6 Jan 2020 - 8:30 p. m.

Manizales dijo olé con una afición comprometida

La novillada, evento que abrió la temporada taurina número 65, registró un aforo por encima de los 11.000 asistentes, algo que se ve en pocas plazas del mundo.

Miguel Jaramillo Ángel

La afición  de Manizales respondió a la feria más importante de toros del país con una gran entrada en un día soleado. Niños, jóvenes y adultos disfrutaron.
 / Cortesía: Plaza de Toros de Manizales - Bryan Santiago Grisales Chica.
La afición de Manizales respondió a la feria más importante de toros del país con una gran entrada en un día soleado. Niños, jóvenes y adultos disfrutaron. / Cortesía: Plaza de Toros de Manizales - Bryan Santiago Grisales Chica.

Ayer, a las 3:30 p.m., un fuerte olé dio paso al sonoro pasodoble Feria de Manizales, himno de esta ciudad, para dar apertura a la 65 feria taurina de la capital caldense. Tarde soleada, de alegría y de una afición que año a año se renueva y que transmite de generación en generación la pasión por la tauromaquia.

Manolo Molés, periodista taurino español, afirmó minutos previos al inicio del primer festejo de la feria, que "no hay en el mundo una respuesta igual para una novillada como la que se registró en Manizales (11.000 personas). Muestra de una afición y una plaza con una tradición especial".

El primer novillo de la tarde, Cerillero, castaño de 434 kilos, de la ganadería Armerías, le correspondió a Gitanillo de América. El ejemplar apenas recibió un puyazo en el caballo.

Unos minutos después se malogró para la lidia tras dar una voltereta, al salir de un lance del capote de Gitanillo.

El bogotano intentó lidearlo, pero el animal no tenía condiciones físicas, más allá de la nobleza en su embestida, para el lucimiento que se necesita para una faena. Pinchazo y estocada completa. El novillero dio la vuelta al ruedo sin que el público así lo solicitara.

Alborotado, de 394 kilos, justo de presentación, le correspondió en segundo turno al novillero mexicano Diego San Román, quien recibió con el capote, sin terminar de acoplarse toro y torero. Puyaso escaso, al igual que en el primer novillo.

Realizó San Román un quite por Gaoneras en el que demostró el valor que tiene. Con las zapatillas ancladas en la arena y dejando que el toro pasara a centímetros de su cuerpo.

Continuó en la misma línea valerosa. De rodillas le dio los primeros pases de la faena, pero el toro, falto de casta y con un embestida descompuesta, se fue muy rápido a las tablas y duró muy poco para la lidia. Estocada defectuosa. Atinó en el segundo intento con el descabello. Silencio.

Andrés Bedoya, novillero manizaleño, no lució con el capote con Galopo; de 422 kilos, castaño requemao, ejemplar que fue mal picado al recibir una vara trasera.

En el tercio de banderillas se destacó el subalterno manizaleño Emerson Pineda, al dejar un par reunido en lo alto del morillo del novillo.

Bedoya lidió al toro a media altura, y con la mano derecha dio los mejores pases. Con inteligencia y llevando la muleta con suavidad, sin terminar de cuajar una gran faena, pero que fue suficiente para cortar la primera oreja de la tarde, tras entrar a matar luego de haber sufrido una cornada fuerte en el muslo de la pierna derecha.

Fue acompañado por sus compañeros de lidia hasta la enfermería. Bedoya no quería salir del ruedo, pues quería ser testigo del final de Galopo, tras dejar una estocada completa en lo alto del morillo. El novillero manizaleño fue trasladado a una clínica de la ciudad para ser intervenido, lo que le impidió lidiar el sexto de la tarde.

Luego del percance y del susto en la panza, en su segundo turno Gitanillo lidió a Valeroso, de 436 kilos. Poco mostró el novillero con el capote.

En el tercio de varas, el toro fue mal picado. Se le tapó la salida y la vara no fue puesta en buen sitio.

Con la muleta, Gitanillo fue de más a menos. Mal frente a la cara del astado, sin llevar la embestida y sin el poder para lidiar al novillo. Terminó con la res en los terrenos de las tablas, toro y torero se diluyeron, y así la lidia. Silencio.

El quinto de la tarde, Bambuquero (440 kilos), le correspondió a San Román, quien lo recibió con verónicas muy suaves. El novillo, muy bien presentado, fue cambiado tras sufrir dos volteretas que redujeron su movilidad.

Risas. Pasaron varios minutos para intentar ingresar a dos reses cebú que salieron para hacer las veces de "cabestros" y ayudar a entrar a Bambuquero, objetivo que no se cumplió y que hizo recordar las corralejas que se celebran con tanta tradición en Sincelejo y otros municipios del país durante sus fiestas.

Luchador, de 408 kilos, fue el novillo que salió al ruedo tras el cambio. Faena de capote variada, nuevamente con un quite lúcido y de muchos recursos.

Con la muleta, ante un novillo peligroso, San Román dijo presente y con el valor a flor de piel, se arrimó a terrenos en los que pocos se paran. Sacó muletazos de mucho valor, por la dificultad de las embestidas de un toro que miraba más el cuerpo del torero que a la muleta, hasta que le propició una fuerte voltereta sin consecuencias graves para el mexicano. Perdió el trofeo al pinchar en el primer intento y matar defectuosamente en el segundo.

Vuelta al ruedo en la que recibió una fuerte ovación y el cariño de la afición que acudió a la plaza de toros de Manizales.

Para cerrar la tarde, Gitanillo lidió el toro que le correspondía a Bedoya. Recibió a Checalito, de 390 kilos, a portagayola y con una larga cambiaba, lo que levantó los ánimos en los tendidos.

Vale anotar que fue lamentable el nivel de los picadores en la novillada. No se picaron las novillos y así no se puede evaluar la bravura de los mismos en un tercio creado para ello y de alta importancia para la fiesta brava.

Gitanillo, con más ganas que condiciones, dejó ir la oportunidad de hacer una buena faena con Checalito. Lidia sin profundidad en los muletazos y falta de aplomo en el novillero, que no encontró su sitio y tampoco se lo dio al novillo. Pinchazo, tres cuartos de espada en el segundo intento y silencio.

Resumen

Guitanillo de América: Vuelta al ruedo sin petición del público, silencio y silencio.

Diego San Román: Silencio y vuelta al ruedo.

Andrés Bedoya: Oreja. No lidió el segundo toro de su lote tras sufrir una cornada.

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