4 Apr 2017 - 5:36 a. m.

Mocoa, en emergencia social

El Gobierno declaró este lunes la emergencia económica, social y ecológica para acelerar los planes de atención a las víctimas de la tragedia en la capital de Putumayo. Presidente Santos designó al ministro de Defensa como gerente de la reconstrucción.

Marcela Osorio granados

Con el objetivo de darles celeridad a los planes de atención, efectuar modificaciones y traslados presupuestales y adoptar todas las medidas necesarias para atender la emergencia, el Gobierno Nacional declaró este lunes la emergencia económica, social y ecológica en Mocoa (Putumayo), a raíz de la avalancha que el pasado viernes arrasó con una parte de la ciudad.

La decisión fue tomada durante un consejo de ministros que se realizó en la Casa de Nariño y que estuvo encabezado por el presidente Juan Manuel Santos. “Mocoa y el Putumayo seguirán recibiendo el total apoyo del Gobierno Nacional para superar la emergencia y para quedar mejor que antes”, declaró el jefe de Estado al término de la reunión, señalando que la situación en la zona evoluciona y la cifra de víctimas mortales sigue en aumento. Anoche los datos oficiales daban cuenta de 273 muertos, 262 heridos, 183 necropsias realizadas, 60 cuerpos identificados y 100 entregados a sus familiares.

Y como la orden es comenzar de inmediato el proceso de reconstrucción de la ciudad, el mandatario designó al ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, como el hombre encargado de gerenciar y tomar las riendas de la ardua tarea. A Villegas las credenciales en la materia le sobran. Cuando ejercía como presidente del Consejo Directivo del Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero (Forec), gerenció la estrategia de recuperación de esa región tras el terremoto que en 1999 devastó los departamentos de Quindío y Risaralda, y dejó un saldo fatal de más de mil personas muertas.

Con la experiencia por delante, Villegas asume un reto de grandes proporciones, sobre todo porque desastres similares ocurridos en los últimos años en el país -como el caso de Gramalote (Norte de Santander) en 2010 y la avalancha en Salgar (Antioquia) en 2015- han demostrado que en este tipo de casos los procesos de reconstrucción por parte del Estado presentan demoras.

Sin embargo, de acuerdo con el mismo Villegas, la capacidad institucional del país para atender emergencias ha mejorado mucho en los últimos años. “Yo le decía al presidente que he visto con satisfacción la gran diferencia que hay entre la institucionalidad que existe hoy para atender una emergencia y la que teníamos a principios del siglo para el terremoto del Eje Cafetero. Aquí hay institucionalidad, hay recursos, capacidades, lecciones aprendi das que funcionan sumamente bien y la prueba está en que estamos ya en un punto de la emergencia bastante adelantado”.

Desde Mocoa, el ministro explicó que su labor será básicamente de coordinación y advirtió que el proceso de reconstrucción llevará dos o tres años, y que incluso el próximo gobierno tendrá que tomar decisiones. “Vamos a poner todo el empeño para hacer la mayor cantidad de cosas antes de que termine el Gobierno en agosto del año entrante. Pero esto no es una varita mágica que se pone sobre el río Mocoa y todo cambia (...) Vamos a ver la legislación extraordinaria de la emergencia económica, social y ecológica, para saber qué cosas adicionales nos puede traer por ejemplo en materia de contratación y trámites que sean más rápidos”, añadió. Y para las necesidades inmediatas, acciones inmediatas. El consejo de ministros aprobó ayer el traslado de $40 mil millones del Fondo Interministerial a la Unidad de Riesgo para manejar prioridades en la atención de la emergencia.

En materia de agua, por ejemplo, se está distribuyendo el líquido a través de 31 carrotanques y cinco plantas potabilizadoras como medida provisional a mediano plazo mientras se construye el nuevo acueducto, que se espera comience a tener resultados en cinco o seis meses y esté listo en su totalidad en más o menos un año. A largo plazo también se construirá una subestación permanente para ampliar la cobertura de energía y, entre tanto, hay nueve plantas generadoras operando y una subestación temporal llegará en dos o tres días y estará funcionando en máximo nueve.

Las autoridades confirmaron, además, que los cinco albergues creados, en los que se encuentran más de 2.700 personas, ya cuentan con servicio de agua y luz, y que hoy se adelantará una jornada de vacunación (tuétano, hepatitis A, varicela, tos ferina y antirrabia) para evitar la proliferación de enfermedades.

“Le vamos a dar un nuevo acueducto, un nuevo hospital, vamos a iniciar ya la construcción de las viviendas que vamos a entregar a las familias que perdieron su hogar. Estamos en el proceso de diseñar el plan de energía para dejar a Putumayo mejor de lo que estaba antes del desastre. La reconstrucción ya comienza y la atención a las víctimas se mantiene para efectos de la emergencia y el trato humanitario”, enfatizó el presidente Santos al asegurar que el propósito es que en los próximos 15 días se puedan limpiar los escombros que permanecen en las calles de la ciudad.

El Gobierno habilitó centros de recepción de donaciones en especies en las sedes de la Cruz Roja, la Defensa Civil y las brigadas y comando de la Policía Nacional para que los colombianos puedan colaborar con los productos que -de acuerdo con un balance sobre las necesidades de apoyo- son más urgentes para los damnificados: útiles de aseo, kits de cocina, colchonetas, frazadas, ropa nueva para adultos y niños, pañales, aceite, granos, panela y enlatados.

El proceso de registro e identificación de los afectados también avanza a toda marcha. “Estamos ya en pleno proceso de identificación de los damnificados. Hay 255 personas registradas y este procedimiento es muy importante porque tenemos que asegurarnos de que sean las personas adecuadas las que reciban la ayuda. Lamentablemente hay muchos que se quieren colar y que no son objeto de ayuda. (...). De aquí al final de la semana se debería cerrar el registro único de damnificados”, aseguró el jefe de Estado desde Mocoa, en donde pasó la noche.

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