19 Apr 2019 - 8:19 p. m.

Narrar para Vivir, un proyecto para que las mujeres víctimas del conflicto pierdan el miedo

La activista colombiana Mayerlis Angarita, fundadora de la ONG, habló sobre las dificultades de defender los derechos humanos en el contexto colombiano, considerando la doble condición de víctimas que implica el ser mujer.

- Redacción Nacional con información de EFE

La activista colombiana Mayerlis Angarita fundó hace 19 años la ONG Narrar para Vivir, que tiene como propósito ayudar a mujeres víctimas de la violencia en la región colombiana de los Montes de María, y anima a las mujeres de Colombia a "ocupar los espacios de poder".

En una entrevista con Efe, Angarita recuerda que sobrevivió al dolor por la desaparición de su madre, a quien nunca encontró, y al desplazamiento al que se vio obligada por la violencia ejercida entre 1997 y 2005 por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

"Narrar para Vivir fue creada en el año 2000 por la necesidad de explicar lo que sucedía: veíamos cómo las mujeres morían desangradas, violadas, descuartizaban a nuestros hombres y no podíamos ni llorar porque nos mataban", rememora Angarita.

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Desde entonces, la activista, que está en Barcelona para difundir la labor de la ONG, ha formado parte de numerosas organizaciones para la paz y pertenece a un grupo de mujeres que trabaja para aportar una perspectiva de género en los proyectos de ley de los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las Farc firmados en 2016.

A Narrar para Vivir la conforman 840 mujeres repartidas por toda la región de los Montes de María, que, lejos de haber superado la oleada de violencia, sigue controlada por grupos armados ilegales, según la activista.

La organización trabaja para empoderar a las mujeres "a través de la oralidad, de hablar de lo que les ha pasado" para que "pierdan el miedo y se empoderen contra el estigma de la violación y de ser víctimas", explica Angarita.

"Las reuniones grupales son gratuitas y la mujer tiene, en la ONG, el doble del tiempo que tendría para hablar que con un psicólogo; ella es la protagonista de su proceso de cambio, para pasar de ser una víctima a ser vista como una superviviente", cuenta la activista.

La organización también incentiva programas de inserción laboral y de alfabetización en los Montes de María, territorio del Caribe colombiano conformado por 15 municipios de los departamentos de Bolívar y Sucre.

"Al principio los hombres no veían con buenos ojos el programa; decían que metíamos en las cabezas de sus esposas ideas inadecuadas, pero cuando veían que de pronto ellas conseguían un trabajo y empezaban a pagar las facturas, cambiaban de opinión", cuenta Angarita.

Mayerlis Angarita dice que ha pagado un costo alto por defender los derechos de las mujeres: ha sufrido tres intentos de asesinato, el último en la víspera de las elecciones a la alcaldía de su pueblo San Juan de Nepomuceno, a las que se presentaba como candidata.

A pesar de las amenazas, anima a las mujeres colombianas a "ocupar los espacios de poder", porque como un día le transmitió en una cumbre de mujeres en Bogotá la expresidenta de Chile Michel Bachelet: "si las mujeres no llegamos al poder vamos a seguir cargando maletas".

"Solo podremos apropiarnos de los espacios políticos si estamos vivas", lamenta, y por eso pide medidas específicas para proteger a las líderes y activistas colombianas, ya que sufren un "triple agravio por ser mujeres, víctimas y defensoras de los derechos humanos", denuncia Mayerlis Angarita, premio de mujeres Anne Klein 2018 en Alemania.

La activista reivindica que, a pesar del contexto de violencia que persiste en algunas zonas de Colombia, "hay mujeres fuertes y poderosas, constructoras de la paz y defensoras de los derechos humanos, que están dejándolo todo por el proceso de paz".

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