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La Troncal del Caribe, la carretera que conecta a Santa Marta con el Parque Nacional Natural Tayrona y la Sierra Nevada, dejó de ser durante varios meses únicamente una ruta turística. Derrumbes, crecientes súbitas, cierres viales, protestas, restricciones de movilidad y episodios de inseguridad terminaron golpeando el corazón económico de decenas de comunidades que dependen casi exclusivamente de los visitantes.
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Restaurantes vacíos, hospedajes con ocupaciones muy por debajo de lo habitual, operadores turísticos sin reservas y pequeños comerciantes con ventas reducidas fueron algunas de las consecuencias que dejó el primer semestre del año para sectores como Guachaca, Buritaca, Mendihuaca, Costeño Beach, Don Diego, Neguanje y otras poblaciones asentadas a lo largo del corredor.
Con ese panorama, la Gobernación del Magdalena y la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena decidieron construir una estrategia conjunta que busca algo más que entregar ayudas temporales: pretende devolverle dinamismo económico a uno de los corredores turísticos más importantes del país.
La hoja de ruta nació escuchando a las comunidades
Antes de diseñar cualquier programa, la Cámara de Comercio recorrió el territorio para identificar qué estaba ocurriendo con las unidades productivas y cuáles eran las principales barreras para su recuperación.
Carlos Jaramillo Ríos, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena, explicó a El Espectador que el trabajo comenzó con un diagnóstico construido directamente con empresarios y prestadores de servicios.
“Durante el último año, estas unidades productivas han enfrentado afectaciones asociadas a fenómenos naturales, restricciones de movilidad, dificultades de infraestructura, cierres temporales y situaciones de seguridad. Estas circunstancias han impactado sus ventas, la generación de empleo y la estabilidad económica de numerosas familias. Por esta razón, desde la Cámara de Comercio entendimos que la reactivación no podía limitarse a una actividad aislada, sino que requería un proceso organizado, sostenido y construido a partir de las necesidades reales del territorio”, afirmó Carlos Jaramillo.
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Ese ejercicio permitió establecer cinco prioridades sobre las cuales girará la estrategia: facilitar el acceso a financiación, fortalecer las capacidades empresariales, impulsar nuevamente la promoción turística, mejorar las condiciones de infraestructura y movilidad, y acercar toda la oferta institucional disponible a las comunidades.
Una alianza para llegar donde antes no llegaban las instituciones
La estrategia comenzó a materializarse mediante una jornada de articulación institucional en la que participaron entidades públicas y privadas encargadas de ofrecer créditos, garantías financieras, capacitación, asistencia técnica y programas de fortalecimiento empresarial.
La intención, según los organizadores, consiste en que los emprendedores y prestadores turísticos encuentren en un solo espacio herramientas que normalmente tendrían que buscar de manera individual.
Para Carlos Jaramillo, el reto consiste en mantener una presencia permanente en el territorio.
“La reactivación del Corredor Tayrona exige que las instituciones lleguemos al territorio, escuchemos a los empresarios y transformemos sus necesidades en acciones concretas. La articulación que hoy estamos logrando demuestra que existe un compromiso real por recuperar la actividad económica, proteger el empleo y generar mejores oportunidades para las comunidades”, señaló.
La Cámara de Comercio anunció que continuará realizando seguimiento técnico para garantizar que las necesidades detectadas encuentren respuesta en la oferta institucional y que la estrategia tenga continuidad más allá de una sola jornada.
La apuesta de la Gobernación
Desde la administración departamental, la iniciativa hace parte de una política liderada por la gobernadora Margarita Guerra para fortalecer el tejido empresarial del Corredor Turístico Tayrona y recuperar la confianza de quienes viven del turismo.
Carolina Olarte, jefe de la Oficina de Turismo del Magdalena, explicó que la meta es acercar oportunidades concretas a quienes sostienen buena parte de la economía regional.
“Desde la Oficina de Turismo, bajo el liderazgo de nuestra gobernadora Margarita Guerra, seguimos trabajando para acercar las oportunidades a quienes dinamizan la economía de nuestro territorio. El Corredor Turístico Tayrona tiene un enorme potencial y, a través de la articulación institucional, queremos brindar herramientas concretas para fortalecer a sus prestadores de servicios turísticos y contribuir a su reactivación económica”, manifestó.
En la jornada participaron Cajamag, el Fondo Nacional de Garantías, Fundemicromag, Prosperidad Social, la Agencia de Economía Solidaria, la Secretaría de Desarrollo Económico y Competitividad de Santa Marta, Asotelca y otras entidades que presentaron programas de crédito, capacitación y acompañamiento empresarial para los actores económicos ubicados entre Neguanje y Marquetalia.
Un corredor estratégico que necesita recuperar la confianza
El Corredor Tayrona representa uno de los motores turísticos más importantes del Caribe colombiano. Miles de visitantes nacionales y extranjeros recorren cada año esta vía para llegar al Parque Tayrona, las playas del norte de Santa Marta y los destinos de naturaleza ubicados en la Sierra Nevada.
Sin embargo, durante el último año, la sucesión de emergencias naturales, los problemas de infraestructura, las restricciones de movilidad y los hechos de seguridad deterioraron la confianza de turistas e inversionistas, reduciendo significativamente el flujo de visitantes en diferentes temporadas.
Las consecuencias fueron especialmente visibles entre pequeños empresarios y familias cuya economía depende casi exclusivamente de hoteles rurales, restaurantes, transporte turístico, actividades ecoturísticas, comercio y artesanías.
Más que recuperar pérdidas, construir un nuevo modelo
Las instituciones reconocen que la recuperación no llegará de manera inmediata. Por eso, el objetivo ya no se limita a compensar las pérdidas económicas ocasionadas durante los últimos meses.
La apuesta consiste en construir un corredor turístico más sólido frente a futuras crisis, con empresarios fortalecidos, mayor acceso a instrumentos financieros, mejor coordinación institucional y una infraestructura que permita mantener activa la economía incluso frente a escenarios complejos.
Si la estrategia logra consolidarse, el beneficio podría ir mucho más allá del sector turístico. También significaría proteger el empleo, estimular nuevas inversiones y garantizar que las comunidades asentadas a lo largo de la Troncal del Caribe vuelvan a encontrar en el turismo una fuente estable de ingresos y desarrollo.