11 Jan 2010 - 8:00 p. m.

Saladeños se reencuentran

Apoyados por la Legión de los Afectos, entidad sin ánimo de lucro que trabaja por las nuevas generaciones de los sectores azotados por la violencia en Colombia, lugareños construirán la Ruta de la Alegría.

El Salado, Bolívar

Cargados de historias atravesadas por las balas asesinas de los paramilitares que un día cualquiera de finales de los 90 y principios de 2000 llevaron a sus padres a dejar abandonada la tierra que los vio nacer, llegaron a esta población de los Montes de María los 700 jóvenes que forman parte de la Legión de los Afectos.

En este pueblo tan caluroso y acogedor como su gente, de inclinados y polvorientos caminos, a 30 minutos de El Carmen (Bolívar) se congregaron después de nueve años de la masacre, en la que por lo menos 60 personas perdieron la vida, para hacer el Encuentro de los Abrazos.

Los invitados de honor: algunos de los 7.500 hombres, mujeres, jóvenes y niños que el 18 de febrero de 2000 abandonaron, aterrorizados, estas tierras.

Rosa Urueta, quien llegó a su pueblo con nostalgia por no encontrar a quienes fueron exhibidos como ‘botín de guerra’ aquel día de febrero en la plaza principal, formaba parte del encuentro. Sus nietos, a diferencia de ella, llegaron felices, tal vez porque para ellos esta macabra historia sólo fue vivida como un sueño por su corta edad.

De ello da fe Óscar Hernández, un joven de 24 años que llegó desde La Gabarra, Norte de Santander, a pintar murales de alegría a El Salado. Dice que espera que éstos perduren en el tiempo y en la mente de los jóvenes saladeños.

“No es bueno vivir todo el tiempo pensando en las heridas que nos dejó la guerra, hay que curarlas y seguir con las ganas de vivir”, dice.

Sin embargo, Rosa Urueta, a sus 80 años, no ha logrado cicatrizarlas porque de su mente no se borran, dice ella, los días de bonanza que vivió al lado de sus hijos y amigos del pueblo. “Aunque aquí hoy estemos alegres, las cosas nunca volverán a ser como antes. No regresaré a El Salado”, advierte.

Y es que para ella el recuerdo de aquel 18 de febrero es difícil olvidarlo, porque fue la primera vez en su vida que tuvo que huir de la muerte por largas trochas desde las 6:00 de la mañana para llegar a El Carmen y refugiarse desde aquel entonces. Lo hizo con muchas otras personas, incluso familiares, pero no todos los saladeños corrieron la misma suerte que Rosa y los suyos, porque en su  huida tomaron la ruta equivocada y fueron asesinados por sus verdugos.

Por eso, el presbítero Rafael Castillo, párroco de El Carmen y director ejecutivo de la Red Desarrollo y Paz de los Montes de María, no duda en que los paramilitares construyeron por esta zona la ruta de la muerte y ahora él, de la mano con otras entidades de  Colombia y el exterior, pero especialmente de los jóvenes desplazados de los Montes de María, construirán la Ruta de la Alegría.

Julio Flórez Torres, uno de los mil saladeños que regresó hace dos años a su tierra natal, parece haber empezado a construir esa ruta porque confía en las condiciones de seguridad.

Como él hay más cien saladeños que decidieron repoblar este corregimiento, ya que no le temen a la presencia de grupos armados al margen de la ley y mucho menos a las denominadas bandas emergentes que sí abundan en otras partes del país.

El reto próximo es poner a producir la tierra, y para ello deben superar un obstáculo: la presencia de terratenientes que han logrado comprar grandes extensiones de tierra a precios irrisorios. Juan Salgado, un nativo del lugar, aseguró que han llegado a vender hectáreas de tierra a tan sólo $500 mil. Además, algunos pobladores se quejan del escaso apoyo financiero que reciben por parte del Gobierno.

Ante la venta desmesurada de tierras, Acción Social, Incoder y la Procuraduría General de la Nación conformaron un equipo para proteger esos terrenos, ya que si no lo hacen, dice el director de Acción Social en Sucre, José Luis Padrón Arroyo, se estaría, en algunos años frente a un nuevo desplazamiento masivo ya no por violencia sino por pobreza.

Por esta amenaza en el departamento de Bolívar hay 2.600 hectáreas de tierras protegidas, pero el trabajo requiere mayores esfuerzos, porque más de 10 mil hectáreas están desprotegidas en los sectores de El Carmen, Mahates, María la Baja, San Jacinto, Zambrano y San Juan Nepomuceno.

El encuentro de los saladeños en un solo abrazo, que organizó la Legión de los Afectos, entidad sin ánimo de lucro que trabaja en pro de que las nuevas generaciones de los sectores azotados por la violencia en Colombia puedan olvidar el oscuro pasado y darles vida a sus pueblos, incluyó 24 horas ininterrumpidas de alegría.

Los desplazados de El Salado volvieron a bailar en su tierra al son de la música de diferentes partes del país, también hubo encuentros deportivos, fogatas, caminatas por la vida y la eucaristía, que no podía faltar para rogarle a Dios por el eterno descanso de aquellos humildes hombres y mujeres ejecutados por los paramilitares  en  la cancha del pueblo, con armas de fuego y contundentes, especialmente maderos, confesó a las autoridades Úber Banquet, alias Juancho Dique, jefe paramilitar del sector Canal del Dique, quien formó parte del desmovilizado bloque Héroes de los Montes de María, al que también le atribuyen, en asocio con otros frentes, hechos similares como los de Chengue, Chinulito y Macayepo.

Juancho Dique, quien se acogió a la Ley de Justicia y Paz, está recluido  en una cárcel de Barranquilla y por estos hechos ya fue condenado por el Juzgado Único Especializado de Sincelejo.

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