Después de semanas marcadas por la incertidumbre económica y social, cientos de familias que dependen del turismo en Santa Marta comienzan a ver una luz de esperanza.
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Las evaluaciones técnicas realizadas por distintas entidades permitieron establecer que el parque cuenta con condiciones de seguridad para iniciar una reapertura progresiva, bajo estrictos controles.
La decisión, liderada por Parques Nacionales Naturales de Colombia, se tomó luego de un proceso de verificación enfocado en minimizar riesgos para los visitantes, proteger los ecosistemas y garantizar una operación responsable.
Revisión técnica y prioridad en la seguridad
La reapertura no fue resultado de una determinación apresurada. Durante los últimos días, una comisión interinstitucional integrada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, la Alcaldía de Santa Marta, la Gobernación del Magdalena y la Policía Nacional de Colombia, recorrió los principales sectores del área protegida.
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Las inspecciones incluyeron la revisión de senderos, playas, infraestructura turística y zonas con posibles afectaciones por erosión o acumulación de agua. También se evaluaron riesgos asociados a deslizamientos y cambios en la línea costera, producto de los recientes frentes fríos.
Según fuentes vinculadas al proceso, los informes preliminares indican que, si bien persisten algunos puntos en observación, la mayoría de las áreas inspeccionadas presenta condiciones estables para el retorno controlado de visitantes.
Apertura gradual y alivio económico
El plan contempla una habilitación por etapas. Sectores como Playa Cristal, Neguanje, Gairaca y Bahía Concha no presentan daños que impidan la actividad turística. De igual forma, se proyecta retomar el ingreso controlado por accesos como El Zaino.
Con la reapertura, se reactivarán gradualmente los servicios de transporte marítimo, hospedaje, guianza y alimentación, sectores que han sido duramente golpeados por el cierre prolongado.
Para los operadores turísticos, pescadores y guías locales, el 5 de marzo representa una oportunidad para recuperar ingresos y estabilidad. Muchos de ellos aseguran que las últimas semanas han sido especialmente difíciles, al depender casi en su totalidad del flujo de visitantes al parque.
Aunque durante el cierre se presentaron reclamos por parte del sector turístico, las autoridades reiteraron que la reapertura debía basarse únicamente en criterios técnicos, priorizando la vida humana y la conservación ambiental.
Paralelo a este proceso, continúan los diálogos con comunidades indígenas sobre el modelo de administración del parque, en línea con los compromisos planteados por el presidente Gustavo Petro. Estos encuentros buscan fortalecer la gobernanza y garantizar una participación más activa de los pueblos en el manejo del territorio.
Si se cumplen los cronogramas previstos, el Tayrona volverá a recibir visitantes de manera gradual, en un intento por equilibrar la reactivación económica con la protección de uno de los principales patrimonios naturales del Caribe colombiano.