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A un costado del portal del Túnel del Toyo, en Cañasgordas, Antioquia, hay una pequeña gruta de piedra, cemento y pintura blanca que resguarda una figura de Santa Marta. Abelardo de la Espriella se paró frente a ella y se persignó, sonriendo ampliamente hacia las cámaras. Le pasaron una vela de pilas. La ubicó frente a la santa y se persignó por segunda vez, saludó a los lentes de los periodistas, rezó un Ave María y volvió a hacer el signo antes de entrar al agujero de la montaña, donde lo esperaban militares, empresarios, funcionarios y habitantes de los pueblos aledaños, bajo luces de colores que cubrían el cemento frío.
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Tras acompañar el inicio del desfile militar del lunes 20 de julio en Medellín, el presidente electo se trasladó al occidente del departamento para el acto conmemorativo organizado por la Gobernación de Antioquia. Viajó con su esposa, Ana Lucía Pineda, el gobernador Andrés Julián Rendón, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y sus parejas Susana Ochoa y Margarita Gómez.
El escenario en el que se desarrolló el evento no fue casualidad: el Toyo es la obra que busca conectar a Medellín con el mar de Antioquia, en Urabá, y ha sido objeto de una disputa larga entre el gobierno de Gustavo Petro y las administraciones de Rendón y Gutiérrez. Cada uno culpa al otro del retraso; la Gobernación dice que el Gobierno Nacional dilata el montaje de los equipos electromecánicos, mientras el Invías responde que no puede instalarlos porque el departamento todavía no le ha entregado las obras civiles terminadas y certificadas.
Al subir al escenario, De la Espriella saludó llevándose la mano a la frente para hacer el gesto militar que lo acompaña desde la campaña. Lo hizo con el público, así como cuando se anunció el ingreso de los estandartes del Ejército Nacional, la Armada de Colombia, la Fuerza Aeroespacial y la Policía.
Gutiérrez fue el primero en tomar el micrófono. Abrió su discurso declarando que “Medellín y Antioquia no tuvieron presidente durante estos cuatro años, pero eso se soluciona el próximo 7 de agosto”. El público recibió la idea con aplausos y vítores. Con palabras similares, tanto el gobernador Rendón como el presidente electo se enfocaron en el orgullo antioqueño, en la necesidad de libertad para el departamento y en la deuda que el país tendría con los antioqueños.
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Esa idea de la resistencia antioqueña coronaba la entrada al túnel: una valla con una reinterpretación de Horizontes, de Francisco Antonio Cano, y la leyenda “Antioquia resistió y Colombia se salvó”, lema que se repitió numerosas veces en los discursos y que fue coreado por los asistentes.
Gutiérrez recordó los aportes de Medellín a las obras del túnel del Toyo, más de 800.000 millones de pesos desde 2016, y sostuvo que la ciudad dio el dinero, porque el túnel no era una obra de infraestructura sino una manera de “decirle a Colombia que ninguna montaña, ningún abandono y ninguna indiferencia puede detener a un pueblo que decidió avanzar”. Hizo una pausa y miró al público: “Porque esta montaña no era el mayor reto. El verdadero reto fue el desgobierno nacional”.
Había más símbolos. En el túnel de emergencia, atravesando un marco pintado en blanco y negro, que imitaba la piel de una vaca, se recordó “La vaca por las vías de Antioquia”, con la que se recaudaron 6.000 millones de pesos provenientes de donaciones ciudadanas e iniciativas privadas, que permitió la construcción de la galería de rescate.
Además, se proyectó un video del expresidente Álvaro Uribe manifestando su apoyo a la iniciativa, pero la ovación de los asistentes ahogó sus palabras. Después, los mandatarios y los hijos de Rendón caminaron hasta la entrada lateral del túnel de emergencia para develar la placa conmemorativa, mientras una mujer pintaba manchas de vaca en la pared con hilillos de agua, y Jorge Villamizar, cantante de Bacilos, interpretaba una versión de “Mi primer millón” adaptada a la iniciativa.
La intervención del gobernador
Rendón habló de Gutiérrez y leyó una carta de octubre de 1926 en la que Gonzalo Mejía Trujillo, el empresario que propuso la vía al mar, acusaba recibo de un paquete de oro en polvo para financiar la carretera, para recordar que el proyecto tenía cien años de historia y que daba testimonio de lo que había significado para esa tierra “el centralismo asfixiante, chocante y humillante con las regiones”.
Luego se dirigió a De la Espriella y afirmó que el grito de independencia de hacía 216 años no había retumbado solo en Santa Fe de Bogotá, sino también en las provincias: “Y hoy, de su mano, necesitamos independizarnos del centralismo. Hoy 20 de julio hay una gesta libertaria que declaramos: la libertad de las regiones”.
Seguido, Rendón habló de cinco propuestas al Gobierno Nacional: seguridad, ferrocarril, régimen de asociaciones público-privadas, participación femenina en el gobierno e inversión en la producción de energía.
Al tomar el micrófono, De la Espriella, con voz firme y cierta cadencia militar al cerrar cada idea, dijo que hablaría “del carácter de una tierra que, cuando el camino se cerró, decidió abrirlo con sus propias manos. Porque esta es la historia de una montaña que dijo que no y de un pueblo que dijo que sí”.
Agradeció al pueblo antioqueño y retomó la frase colgada en la entrada del túnel para atribuirle al departamento la derrota en las urnas del 21 de junio del gobierno de Gustavo Petro, “que defraudó al pueblo y que ha sido derrotado con la ayuda y la determinación del pueblo antioqueño”. Aseguró que Colombia le debía su libertad al departamento que le dio más de 2.200.000 votos y prometió no gobernar desde un frío despacho en Bogotá.
Sobre la seguridad aseguró que “bandido que no se someta, lo daremos de baja, como corresponde; aumentarán las fumigaciones y los bombardeos, señor gobernador. Usted tranquilo, que ya pronto, en 19 días, cesará la horrible noche”.
Ya sobre el final de su intervención, el presidente electo se volteó hacia la ministra de Transporte designada, Elsa Noguera, sentada entre los invitados, y le dio la instrucción de hacer lo necesario para materializar “el sueño del pueblo antioqueño”. “Es una orden, señora ministra”, dijo.
Agradeció a Federico Gutiérrez y a Andrés Julián Rendón por el apoyo y les aseguró que “por la autonomía de las regiones, no se preocupen. Solamente un hijo de la provincia le puede dar a la provincia el lugar que se merece”.
El evento lo cerraron la Orquesta Departamental de Antioquia y Paola Jara. Los asistentes dejaron sus asientos, se acercaron a los artistas y formaron un círculo alrededor, así finalizó el evento del 20 de julio en el túnel del Toyo.