29 Apr 2021 - 2:00 a. m.

“Así nos llenaran de ventiladores y camas, no habría insumos ni personal”

Antioquia ha sido uno de los departamentos más afectados en esta tercera ola de contagios por COVID-19, pues tiene una ocupación de UCI superior al 98 %. El número de contagios diarios sobrepasa los 3.000, para un total de casos activos de al menos 20.500.
Personal funerario lleva el cuerpo de una víctima covid-19.
Personal funerario lleva el cuerpo de una víctima covid-19.

Antioquia lleva poco más de un mes en alerta roja por cuenta de la pandemia del coronavirus. Quedan alrededor de treinta camas UCI disponibles en todo el departamento y por lo menos 19 clínicas se han declarado en emergencia. La situación llevó a que, el pasado fin de semana, el gobernador encargado de Antioquia, Luis Fernando Suárez, alertara al Gobierno Nacional ante el posible desabastecimiento de oxígeno.

Entre tanto, las medidas de la administración han estado enfocadas en restricciones de pico y cédula diario, ley seca y la norma de cuatro días de apertura por tres de confinamiento. Sin embargo, desde varios sectores han pedido extremar las restricciones con una cuarentena de por lo menos dos semanas para mitigar la crisis hospitalaria del departamento. El Espectador habló con Mauricio Vasco, vocero y coordinador del grupo encargado de la pandemia de la Academia de Medicina de Medellín, para explicar el panorama hospitalario actual y lo que se viene para el departamento.

¿Cuál es el manejo que se les da a las UCI del departamento y su saturación?

De los contagios por COVID-19 el 80 % de los pacientes se pueden manejar en casa, el 17 % requieren hospitalización y el 3 % restante necesitan la UCI. Es decir que si tenemos 3.000 casos diarios, habrá noventa personas diarias que requerirán cuidados intensivos, pero la capacidad del departamento es de 1.400 camas y no hay cómo aumentarla. El sistema de salud está colapsado por este tercer pico de la pandemia. Las UCI están en una ocupación cercana del 98 %, pero realmente están a más del 100 %, porque son más los pacientes que reciben atención como si estuvieran en cuidados intensivos, aunque no estén físicamente allí. Están conectados a un ventilador mecánico en los servicios de urgencias, algunas zonas de hospitalización, salas de cirugía y en unidades de cuidado respiratorio intermedio (UCRI). Esos sitios no están diseñados completamente para ello, solo en emergencias mientras se trasladan, pero ahí han estado conectados y recibiendo tratamiento intensivo entre dos y cuatro días hasta que finalmente llegan a la UCI. Por eso hablamos de saturación del sistema, eso facilita el aumento de la mortalidad. Es la más alta del país desde que empezó la pandemia. Las personas pueden morir en sus casas, en los pueblos, por no acceder a cuidados intensivos debido a la situación del COVID-19.

El gobernador de Antioquia alertó sobre el riesgo de desabastecimiento de oxígeno. ¿Qué implica esto para la atención hospitalaria?

El oxígeno, los medicamentos básicos, para sedación, evitar trombos, tratar infecciones y mantener la presión arterial, entre otros, escasean o están a punto debido al alto número de pacientes y su consumo. Las empresas de gases les dijeron a los hospitales que por ese consumo tan alto, ellos solo podían seguir distribuyendo del 60 al 70 % del oxígeno habitual. La IPS Universitaria dijo que si eso pasaba, tendrían que cerrar más de cien camas.

Si faltan los insumos necesarios, ¿qué pasará con aquellos que tienen hospitalización en casa?

La escasez de cilindros con oxígeno y compresores que producen oxígeno impide que se lleven estos equipos para las casas de los pacientes y así desescalarlos; es decir, sacarlos del hospital y mandarlos para el hogar. Allí reciben terapia y desocupan esas habitaciones para que los más enfermos sean atendidos. Ellos pertenecen a dos categorías: los que no tienen criterios de gravedad y los que están saliendo de la enfermedad, pero que por el daño de la enfermedad aún necesitan oxígeno. Esos pacientes no están tan graves como para mantenerlos hospitalizados, se pueden mandar para la casa.

¿Cuáles son las características del tercer pico?

En los picos anteriores existía la posibilidad de ampliar el número de camas y eso ayudaba. Ahora llegamos al tope. No hay cómo abrir más a corto plazo porque no están los médicos, enfermeras y especialistas que se necesitan para brindar los cuidados. Un médico que normalmente veía a diez pacientes por día ahora puede tener de treinta a cuarenta. Así nos llenaran la ciudad de ventiladores y camas, no hay insumos ni personal. La velocidad en que aumentaron los contagios fue mayor; esa es otra diferencia. Esto se debió a la presencia de las cepas brasileña e inglesa, porque está demostrado que tienen una mayor tasa de contagio, hasta el 70 %, según el reporte del Instituto Nacional de Salud (INS). Además, la comunidad se relajó con el cumplimiento de las medidas de bioseguridad, piensan que el inicio de la vacunación acabó con la enfermedad y no es así. Creo que esos son los factores que hicieron el cambio frente al pico de enero.

¿Cómo han visto las restricciones que ha adoptado la administración frente al tercer pico?

Desde la Academia de Medicina de Medellín pedimos hacer un cierre total, por lo menos de catorce días, para desacelerar rápida y drásticamente los contagios, además de la movilidad. Cuando hicimos las recomendaciones iniciales, teníamos la intención de evitar quedarnos tanto tiempo en colapso sanitario. Eso dificultará la reactivación de los servicios de salud cuando queramos reiniciar la atención de pacientes con otras enfermedades y las cirugías. Propusimos cerrar rápido, hace dos semanas, cuando era posible ver los resultados más rápido y regresar a la “normalidad” de los sistemas de salud y la economía. Infortunadamente esas decisiones no se han tomado. Esa petición la respaldan la Personería de Medellín y la Asamblea Departamental. Habrá más gente que se sume, por el número de contagios, muertes, colapso y desabastecimiento de insumos necesarios. Hay que tomar esa decisión, ojalá se hubiese hecho antes.

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¿Qué efecto tendría el cierre total que piden? ¿Por qué antes sí se hizo?

Los picos anteriores no crecieron tan rápido ni se llenaron tan rápido los servicios hospitalarios. Se proyectó este pico con base en los picos anteriores. No se pensó que sería así la velocidad en que se llenaron las UCI. Se esperaba que las medidas de control comunitario y restricciones de la movilidad fuesen suficientes y no hubiese tal colapso, pero no ocurrió. Empezamos con las camas más ocupadas porque inició antes de Semana Santa y no después, como estaba previsto. Todo eso contribuyó a que estemos como estamos.

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El gobernador de Antioquia dijo, hace unos días, que debían recurrir a un triaje ético. ¿Cómo funciona y qué implicaciones tiene esto?

En todo nuestro ejercicio de la medicina hacemos triaje. Esta palabra quiere decir seleccionar la atención adecuada, según la situación de los pacientes. Fue desafortunado que la palabra triaje ético fue lanzada en una declaración con mucho impacto en la opinión pública. Nosotros no decidimos quién vive y quién muere, a quién atendemos para que sobreviva o no. Es importante que la comunidad entienda que a todo el mundo se le va a tratar. Como estamos con tantos pacientes y colapsados, el triaje es una herramienta que afianzamos en estos momentos para ordenarlos y darles los recursos conforme queden disponibles.

¿Cuáles son sus parámetros para dicho ordenamiento?

Se priorizan los pacientes que tengan mayor chance de sobrevivir con las intervenciones. Otro elemento que tenemos en cuenta es el mayor beneficio que puedan traer los tratamientos y terapias. También miramos la severidad de la enfermedad, hay unas escalas médicas ya validadas. Sin embargo, lo primero que miramos es la voluntad anticipada, muchos no quieren recibir medidas extraordinarias para preservar la vida. Si es una decisión certificada y que su familia la conoce, igual se le dan cuidados paliativos. Al final, todas las personas que tienen criterio para estar hospitalizados se terminan ubicando.

¿Qué se espera en las próximas semanas?

El número de casos y contagios diarios es un indicador. Subimos tanto y estamos tan colapsados que, así bajen los casos, se esperan dos o tres semanas con el sistema de salud igual o peor, porque se están acabando los insumos básicos. Además, hay otra ciudades que están empeorando; ellas también tendrán que gastar en gran número esos insumos y medicamentos y no nos recibirán pacientes que antes sí atendían. Antioquia mandaba veinte o treinta personas a las UCI de otras regiones del país. No es esperanzador lo que viene en este próximo mes. Este no será el último pico de la pandemia. Reitero a la población que extremen el autocuidado, eviten las aglomeraciones y se vacunen apenas tengan la oportunidad.

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El poema que nace de la crisis

La incapacidad del sistema de salud para atender a todos los pacientes en Antioquia, el desgaste del personal de salud, el posible desabastecimiento, el aumento de los contagios y la alta mortalidad se convirtieron en poesía. Mario Melguizo Bermúdez, presidente de la Academia de Medicina de Medellín y escritor, realizó el poema “Un requiem desde la región” para expresar la desazón y tristeza que siente de no ser escuchado.

“El agua es el mínimo vital, la consolación y pausa de una cuarentena de dos semanas que nos permita aliviar la muerte y el cansancio”, explicó Melguizo. Varias cartas ha enviado al gobierno como presidente de la Academia de Medicina de Medellín y se ha quedado sin respuesta frente a esa petición que considera vital.

Un requiem desde la región

Es Antioquia la que muere,

es Antioquia la que mendiga un respiro,

pero el gobierno calla y no lo mueve,

el dolor de los muertos en retiro.

Morimos pidiendo, tan sedientos,

el cántaro de agua que nos salve,

pero a pesar de los ruegos incesantes,

morimos de a uno y de a quinientos.

El agua es la pausa no aceptada,

por aquellos que el poder detentan;

no vale ruego alguno ni lamento

que calme la sed que nos revienta,

aunque a sus pies nos dobleguemos,

para rogar la gota tan negada,

del líquido vital que requerimos,

y que aplaque la angustia reiterada,

de un virus que mata a borbotones.

Cuando el gobierno haga algo, si es que hace,

no habrá en esta tierra, soberana otrora,

quién reclame la gota que nos salve,

antes de oír el requiem de la hora.

Mario Melguizo Bermúdez.

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