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¿Cómo suena Ciudad Altavoz? El festival que retrata la música alternativa en Medellín

Con entrada libre y más de 3.500 asistentes en una sola jornada, Ciudad Altavoz es la antesala del Festival Internacional Altavoz en octubre. En este escenario, los músicos locales buscan clasificar al festival.

Laura Orrego

23 de julio de 2026 - 07:31 a. m.
Conciertos del primer fin de semana de Ciudad Altavoz en Medellín. Los músicos buscan clasificar al Festival Internacional Altavoz en octubre.
Foto: Alcaldía de Medellín
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Punk, rock, metal, rap, ska, reggae, electrónica y alternativa suenan en el Teatro al Aire Libre Carlos Vieco Ortiz de Medellín, un escenario que se convierte en un mapa sonoro de todo lo que suena en el Valle de Aburrá: Ciudad Altavoz es el circuito de conciertos gratuitos por el que 70 bandas locales compiten por 28 plazas en el Festival Internacional Altavoz en octubre.

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Ciudad Altavoz es la fase clasificatoria del festival y, según la Secretaría de Cultura Ciudadana, es un espacio financiado con recursos públicos donde las bandas dejan las salas de ensayo para enfrentarse a un escenario profesional. En mayo de este año, 226 agrupaciones pasaron a las audiciones y 70 quedaron seleccionadas, diez por cada una de las siete categorías. Un equipo de 21 jurados, tres por cada categoría, evalúa la calidad musical, la producción, la identidad artística y hasta la estrategia de comunicación de cada proyecto que busca pasar a la siguiente fase en el camino al festival internacional más grande de la ciudad.

“Desde la Administración Distrital creemos en el talento local y generamos oportunidades para proyectarlo hacia nuevos escenarios. Por eso, destinamos más de 220 millones de pesos para esta etapa clasificatoria, como parte de la segunda Convocatoria de Fomento y Estímulos para el Arte y la Cultura”, dijo Santiago Silva, secretario de Cultura Ciudadana de Medellín.

Show de Sara Grisales en Ciudad Altavoz el sábado 11 de julio de 2026.
Foto: @film.myworld

En la primera jornada, del 10 al 12 de julio, hubo más de 3.500 asistentes alrededor de la música alternativa de la ciudad. “Esto demuestra cómo la gente en Medellín sigue buscando estos espacios que genera la ciudad, que son de entrada libre, donde están dispuestos a escuchar nuevas músicas, a escuchar nuevas propuestas musicales”, destaca Carolina Rojas, directora del Festival Altavoz.

Por su parte, Alexander Múnera, periodista musical de Medellín, asegura que Ciudad Altavoz es “la fase que más me gusta de Altavoz, porque hace un paneo general de lo que está pasando en las músicas urbanas alternativas de la ciudad en términos generales. Incluso hasta del Valle de Aburrá, porque uno encuentra bandas de Bello, de Envigado, de Sabaneta, de otros municipios que no son Medellín”. Ese rastreo de toda la escena, explica, es una de las cosas más valiosas del proceso.

Múnera señala que enfrentarse a un escenario grande es una prueba en sí misma y que, en ese sentido, Altavoz deja de ser solo un concierto para convertirse en un espacio de aprendizaje para las bandas sin recorrido, que deben aprender a montar su “show” jugando con las luces, proyectando imágenes y desplazándose en tarima. Además, deben encargarse de trámites como sacar el RUT o certificados, para dar un orden administrativo a los grupos que les permita participar en otros espacios.

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Ciudad Altavoz funciona también como una radiografía de lo que suena en Medellín y el Valle de Aburrá. La directora afirma que en cada edición “nos damos cuenta de que hay agrupaciones que están promoviendo nuevos sonidos, que están construyendo nuevas propuestas alrededor de la música, pero conservando ese amor y esa identidad con la calidad y diversidad musical de Medellín”.

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Múnera confirma esta idea al explicar que las categorías de electrónica, alternativa y de rock son las que más han ampliado su espectro, pues aparecen mezclas con cumbia y folclor, post-punk e, incluso, salsa. En el caso del rock, se escuchan exploraciones “indie” con acento argentino, inglés o estadounidense. Y crece, aunque sigan siendo minoría, la presencia de mujeres y disidencias sexuales, con propuestas como Cuchas, banda de punk queer.

Sara Grisales participa con el proyecto de pop rock con fusiones de soul, en la categoría electrónica y alternativa. Su propuesta le apuesta a la teatralidad y el empoderamiento femenino: “como mujer de la ciudad que hace música en un género que no es el convencional aquí, pasar a Ciudad Altavoz es algo muy importante. Es poder dar una voz y un grito femenino frente a la música, frente a algo diferente que no sea urbano”.

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Para Grisales, el paso por el escenario fue también una oportunidad de conexión y aprendizaje. Destaca lo que significó saber que otros músicos de la ciudad iban a ver su proyecto y valora las condiciones que ofrece el festival a una propuesta como la suya, de hasta diez personas en escena, con camerinos, hidratación, logística y un equipo que describe como organizado y abierto, así como destaca el diplomado de formación para los artistas que Altavoz les ofrece.

Ciudad Altavoz desembocará en el Festival Internacional Altavoz, que este año se hará entre el 10 y 12 de octubre, integrando el Parque Norte y el Estadio Cincuentenario. Se esperan más de 25 agrupaciones nacionales e internacionales, y ya está confirmado el primer nombre internacional: Possessed, banda de death metal.

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Mientras tanto, los artistas invitan a llenar los escenarios de Altavoz. Para Sara Grisales, el festival “abre puertas nacionales e internacionales para seguir circulando en la ciudad y mostrando el proyecto”. Sebastián Rodríguez, baterista de Playa Futura, ve en la escena local “un territorio salvaje, aunque sigue creciendo y logra cosas muy bonitas”, tiene una dinámica distinta a Bogotá y su público. Y con el impulso de Altavoz, la banda busca explorar la capital y llegar algún día a Rock al Parque, sin dejar de creer en lo de casa: “la música local no está muerta, y son estos espacios los que le permiten a esa pequeña industria seguir creciendo y existir”.

Por Laura Orrego

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