13 Mar 2017 - 10:45 p. m.

El Valle de Aburrá ad portas de una emergencia ambiental

El domingo se levantó la alerta naranja, un nivel perjudicial para niños y personas mayores. Durante los 13 días de este mes se han decretado cinco avisos ambientales, principalmente, a causa de las emisiones contaminantes del parque automotor.

redacción Nacional

Durante este fin de semana, los casi 4 millones de habitantes de Medellín y los municipios de alrededor fueron advertidos con una alerta naranja por contaminación del aire. El fenómeno es producto de un cambio entre la temporada seca y la húmeda del Valle de Aburrá. Un lugar en el que las condiciones topográficas facilitan la concentración de CO2 entre las montañas. Además de perjudicar la velocidad y la dirección de los vientos dentro de la misma cuenca. (Lea: Alcalde de Medellín le pidió a Ecopetrol producir combustibles de mejor calidad)

Dicho cambio entre la temperatura de la ciudad se debe a las emisiones de gases, principalmente, las provenientes de fuentes móviles. El problema es que apenas en una década, el parque automotor de la región ha crecido 181.9 %. Y, en consecuencia, el 80 % de las partículas de suspensión (PM 2,5) de la atmósfera son generadas por los combustibles.

Un asunto que se complica por la geografía del territorio, donde la parte más ancha mide 7 km, con una profundidad máxima de 1 km. Esto hace que los gases no puedan escapar del valle y que anualmente se mueran más de 3.000 personas por enfermedades pulmonares y cardiorrespiratorias. Así lo denunció el concejal Simón Molina, durante la contingencia ambiental que pasó el Valle de Aburrá en 2016.

Por ahora, las medidas restrictivas de Medellín son el aumento del pico y placa. El uso del Sistema Integrado de Transporte del Valle de Aburrá. Las revisiones técnicas a los vehículos. Circulación alternativa en medios como la bicicleta, o incluso, el ejercicio de caminar, entre otros.
 

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