El partido que se jugaba ayer entre el Deportivo Independiente Medellín (DIM) y Flamengo, por la Copa Libertadores, fue cancelado en el estadio Atanasio Girardot luego de que hinchas del equipo antioqueño lanzaran pólvora y generaran disturbios desde el inicio del encuentro. El árbitro Jesús Valenzuela suspendió inicialmente el partido y, aproximadamente una hora después, la Conmebol lo anuló definitivamente.
El Secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, informó que el operativo dejó nueve personas detenidas (ocho adultos y un menor de edad aprehendido), y daños en la tribuna norte que incluyen 13 lavamanos, nueve inodoros y 113 sillas destruidas, además de una puerta derribada y varios gabinetes contraincendios averiados. Por su parte, el general Henry Yesid Bello, comandante de la Policía Metropolitana, informó que los capturados fueron procesados por daños en bienes de uso público y ataques contra servidores públicos.
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Villa señaló que los integrantes de las barras reconocieron que la intención era provocar una sanción al club: “son tan descarados de reconocer que tiraron bengalas e hicieron disturbios desde que empezó el partido, porque la intención de ellos es que se sancionara al equipo. La hinchada del equipo quería que su equipo fuera sancionado”. La barra Rexixtenxia Norte había publicado horas antes un comunicado en el que anunció el corte de toda comunicación con la administración del club hasta que no haya “un cambio estructural serio”, en alusión directa al mayor accionista, Raúl Giraldo.
Las autoridades investigan cómo ingresó la pólvora al estadio pese al operativo de más de 700 uniformados desplegado desde las 3 p. m.; según el secretario de Seguridad, la Alcaldía revisará las cámaras de la tribuna norte para determinar si hubo complicidad de los cuerpos de seguridad privados contratados por el club.
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Juan Carlos Orrego, hincha presente en el estadio, contó para El Espectador que inicialmente creyeron que el partido se jugaría a puertas cerradas tras la evacuación, pero que los disturbios continuaron en los alrededores del estadio: “creíamos que iba a haber partido igual a puerta cerrada, pero cuando estábamos ya afuera vimos que el escándalo seguía alrededor del estadio, la gente de norte enfrentándose con el ESMAD, y que había explosivos”.
El secretario Villa confirmó que el UNDMO (Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden, anteriormente ESMAD) tuvo que intervenir para dispersar a quienes salieron del estadio y quisieron continuar con los desmanes en la vía pública: “tuvo que intervenir el ESMAD duro y por eso nuestra solicitud no era solamente contener sino proceder”, afirmó el funcionario que, además, anunció que las sanciones avanzan en medidas como procesos penales, multas, restricciones de ingreso al estadio por al menos un año y nuevas judicializaciones: “pagan porque pagan, o pagan plata o pagan con cárcel”.