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Gran indignación ha causado el feminicidio de Kelly Echeverry, de 25 años, a quien su pareja le provocó varias heridas con arma blanca, en plena vía de Anorí, en Antioquia. El agravante es que el hecho fue evidenciado por varias personas que, en lugar de auxiliarla, solo grabaron lo que ocurría.
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El crimen se registró el pasado 30 de diciembre, en el sector La Manguita. Según se evidencia en imágenes de cámaras de seguridad y videos grabados por testigos, Ferney Blandón desenfundó un arma blanca y apuñaló a varias ocasiones a Echeverry, con quien había acabado de salir de una discoteca.
Testigos del hecho indiciaron a las autoridades que, al parecer, mientras se encontraban en la celebración, la pareja habría tenido una discusión, que se subió de tono, por lo que salieron a la calle. Allí comenzó un forcejeo, en el que Echeverry cae al piso y Blandón la ataca en reiteradas ocasiones.
La joven de 25 años, que tenía una hija de siete años, falleció en el lugar, ante la mirada de los testigos, que como evidencian los videos, no intervienen ante el brutal ataque y solo se quedan viendo, mientras rodeaban a la pareja.
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Ante esto, Isaí Cortés, secretario de Gobierno de Anorí, aseveró que: “nos debe llamar como sociedad a la reflexión, nos hemos convertido en una sociedad violenta, en una sociedad indiferente, en una sociedad indolente, ante el dolor y ante la tragedia agenda, es un cuestionamiento, es un dolor que sentimos como municipio”.
Organizaciones sociales también hicieron llamados para no normalizar este tipo de violencias, ya que no actuar puede ser considerado como complicidad. “Cuando nadie interviene, la violencia se siente autorizada y la víctima queda sola. Cada mirada que no se transforma en acción refuerza la idea de quela vida de una mujer no es urgente. Este silencio colectivo no es casual: se sostiene en el miedo, el acostumbramiento y una cultura que ha aprendido a no involucrarse. Romper esa lógica es una responsabilidad ética y comunitaria”, indicó la Asociación Municipal de Mujeres Anorienses (Ammuman).
Por su parte, la Asociación Campesina del Norte y Nordeste de Antioquia(ASCNA) señaló que “la pasividad se convierte en cómplices silenciosos de la barbarie“, así como pidió ”el fortalecimiento real de las rutas de protección para las mujeres en riesgo en todos los municipios, incluidos los corregimientos y veredas más alejados de las cabeceras urbanas”.
Sobre lo ocurrido, la Policía de Antioquia indicó que el atacante se entregó. “Una vez conocidos los hechos, la comunidad por supuesto comenzó a denunciar estos hechos y a buscar por cuenta propia al victimario. Las autoridades hicieron un despliegue para tratar de localizar y dar captura a este sujeto y producto de esa presión, él decide entregarse de manera voluntaria”.