El racionamiento de agua en Medellín duró solo dos días. El alcalde Federico Gutiérrez anunció este miércoles 2 de septiembre que EPM suspendió los cortes que empezaron el lunes pasado en diez circuitos del nororiente y centro-oriente (que cubren cinco comunas) y que se tenían previstos por un mes. La decisión se debe a un cambio de estrategia que apunta al ahorro voluntario de toda la ciudad.
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“A partir de hoy no se aplican los cortes de agua en la zona nororiental y centro oriental de Medellín; vamos a ponernos una meta de ciudad durante los próximos cinco días”, dijo el alcalde. Cada vivienda, local o inmueble de esas zonas deberá ahorrar 92 litros diarios, mientras que el resto de Medellín y el área metropolitana deberán ahorrar 70 litros. Si la meta no se cumple, advirtió, los racionamientos volverían y se extenderían a otras partes de la ciudad.
¿Por qué las medidas no son iguales para toda la ciudad?
Medellín y varios de los municipios aledaños se surten de cuatro fuentes de agua diferentes y cercanas. Según señala EPM, están zonas como Barbosa, Caldas, Rionegro y San Cristóbal que toman el líquido de ríos y quebradas, mientras que el resto se abastece de tres grandes embalses de la región.
El primero es el de Riogrande II, en Entrerríos, que surte a Bello, Copacabana y Girardota, así como se conecta al sistema de agua potable de Manantiales, que abastece al centro de Medellín.
El segundo embalse es el de La Fe, que es el más grande y está en Envigado, que lleva agua a ese municipio, a La Estrella, Sabaneta, Itagüí, Caldas, así como se conecta con el sistema de La Ayurá, que también surte al sur de la capital antioqueña.
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Mientras que el último, que es el más pequeño, es el embalse de Piedras Blancas, que alimenta al sistema del mismo nombre y abastece al nororiente de Medellín. Es el que más bajos niveles de caudales ha registrado en los últimos días, así como, según explicó EPM, es donde se registra un mayor déficit de agua.
El problema es que EPM no puede bombear agua desde otros embalses como La Fe o Riogrande II a Piedras Blancas y el sistema registra un déficit de 120 litros por segundo, unos 10 millones de litros diarios. Lejos de reducirlo, ha ido subiendo; por ejemplo, entre el 18 y el 24 de agosto, el consumo subió 48 millones de litros (aproximadamente 19 piscinas olímpicas) pese a que la empresa ya había pedido ahorrar agua. Por eso se decidió aplicar el racionamiento.
Las noches sin agua
Las noches y madrugadas del 31 de agosto y 1 de septiembre, 109.235 viviendas, cerca de 300.000 personas, en las comunas Popular, Manrique, Aranjuez, Villa Hermosa, Buenos Aires y la parte alta de La Candelaria se quedaron sin agua entre las 6:00 p.m. y las 5:00 a.m.
Mariana Hernández, habitante de Manrique Oriental, cuenta que la noche del 1 de septiembre “el agua se fue puntual a las 6:00 p.m. y con la misma exactitud a las 5:00 p.m. empezó a volver, pero de a poquito; la presión no era mucha”.
Ella tenía que salir temprano a su trabajo en El Poblado y no alcanzó a bañarse en la ducha. “No me dio tiempo de bañarme con esa agua, sino con el agua que habíamos recogido, que había sido solo lo justo confiando en que volvería a la hora anunciada, porque tampoco pudimos darnos cuenta de la cisterna que repartió agua”.
Aunque la medida era nocturna, en redes sociales se criticó su alcance y las zonas que cubría el racionamiento, pues se aplicó en los sectores más vulnerables de la ciudad. El alcalde Gutiérrez negó que el criterio para tomar la medida hubiera sido económico y sostuvo que sin ahorro el embalse se agotaría en 15 días.
Las condiciones también se complican para los otros embalses. El gerente general de EPM, John Maya Salazar, explicó que la presión no está solo en Piedras Blancas, sino también en La Fe, pues los ríos Guay y Piedras están en caudales mínimos históricos. “En el agua no hay ningún sustituto, en el agua no tenemos ninguna otra opción”. Por ello, si la ciudad no comienza a ahorrar, advierte que el racionamiento tendría que extenderse a más zonas de la ciudad.
Según señaló EPM a este diario, se requiere mantener el ahorro promedio de 120 l/s en el sistema de Piedras Blancas el resto del mes y de 70 l/s para el resto de sistemas para evitar medidas más restrictivas. “Se busca conseguir, vía ahorros de nuestros usuarios, los 50.000 m³ para el embalse de Piedras Blancas durante los 5 días del ajuste de la medida”.
Para hacerle seguimiento, EPM anunció que publicará a las 8:00 a.m. de cada día los niveles de los embalses, mientras que desde la alcaldía se anunciaron medidas para reducir el consumo en edificios públicos, además de operativos contra lavaderos clandestinos y el lavado de vehículos en espacio público. “Lo que está haciendo esa gente es un crimen, porque es dejar sin agua a la gente y más en una época de sequía”, añadió Fico Gutiérrez.
María Camila Duque Atehortua, administradora ambiental y sanitaria de la Universidad de Antioquia, considera que la implementación de racionamientos es problemática porque podría disparar los picos de consumo al día siguiente de cada corte: “uno recoge unas cantidades que no son necesarias y finalmente no están haciendo absolutamente nada, porque igual es la misma cantidad de agua, o hasta más, de la que busca ahorrar el corte”.
No obstante, indica que en caso de que la ciudad tenga que racionar el agua, se debe dar prioridad a las viviendas. “Si una empresa necesita agua y tiene una concesión, y al lado hay una población, se debe priorizar el bienestar de la población”, dice.
La alcaldía de Medellín y EPM esperan que en octubre, con la llegada de la temporada de lluvias, aumenten los niveles de los embalses. Sin embargo, con la entrada de lleno del fenómeno de El Niño a final del año, se prevé que entre marzo y abril de 2027, embalses como el de La Fe lleguen a sus peores niveles históricos, lo que llevaría al racionamiento en Envigado, Sabaneta, La Estrella e Itagüí.
“Los niveles seguros son alrededor del 90 %. Sin embargo, los niveles críticos son 50 % para el embalse La Fe y 30 % para el embalse del Piedras Blancas”, indicó EPM.
Por lo pronto, se espera que el próximo lunes se analicen los niveles de consumo y de los caudales de los embalses para determinar nuevas acciones. Mientras tanto, se insiste a la ciudadanía a que tome acciones concretas, pues la nueva estrategia deja en manos de los usuarios la responsabilidad de racionalizar el agua.