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21 Mar 2021 - 2:00 a. m.

Transformar el transporte público, el reto en Medellín y Cali

En la capital de Antioquia hay 69 buses eléctricos. Las autoridades esperan duplicar esta cifra en 2023. En la capital del Valle, entretanto, hay 35, y el plan de movilidad involucra la construcción de 440 kilómetros de ciclorrutas.
En Medellín, la meta para 2023 es tener 130 buses eléctricos.
En Medellín, la meta para 2023 es tener 130 buses eléctricos.
PabloPasos
En Medellín, la meta para 2023 es tener 130 buses eléctricos.
En Medellín, la meta para 2023 es tener 130 buses eléctricos.
Foto: PabloPasos

Medellín duplicará sus buses eléctricos en 2023

Las condiciones geográficas del Valle de Aburrá, rodeado de montañas, y los cambios climáticos de temporada seca a temporada de lluvias afectan la dispersión de gases y las partículas generadas por la industria, el transporte y los hogares. Medellín ha estado entre las ciudades más contaminadas del país, de acuerdo con el Ideam, y constantemente desde el Área Metropolitana se emiten alertas por niveles altos en la calidad del aire que pueden ser riesgosos para los habitantes. En un informe de 2019 de la Contraloría General de la ciudad se muestra que la mayor fuente de contaminación son las emisiones que se producen por la quema de combustibles fósiles utilizados por el parque automotor. De ahí que la movilidad sostenible sea una prioridad de las autoridades locales.

Diego Zapata, subsecretario de Movilidad de Medellín, afirmó que la principal apuesta de la ciudad está en las 17 estaciones y los 13,5 kilómetros del Metro de la 80, cuyos recursos, con la cofinanciación del Gobierno, se aprobaron en 2020. “Con el metro se evitarán 4,8 millones de toneladas de CO2 por año”, aseguró. Para los transportadores que operan en este corredor de la ciudad se ha destinado la línea de crédito “Transporte de Medellín Adelante”, con la cual se pretende posibilitar la renovación de las flotas. La meta para finales de 2023 es tener 130 vehículos eléctricos. Actualmente hay 69: 64 buses que forman parte de la Línea O, cuatro alimentadores de la Cuenca Tres y un articulado. Con el aumento en los buses, según la Secretaría, pasarían de 3.952 toneladas de CO2 en 2020 a 3.446 en 2023, así como se emitirían 85 kilogramos de PM2.5 (material particulado fino) menos.

Pedro Buitrago, jefe del área de Buses del Metro de Medellín, explicó que de los 69 buses eléctricos que hay en la ciudad, la empresa opera 65. Los bajos costos de mantenimiento del bus articulado que llegó en 2018 motivaron la compra de otros en 2019, estos se usaron para implementar un corredor de movilidad eléctrica sobre la Avenida 80, en el occidente de la ciudad; actualmente recorren desde la Estación Caribe, con integración con la línea del metro, pasando por La Floresta, con la Línea B, hasta La Palma, donde tienen integración con líneas 1 y 2. Los otros cuatro buses eléctricos empezaron a operar en 2020, a cargo de la empresa Masivo de Occidente, operador de alimentadores.

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Metroplús se encargó de adquirir los primeros buses eléctricos (el gerente Samir Murillo recuerda que los 64 costaron $75.000 millones y fueron traídos de China). Esta empresa también desarrolló la obra civil necesaria, incluidos 27 paraderos. Murillo destaca que, aunque adquirirlos es costoso, esto se retribuye en la operación. En esto coincide Buitrago, quien estima que el precio de los vehículos eléctricos es un 50 % más alto que el de uno que funciona con diésel. Actualmente, el Metro de Medellín está haciendo el análisis de las implicaciones de los articulados eléctricos, pero en estos tres años ya han evidenciado que los costos de mantenimiento se simplifican, así como el gasto en combustible.

La mayor ganancia es para el medioambiente. El metro opera o supervisa 513 buses, 379 de los cuales son de gas natural vehicular, que funcionan desde 2011, así como 65 con diésel, que se mantienen por las condiciones topográficas. Al indagar sobre el futuro del transporte en la ciudad, Buitrago explicó que está contemplado reemplazar los primeros articulados de gas natural vehicular -que terminan su vida útil en 2024 y 2025- por vehículos eléctricos. La reposición de los padrones se daría en 2027. Un punto que considera fundamental es evaluar, dentro de la transformación energética, si el país tiene la capacidad de responder a esa demanda. “En Colombia tenemos una ventaja, la mayoría de energía se genera a través de hidroeléctricas, entonces sabemos que es una cadena limpia, desde que se genera la energía hasta que pasa a los buses”, afirmó.

El subsecretario, por su parte, reconoció que la pandemia ha afectado la situación económica del Metro de Medellín, por eso ve incierto el panorama. Aun así recuerda que la ciudad tiene el compromiso de ser carbono neutral para 2050, funcionando solo con vehículos eléctricos. En cuanto a los particulares, hay por ahora matriculados 1.915 automóviles, camperos y camionetas híbridos, y 312 eléctricos, más 23 motocicletas. Promover la infraestructura de recargas es otro de los retos, pues han identificado la necesidad de plantear una política pública. Actualmente, EPM tiene 35 cargadores públicos y 105 de uso privado, y Celsia cuenta con 17 estaciones de carga públicas. Todos estos planes apuntan a construir una ciudad sostenible ambientalmente.

Buses eléctricos, paneles y ciclorrutas: así busca Cali proteger el medioambiente

En Cali hay 35 buses eléctricos y 24 buses de gas natural vehicular, de una flota total de 906, según Óscar Ortiz, presidente de Metrocali. Dentro de los beneficios que ha identificado la empresa se encuentra que no emiten ruido y tampoco contaminan, y los de gas, por su parte, reducen la contaminación en un 98 % y producen un 30 % menos de ruido, comparados con los que funcionan con diésel. Ortiz estima que un bus eléctrico, de 52 pasajeros, cuesta $700 millones, con gas podría costar $300 millones y uno que funcione con diésel de bajas emisiones, $200 millones. Sin embargo, el costo de operación es mucho menor, ya que las baterías duran cerca de 16 años y no es necesario hacer un mantenimiento constante como a los otros dos. Recientemente no han desarrollado estudios del impacto ambiental, el último registro es de 2019 y en este se habló de una reducción de 188.366 toneladas de CO2 ese año con la llegada de los primeros buses.

La meta es tener en 2025, como mínimo, un 10 % de la flota eléctrica. “Según la Ley 1974 de 2019, debemos cumplir con ese requisito, para 2027 ya debemos tener el 20 % y de este modo, para 2035, tendríamos una flota de buses eléctricos”, manifestó Ortiz. Este año debían llegar 39 buses más, pero la pandemia afectó la producción y el concesionario no cumplió con el acuerdo, aun así el presidente espera poder incorporar más en 2022, teniendo en cuenta que necesitan 367 buses duales complementarios, y el objetivo es que una parte de estos sean eléctricos. En esto coincide el secretario de Movilidad, William Mauricio Vallejo, quien asegura que a medida que la flota vaya cumpliendo su vida útil, se irá reemplazando con “vehículos más amigables con el medioambiente”.

En cuanto a los vehículos particulares, las cifras de la Secretaría revelan que en Cali están registrados 199 vehículos eléctricos y 314 híbridos. Una de las preocupaciones es el aumento de vehículos motorizados, especialmente motocicletas, que ha hecho que se contemplen estrategias como replantear los planes de expansión de la ciudad, para evitar largos desplazamientos, e incentivar el uso del transporte público. La promoción del uso de la bicicleta es otro de los pilares, y para esto se tiene previsto un programa de expansión de la infraestructura, porque la meta es tener 440 kilómetros de ciclorrutas, en estos momentos cuentan con 140 kilómetros y esperan llegar a 235 en 2023; también han planteado la implementación de un sistema de bicicletas públicas.

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Asimismo, pretenden fortalecer la movilidad peatonal a través de la creación de una “Ciudad de 15 minutos”, pasando de una distribución por comunas, a una por localidades, donde cada una tenga un centro de servicios para que no sean necesarios los desplazamientos al centro. Metrocali también tiene otros planes, más allá de los vehículos eléctricos. Por ejemplo, contempla la posibilidad de incorporar paneles solares. “La terminal Aguablanca sería la primera con estos paneles, para eso ya estamos trabajando con el Ministerio de Minas y con Emcali, queremos producir nuestra propia energía, abastecer la recarga de los buses y disminuir costos de operación”, concluyó Ortiz.

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