Tras 26 años, la lideresa Mayerlis Angarita recibió el cuerpo de su madre desaparecida

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La familia Angarita cesó la búsqueda de Gloria Robles en 2013, tras 19 años desaparecida. Sin embargo, el testimonio del exparamilitar Agustín Sánchez, el hallazgo de una fosa en el Urabá antioqueño y la gestión de la Fiscalía y la Fundación Nydia Érika Bautista ayudaron a encontrarla y a que su familia pudiera despedirla dignamente este viernes.

Con los recuerdos a flor de piel, como si la desaparición y asesinato de Gloria Robles Sanguino se hubiese perpetrado ayer, con llantos y la voz entrecortada, su familia recibió su cuerpo en un acto de entrega digna organizada por la Fiscalía General de la Nación este viernes en San Juan Nepomuceno (Bolívar).

La familia Angarita Robles buscó a Gloria incesantemente por 26 años, aunque en 2013 una carga emocional no les permitió seguir sus rastros y tuvieron que detener la búsqueda. “El 2013 fue difícil para nosotros. Si seguíamos con la búsqueda también frenábamos nuestros otros sueños. Mi mami siempre nos hubiera querido ver progresando y, por fortuna, se lo cumplí. Hoy soy abogada, me interesan las luchas que ella me inculcó y hoy, a pesar del dolor, por fin la tengo conmigo. Su ausencia es terrible, pero la sensación es diferente”, relata Mayerlis Angarita, fundadora del colectivo femenino Narrar para Vivir y defensora de derechos humanos en los Montes de María.

El acto de entrega digna lo encabezó Miguel Durango Villadiego, fiscal seccional 217 de la Dirección de Justicia Transicional de la Fiscalía General de la Nación, quien manifestó que “este momento, más que ser un deber de las autoridades que buscan esclarecer la verdad en el conflicto, es un espacio de agradecimiento para la familia Angarita Robles, que en su papel de víctimas fueron fuertes y resistieron un dolor por muchos años que no se puede describir”.

Mayerlis no estaba sola. Junto a ella estaban sus hijos, su hermano, su padre, su tío, sus sobrinos y amigos más cercanos. Todos recordaron la música folclórica y los vallenatos que le gustaban a Gloria. Compartieron enseñanzas y se lamentaron no haberla tenido por más tiempo. Al momento de su desaparición a manos de paramilitares, Gloria tenía 35 años; Mayerlis, 13; y su hermano John James, 17.

“Nuestra mamá nos enseñó a ser honrados, a ser buenas personas y a ser fuertes. Hoy le fallamos con lo último porque estamos llorando, pero, ¿cómo no hacerlo? Su recuerdo siempre va a estar con nosotros”, dice John James Angarita.

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La desaparición de Gloria

En octubre de 1994, la familia Angarita Robles ya sabía lo que era vivir con los grupos armados a su alrededor. Originarios de San Juan Nepomuceno, fueron desplazados de Carmen de Bolívar, municipio en el que Mayerlis y su hermano vivieron durante su niñez y juventud.

Por esos días, Gloria les dijo que tenía que viajar a Montería para visitar a una hermana y nunca más regresó. “El primer año, particularmente, fue difícil porque no sabíamos lo que pasaba. En algún punto pensamos que nos había abandonado... nada concreto. No había pistas y temíamos lo peor”, recuerda Mayerlis Angarita.

El paso del tiempo fue dando información, como armando un rompecabezas, que arrojaría como resultado que Gloria Robles Sanguino fue víctima de desaparición forzada por parte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), en una de sus campañas de las mal llamadas “limpiezas sociales”.

El testimonio del exparamilitar Agustín Sánchez en 2005 ante Justicia y Paz, de la que fue expulsado, fue la caja de pandora para comenzar la búsqueda de Gloria Robles. Sánchez aseguró que en la finca El Caimán, en San Pedro de Urabá (Antioquia), había una fosa común con tres cuerpos. Uno de esos era el de ella.

En 2011, Medicina Legal y la Fiscalía exhumaron esos cuerpos y nueve años después, en julio de 2020, el mismo ente investigativo le confirmó a Mayerlis que el resultado oficial del cotejo genético que se hizo entre ella y el cuerpo a comienzos de año, mostraba que se trataba de su madre Gloria. Sin embargo, por la emergencia sanitaria del COVID-19, el acto simbólico de entrega no se pudo realizar tan pronto se conoció la confirmación.

“Por fin te tengo, mamita, por fin. Siempre vas a estar en nuestros corazones y con una despedida como la que sabemos que te hubiera gustado tener”, le dijo Mayerlis al féretro de su mamá.

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Un angelito del cielo me mima, me ama...

Al son del vallenato ’Sirena encantada’, de Miguel Morales, entraron los restos de Gloria Robles al cementerio municipal de San Juan Nepomuceno. Sus familiares y amigos caminaron hasta allí desde el Club ’Los Catorce’, sede del acto simbólico, clamando por justicia y por un país que no quiere volver a vivir este tipo de atrocidades.

’Su vida es mi vida, su alma es mi alma’, cantaron los hijos y allegados de Gloria, siguiendo la letra de la canción, mientras dejaron sus restos en un panteón cercano a la entrada del cementerio de su pueblo, su añorado San Juan.

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