“Es muy extraño que Cuba no sea reconocida por entregar información”: embajador de Noruega

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John Petter Opdahl dice que le cree al gobierno cubano cuando afirma que la delegación del Eln que está en la isla no participa en la planeación de acciones militares en Colombia, y recuerda los protocolos firmados por el Estado colombiano al invitar a Cuba como país anfitrión de los diálogos con esa insurgencia.

Esta semana que culmina fue profusa en noticias alrededor de la guerrilla del Eln. El lunes nos sorprendió el anuncio del embajador cubano en Colombia, José Luis Ponce, de que había entregado información al Gobierno colombiano sobre un supuesto atentado que estaría planeando esta guerrilla en Bogotá. Revuelo total. El presidente Iván Duque dio la vocería a su nuevo ministro de Defensa, Diego Molano, y al alto comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, quienes informaron sobre la reunión realizada con el diplomático cubano.

“En la reunión se transmitió a Cuba la petición del Estado colombiano de información precisa sobre posibles hechos, datos o condiciones de tiempo, modo o lugar que pudiera conocer el gobierno cubano acerca de la alerta que han transmitido en relación con un posible ataque terrorista del Eln en Bogotá. Se le indicó al embajador que se trata de una situación de interés prioritario para la seguridad nacional y para la protección de la vida de los colombianos. Ante la insistencia del Gobierno colombiano, no se recibió ninguna información adicional al respecto por parte de Cuba”, dijo la Cancillería en un comunicado, en el que además reiteró su solicitud al gobierno de la isla de extraditar a los miembros del Eln que están en su territorio.

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El gobierno cubano y su delegación diplomática guardaron en ese momento completo hermetismo, como es su costumbre. Los que sí hablaron fueron los guerrilleros. El Frente de Guerra Nororiental les salió adelante a sus jefes del Coce, indicando que su delegación en Cuba se dedica a buscar el diálogo, pero que no planea acciones militares. En el comunicado no desmiente la realización de una acción violenta en Bogotá, tal como lo advirtió Cuba. Y remató diciendo que el Estado colombiano ha cerrado las puertas a cualquier posibilidad de diálogo.

Horas después, la Dirección Nacional de esta insurgencia dijo desde Cuba que, tras verificar la información con todas sus estructuras guerrilleras, podía aclarar que “la información que recibió la Embajada de Cuba en Bogotá no hace parte de los planes militares del Eln, y es posible que se trate de un falso positivo montado por la inteligencia militar del Estado (colombiano)”.

“El Gobierno quiere reiterar que hay una decisión firme desde hace varios años, desde cuando inició la administración del presidente Duque, de desmantelar este grupo como el único mecanismo para prevenir que actúe con sus actos terroristas en diferentes regiones del país”, dijo el ministro Diego Molano.

Este episodio se sumó a las tensiones existentes entre Colombia y la isla por la permanencia en ese país de al menos diez miembros del Eln, después de la ruptura de los diálogos, en enero de 2019, por parte del gobierno Duque, como reacción al ataque contra la Escuela de Cadetes que dejó 22 cadetes muertos.

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Pero este sábado se conoció la respuesta oficial del gobierno cubano, que a través de un comunicado de su ministerio de Relaciones Exteriores cuestionó la forma en que el gobierno colombiano manejó la información entregada por el embajador de la isla en Colombia. Además de reclamar por el hecho de que esa información de carácter sensible fuera entregada con rapidez a la prensa, dijo que el alto comisionado para la Paz la utilizó “como pretexto para atacar a Cuba bajo supuestos mendaces, con la hostilidad y el enfoque habituales que sólo tienden a alimentar las diferencias entre ambos gobiernos y a dañar la participación de actores internacionales en el proceso de paz”. En el mismo documento, reafirmó su posición de respeto por el Protocolo de Ruptura acordado entre el Estado colombiano y el Eln el 5 de abril de 2016.

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Ahora el que habla es el embajador de Noruega en Colombia, John Petter Opdahl, país que junto a Cuba ha oficiado como garante no solo del Acuerdo Final firmado con las Farc, sino también en los diálogos que ha adelantado el Estado colombiano con el Eln en Ecuador y Cuba. En diálogo con Colombia 2020, el diplomático le da todo su apoyo a su homólogo cubano y resalta la colaboración de ese gobierno con las autoridades colombianas, que extrañamente, dice, ha sido poco reconocido por nuestro Gobierno.

¿Qué opinión le merece la alerta que hizo el gobierno cubano al colombiano sobre un posible ataque del Eln en Bogotá?

Mis colegas garantes cubanos hicieron lo correcto. Si una misión diplomática recibe información acerca de un posible acto de violencia en otro país debe informar a las autoridades para que hagan las investigaciones correspondientes. Es muy extraño que Cuba no sea reconocida por entregar ese tipo de información.

¿Qué piensa de que el Gobierno colombiano insista en la extradición de los miembros del Eln que están en Cuba?

Es importante recordar que Cuba, en su momento, aceptó la responsabilidad de ser el anfitrión de las negociaciones por petición del Estado colombiano y que se firmaron unos protocolos para garantizar la seguridad de las delegaciones. Cuba ha sido muy clara en que hay que honrar los protocolos firmados con las partes. Noruega, al igual que otros países, comparte plenamente esa posición, que está basada en el derecho internacional.

La delegación del Eln en Cuba dice que ellos no tienen nada que ver con la planeación de acciones militares en suelo colombiano, ¿les cree?

Tengo confianza en mis colegas cubanos y en su palabra. Me baso en mi experiencia de cooperación con Cuba. Tengo fe en lo que dicen los cubanos acerca de que no están planeando actividades violentas. Y eso está demostrado en la información que Cuba le entregó al Gobierno colombiano.

Con estos hechos, parece aún más lejana y, hasta imposible, una posibilidad de dialogar con el Eln…

Parece lejano, pero eso depende. El Eln tiene todo el tiempo del mundo, nunca ha tenido prisa de nada; pero si hay voluntad y las partes así lo deciden, pueden empezar a negociar. Lo que no veo posible es una solución de este conflicto que no sea a través de negociaciones, pero los tiempos los deciden las partes.

¿Qué mensaje les enviaría a los miembros del Eln que están en Colombia y no niegan la existencia de ese plan para hacer atentados?

Es obvio que ese tipo de acciones son contraproducentes para lograr sus metas y lograr la paz y la convivencia con la sociedad colombiana. Es irresponsable y horrible. Esas acciones no tienen lugar en un mundo civilizado.

El Gobierno colombiano señala a ese grupo de narcoguerrilla, ¿cómo lo califican ustedes?

Yo no tengo suficiente información de las actividades de ellos para calificarlos.

Hagamos un cambio de tercio y hablemos del Acuerdo Final firmado con las Farc, del cual ustedes han sido garantes, ¿cómo ve el avance en la implementación?

Colombia hoy es un país muy diferente del que era durante el conflicto armado. Los guerrilleros han dejado las armas y las antiguas Farc son un partido político. Instituciones nuevas como la Comisión de la Verdad, la JEP y la Unidad de Búsqueda están desarrollando un trabajo muy importante. El apoyo internacional universal a la implementación integral de los acuerdos es contundente. Estoy convencido de que el proceso es irreversible, como también lo ha dicho el alto consejero, Emilio Archila. Falta mucho por implementar todavía. Lo cierto es que el proceso de paz ofrece muchas oportunidades a Colombia.

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¿Qué le preocupa más de lo que falta por implementar?

Nos preocupa mucho que se mejore la situación de seguridad, sobre todo de excombatientes y líderes sociales. También lograr las transformaciones en los territorios y avanzar con las reformas políticas.

¿Cuáles son los mayores logros en la reincorporación de excombatientes?, tema en el que su Embajada ha apoyado con grandes recursos.

El hecho de que la gran mayoría de los excombatientes, más del 90 %, sigan en el proceso de reincorporación es un logro extraordinario. Esto demuestra el enorme compromiso con la paz por parte de excombatientes, y Colombia debe reconocerlo. Y también pone en evidencia el compromiso y los importantes esfuerzos por parte del Gobierno. Trabajamos muy de la mano con la oficina del alto consejero, Emilio Archila; con la ARN (Agencia de Reincorporación y Normalización), con las partes en la CSIVI (Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final), con el CNR (Consejo Nacional de Reincorporación), con la ONU y con la sociedad civil para impulsar la reincorporación. Ahora es muy urgente detener la ola de violencia contra los excombatientes, así como contra los líderes sociales y defensores de derechos humanos. Hay que parar los asesinatos, tanto dolor amenaza lo que se ha logrado.

¿Qué lo ha sorprendido de este proceso de reincorporación, que sin duda es exitoso?

El espíritu de la gente que está en medio de esta situación, no solo de los que se están reincorporando sino lo que están en las veredas, en el territorio y que están tratando de acogerlos. Hay que reconocer sus esfuerzos. Colombia tiene mucha suerte en comparación con otros países que han intentado lo mismo

¿Qué historias lo han impactado?

Hay muchas. Pero un logro, sobre todo con la situación de la pandemia, es que hemos certificado excombatientes para ser trabajadores de la salud. Son 159 personas que se han formado y tienen sus títulos de enfermeros, farmacéuticos y auxiliares. Hay 84 más en formación en este momento y el 82 % son mujeres. Es gente que tuvo una experiencia en este campo durante la guerra, pero que no pudo terminar la primaria ni el bachillerato. Me ha gustado mucho estar en sus graduaciones. Esto ha sido posible gracias a la Cruz Roja Colombia y la Cruz Roja Noruega. Como extranjero, me gusta ver los proyectos turísticos, ahora que se están abriendo territorios que estaban cerrados para todos. En medio ambiente hay un proyecto importante de empleo de excombatientes para ser guardabosques.

¿Cómo ve las críticas a este Gobierno sobre su compromiso real con lo pactado?

Para nosotros, como garantes del proceso, es muy importante enfocarnos en el texto del acuerdo, no tanto en la política que están haciendo alrededor de los acuerdos. Lo importante es ser fiel a la palabra que se dio y que está en Acuerdo Final.

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Los sectores más críticos del Gobierno dicen que este simula cumplir el Acuerdo Final, pero no lo hace y por eso lo llaman “paz con legalidad”, ¿qué piensa usted de estas críticas?

Es potestad del Gobierno colombiano hacer su política con la implementación de los acuerdos y demostrar su compromiso hacia una paz duradera en Colombia. El Gobierno tiene sus prioridades. Es importante cumplir no solo una parte, sino el acuerdo en su totalidad.

¿Cuáles son los énfasis que trabajará su Embajada este año?

El número uno es la implementación integral del acuerdo y la seguridad de los excombatientes. Luego los temas de clima y bosque; es decir, la lucha contra la deforestación, el respeto por los derechos humanos en general y los temas humanitarios. En todo esto es importante la participación de las mujeres en todas las fases de la implementación del Acuerdo de Paz, esto sigue siendo de alta prioridad para Noruega.

Y tendremos énfasis en la inclusión de mujeres excombatientes en los procesos de reincorporación. Trabajamos de manera estrecha con el Gobierno, la ONU y la sociedad civil para asegurar que la implementación sea inclusiva, siempre resaltando la importancia de las provisiones de género en el Acuerdo de Paz. ¿El cambio de gobierno de Estados Unidos puede afectar la implementación del Acuerdo de Paz?

No quiero opinar sobre la política de otro país, pero es un hecho que durante la administración Obama-Biden los Estados Unidos jugaron un papel muy importante en la construcción de los Acuerdos de Paz. Yo lo vi como embajador en Cuba en esos años. A todos los países amigos de Colombia nos interesa muchísimo que la implementación de los acuerdos sea exitosa. La implementación integral de los acuerdos es la llave para asegurar la estabilidad, proteger los derechos humanos, incluidos los derechos de las mujeres, y combatir las economías ilegales y el narcotráfico, que tanto están afectando al país y a la región.

¿Cómo se puede afectar el acuerdo con la campaña presidencial? ¿El acuerdo es tan fuerte que soportaría ataques de la campaña?

Ojalá que todos los partidos y candidatos dejaran de hacer política con los Acuerdos de Paz. A nadie le sirve en 2022 una discusión en favor o en contra de los acuerdos. Este debate ya pasó y ahora se debe priorizar la implementación. Tengo fe en que los candidatos se van a enfocar en presentar sus visiones y proyecciones basados en todos los esfuerzos durante décadas de tantos sectores y que uno por fin llegará la paz estable y duradera, la paz completa.

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