En el marco de Ibagué Negocios y Moda

Reconciliación y sostenibilidad a través de la moda

Cerca de 120 expositores mostraron sus creaciones y las vendieron al detal. Papel maché, palma real y de iraca representan las intenciones del sector por mostrar la identidad y los diseños originales que se producen en el país.

Guámbitas Moda Artesanal imprime color a los sombreros típicos tolimenses. / Cortesía

John Jairo Gutiérrez y su familia fueron obligados a abandonar su casa ubicada en la parte rural de Pradera, en el Valle del Cauca, en 2012. “Un día nos llegó un panfleto en el que decía que debíamos salir. No hubo nada que hacer. Dejamos todo tirado”. Hace tres años, para iniciar su nueva vida, creó Quality Confecciones, su empresa productiva, en compañía de su esposa y dos cuñados, con la que ofrecen maquilado de camisetas. Gutiérrez, de 31 años, estudió una tecnología en el Sena e hizo sus prácticas en una petrolera. Sin embargo, la caída del petróleo lo afectó, así que volvió a la confección, un trabajo que también ejercían otros miembros de su familia. Cuenta que en el sector textil le ha ido bien, a pesar de las importaciones que vienen de China, y que volver al campo quedó atrás.

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“Hicimos una vida, tenemos oportunidades, nos preparamos y salimos adelante. El Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc no me beneficia solo a mí sino a todo el país”, dice. Una amiga le recomendó que se inscribiera en Diseñando Futuro, un programa de Colombia Productiva, Inexmoda y Propaís. Fue así como en la más reciente edición de Colombiamoda, en Medellín, tuvo la oportunidad de mostrar sus prendas, y estar en la rueda de negocios de Ibagué Negocios y Moda (IN&M), feria que se llevó a cabo la semana pasada, en compañía de otras 32 víctimas del conflicto que, como él, ahora son empresarios del sector textil y confección. Todos se sentaron con empresas ancla y almacenes de cadena para crear alianzas en la rueda de negocios, que durante dos días permitió que 100 compradores nacionales tuvieran 90 citas con esas empresas.

Otra participante de la rueda de negocios fue Paola Andrea Reinoso, quien en 2014 montó Creaciones Pao, su microempresa de confecciones para el hogar, mujer y niño. En 2001, Planadas (Tolima) era considerada zona roja, y ella fue desterrada de la finca de sus padres junto con sus hermanos, esposo e hija. “Era irnos o que se llevaran a mis dos hermanos. Salimos solo con la ropa. Fue muy duro porque al ser desplazados uno pierde la estabilidad emocional y económica y toca empezar de ceros. Llegamos a Ibagué porque era la ciudad más cercana y unos familiares nos apoyaron”. En Ibagué le enseñaron de emprendimiento y microempresas y durante siete años trabajó como operaria en una empresa del sector. En 2017 participó en un proyecto de Arturo Tejada y en 2019 Inexmoda la invitó a participar en IN&M. “Estas ferias nos sirven para capacitarnos y salir adelante”.

Estos son solo dos ejemplos de iniciativas de la industria creadas por víctimas del conflicto. Un análisis de Colombia Productiva mostró que la capacidad de producción de estas empresas en Ibagué puede llegar hasta 2.000 prendas mensuales. Se pretende aumentar esa cifra con desarrollo empresarial y mejoras en la productividad para generar más ventas y empleos. El proyecto beneficiará a 400 emprendedores, de los cuales 253 ya iniciaron el proceso en Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Tumaco, Valledupar e Ibagué. En esta última ciudad eligieron a 50.

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Diseños originales y sostenibilidad

La contaminación de la industria de la moda, que representa el 2 % del PIB mundial; la tragedia del Rana Plaza, en Bangladés, donde murieron más de 1.138 personas; el incendio que ha consumido millones de hectáreas del Amazonas y que no se ha podido apagar, hacen que el sector textil-confección cuestione sus prácticas laborales y medioambientales. Además, en el caso de Colombia, hace que se aproveche el reconocimiento mundial que tienen los diseñadores por crear piezas únicas y hechas a mano. El Salón de Moda a la Carta, en el que los visitantes podían ver y comprar prendas y accesorios de 120 expositores, buscaba potencializar los talentos y los proyectos sostenibles y mostrar que la moda, en palabras de Jorge Duque, diseñador encargado de abrir las pasarelas con su colección Novias 2020, “es una industria que tiene un motor potente, mueve un segmento importante dentro del consumo global para muchos países, pues es parte importante del PIB y es un universo de probabilidades que va desde lo artístico hasta lo financiero”.

Según explicó Lorenzo Velásquez, director de transformación y conocimiento de Inexmoda, el consumo de vestuario en Colombia es de $16 billones, lo que quiere decir que es un mercado con un consumo per cápita de 23 prendas al año. “De esos $16 billones, el 6 % son consumidores conscientes que están interesados en el concepto de sostenibilidad. Más o menos, esto podría representar $1,02 billones en materia de sostenibilidad, que significa un 6 % del consumo total. Es un mercado pequeño, pero para nada despreciable”.

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Lina Marcela Tovar, creadora de Guámbitas Moda Artesanal, sabe que la clave está en aprovechar la cultura que ofrece el país para inspirarse y mostrar su identidad. El nombre de su marca viene de una palabra coloquial del Tolima que usaban los abuelos para referirse a las niñas. “Desde 2014, junto con mi mamá vendemos accesorios en fibras naturales: bolsos, sombreros y collares”. Tovar es una diseñadora apasionada que se dio cuenta de que la gente no estaba valorando el típico sombrero tolimense hecho con pindo y palma real, utilizado por campesinos para cubrirse del sol. Por eso decidió volverlo contemporáneo y novedoso. Además de imprimirle color, emplea la palma real, una fibra natural que se teje a mano, para hacer otros productos, como billeteras y aretes, además de emplear a personas del Guamo (Tolima) y rescatar las artesanías.

Por su parte, Judy Hazbún, quien participó en el evento como una de las diseñadoras nacionales invitadas, presentó Retazos, una colección inspirada en los retos del sector moda, y recibió el premio Costurera de Oro por su trayectoria. Habló de la importancia de que, al momento de crear una marca, los diseñadores emergentes “no se pueden olvidar de que son diseñadores, pero al crear colección deben lograr que más personas se identifiquen. En mi caso, lo que hago es que sean asequibles para generarle al consumidor un bienestar”.

Arabescos Design es una empresa que sigue esa línea que pretende resaltar las artesanías colombianas y ofrecer moda a precios asequibles. Steff Machado es la creadora y utiliza palma de iraca, una planta que se siembra, por lo general, en clima frío. Trabaja con artesanos de Pasto (Nariño), donde se obtiene la fibra de color blanco que se puede intervenir y teñir con tintes naturales o industriales.

Marso es una empresa que utiliza el papel maché, una técnica artesanal que viene de China e India y que consiste en elaborar decoraciones con papel que se transforma en un material celuloso. A Ofelia Torres, comunicadora social, se le ocurrió emplear esa técnica para crear joyas y el origami para ofrecer marroquinería con materiales reutilizables. “Nuestra empresa tiene desarrollo sostenible, reciclaje y exploración artística que nos permitió innovar con accesorios como perlas y collar de piedras de papel que son ecoamigables y no pesan. Somos fabricantes y queremos que nuestros clientes ofrezcan nuestras creaciones a través de ventas de catálogo”.

Las redes sociales y otras plataformas digitales también funcionan como una vitrina que permite mostrar el talento y hacerlo rentable. Se pueden usar para llegar a los clientes, como hizo Tatiana Durán, creadora de la empresa Tata Durán y una de las expositoras que tuvieron la oportunidad de ofrecer una pasarela al aire libre en el centro comercial Multicentro. “Empecé con ropa para perros, pero no me fue bien. Así que les aposté a los vestidos y en la colección lancé una línea para padres e hijos”. La empresa es virtual y la joven comenzó en 2016 a mostrar sus productos en redes sociales, donde ya cuenta con más de 40.000 seguidores. Por eso aconseja que las plataformas digitales funcionan para las personas que quieren emprender y no tienen suficiente presupuesto.

Retos del sector

De acuerdo con cifras de Colombia Productiva, las exportaciones del sistema moda en el país pasaron de US$224 millones en el primer semestre de 2018 a US$231 millones en el mismo período de 2019, lo que representó un aumento de 3,2 %. En cuanto al Tolima, las exportaciones del sector incrementaron 20,4 %, al pasar de US$93.000 a US$112.000 en el mismo período. Sin embargo, Julio César Mendoza, director de la feria Ibagué Negocios y Moda, aseguró que aumentar las exportaciones no es suficiente, pues los productos nacionales fueron aislados y se generó mucho desempleo causado por la avalancha de prendas importadas. “Se calcula que en los últimos cuatro años se perdieron más de 300.000 empleos”.

Para celebrar los 10 años de la feria, organizada por la Gobernación del Tolima, Cormoda, la Alcaldía de Ibagué y la Cámara de Comercio de la ciudad, se abordaron esas problemáticas durante los conversatorios. En el foro “Presente y futuro de la industria de la moda en Colombia” hablaron de los efectos de la globalización y el contrabando en el sector nacional y cómo buscar herramientas para fortalecer la industria.

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Lucety Carreño Rojas. / @LucetyC

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