En el área urbana de Cúcuta se armaron “Los Rastrojos” antes de cometer la masacre de Tibú

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Para la Defensoría del Pueblo, esta zona será el nuevo escenario de disputa entre la guerrilla del ELN y “Los Rastrojos” en los próximos meses. La masacre que cometieron estos últimos el sábado pasado, deja hasta ahora siete personas muertas y 400 desplazadas. Según testimonios de la zona, los hombres iban dotados de armas largas.

Por las pesquisas que encontró la Defensoría del Pueblo durante la inspección al lugar de los hechos, la masacre de siete personas en zona rural de Tibú (Norte de Santander) fue cometida por el grupo neoparamilitar “Los Rastrojos”, cuyos integrantes, el sábado pasado, se provisionaron con armas largas en la zona urbana de Cúcuta antes de viajar hacia Tibú para cometer la masacre, según le dijo una fuente a este diario. Para la Defensoría, esta zona será el nuevo escenario de disputa entre la guerrilla del ELN y “Los Rastrojos” en los próximos meses, pues esta ciudad se convirtió en su refugio del grupo neoparamilitar desde que la guerrilla se apoderó de la frontera del lado venezolano y del occidente de Norte de Santander formando una especie de sándwich.

Las autoridades judiciales llegaron al lugar de la masacre en la tarde del domingo, con el fin de hacer el levantamiento de los cadáveres que quedaron boca abajo en una finca de la vereda El Totumito – Carboneras. Igualmente, 150 familias (400 personas) salieron desplazadas del territorio, algunas con más miedo que otras, pues mientras la Defensoría verificaba la escena del crimen algunos campesinos recibieron otro mensaje de texto de parte de “Los Rastrojos”. “Desafortunadamente los grupos armados han metido a los campesinos en esta guerra, señalándolos de pertenecer a un grupo o a otro. Cerca de la finca encontramos una bandera del ELN colgando de un árbol. Sin embargo, los difuntos no portaban armas, a simple vista”, dice Mateo Gómez, director de Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo y quien habló sobre estos hechos con Colombia2020.

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¿Qué encontró la Defensoría del Pueblo en la vereda Totumitos de Tibú?

Nos encontramos con seis cuerpos que yacían en el piso con impactos de bala. Aparentemente todos eran hombres y estaban boca abajo. Mientras adelantábamos la misión, más de 150 familias se desplazaban hacia la vereda Banco de Arenas, quienes en ese trayecto recibieron un mensaje de texto amenazante de parte de “Los Rastrojos”, contaron los campesinos. Después hicimos otra verificación porque los testimonios dijeron que había otro cuerpo en un camino de herradura en la vereda Vigilancia. Efectivamente, encontramos el cadáver número siete.

¿Qué pasó en esta vereda, según los testimonios de los pobladores?

Existe una alerta temprana de la Defensoría del Pueblo, en la que se advierte de la disputa entre “Los Rastrojos” y el ELN, que han hecho de Totumito, Vigilancia y Banco de Arenas tres veredas epicentro del cultivo de coca. Allí los cultivos han crecido exponencialmente. Los cuerpos los encontramos en una finca donde presuntamente funcionaba un laboratorio para el procesamiento de coca, pues miramos galones de gasolina y tinajas. De hecho, en esa finca encontramos un banderín del ELN en un árbol y nos dijeron que esa finca era controlada por el ELN. Esto coincide con nuestra advertencia de que “Los Rastrojos” vienen ingresando a territorios a arrasar para quitarle espacio a la guerrilla.

¿Quién masacró a estas personas y con qué pretexto?

La hipótesis es que la responsabilidad es de “Los Rastrojos”. Y los difuntos corresponderían a campesinos que ellos estigmatizaron como colaboradores del ELN, pero nosotros de ninguna manera verificamos que tuvieran armas ni nada. Lo que dicen es que “Los Rastrojos” los señalaron así y eso es lo que les habría costado la vida a estos campesinos.

Pero existe otro asesinato contra un líder social, lo que aumentaría a ocho la matanza.

Tenemos información de que en la vereda Vigilancia fue asesinado un líder campesino de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), Digno Emérto Buendía, cuyo cuerpo fue recogido por una funeraria el mismo sábado de su muerte y lo habría trasladado a otro municipio para hacer la velación y enterrarlo. Hasta el momento desconocemos si ese cuerpo fue objeto de la inspección de un médico legista o si existe un protocolo para la investigación. Porque desde la Defensoría nos preguntamos: ¿cuál es la relación entre la masacre, el cuerpo que estaba en el camino de herradura y el crimen contra este líder comunal?

¿Por qué los campesinos están quedando en medio de esta guerra fratricida?

Allá está pasando lo que sucede en el Catatumbo y es que los grupos armados parten a los campesinos y a las comunidades entre adeptas a un grupo armado ilegal o a otro. Allá, o se inscriben al ELN, al EPL, a “Los Rastrojos” o a las disidencias del frente 33 de las Farc. Esa lógica partisana de las comunidades es la que impera en esta zona de frontera con Venezuela y Tibú. Y lamentablemente, lo que está sucediendo es que a los campesinos los están graduando de adeptos de una u otra estructura y así los están asesinando. Lo otro evidente allá es que hay unas comunidades muy vulnerables en un territorio que es estratégico para los grupos armados.

¿Cuál es el grupo que tiene más poder en la frontera?

Lo que sucede es que “Los Rastrojos” están en una especie de sándwich porque el ELN al occidente de Norte de Santander tiene una presencia hegemónica y al otro lado de la frontera también dominan, donde “Los Rastrojos” son atacados por la guardia venezolana. Por eso, es que buscan reacomodarse porque los tienen acorralados de lado y lado.

Si “Los Rastrojos” fueron sacados de Venezuela y si en el occidente de Norte de Santander tiene hegemonía el ELN, ¿dónde tiene su asiento y poderíos este grupo neoparamilitar?

Tenemos gran preocupación por lo que puede estar pasando en toda el área metropolitana y urbana de Cúcuta, principalmente en esta última, donde sabemos que hay un espacio de fortalecimiento para estos grupos armados. Los indicios nos dicen que ese es el territorio de provisionamiento de armas, de reclutamiento, tanto de población venezolana como de jóvenes colombianos. Y eso es lo que nos está preocupando. Estamos construyendo una alerta temprana para esta zona, porque creemos que el área urbana de Cúcuta se puede estar convirtiendo en la nueva disputa entre el ELN y “Los Rastrojos”.

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