23 Jun 2020 - 5:52 p. m.

¿Cómo identificar un trastorno mental en las mascotas?

Al igual que los humanos, los perros y gatos también tienen una conformación química orgánica que regula las respuestas cognitivas y emocionales, afectando la forma en que piensan, sienten y actúan.

“Es probable que pensar en un animal de compañía con condiciones psicológicas o psiquiátricas, sea un tema poco digerible para muchas personas, sin embargo es una situación que cada vez cuenta con mayor peso científico, de hecho la sociedad americana de comportamiento animal (The American Society of Animal Behavior) ha venido estudiando los trastornos psicológicos en mascotas desde hace más de diez años, destacando que en los perros la sintomatología es similar a la de los humanos, debido al funcionamiento de su sistema básico cerebral y al comportamiento de los neurotransmisores (serotonina, adrenalina, dopamina, oxitocina, etc) en este”, destaca Angélica González, experta en comportamiento y educación canina y fundadora de WAGGO.

De acuerdo con la sociedad europea de veterinaria clínica y etología (European Society of Veterinary Clinical Ethology) en estudios más contemporáneos se reconoció al perro como un ser emocional, que se ha ido adaptando a la coexistencia y coevolución con la especie humana, explicando que esto les ha conferido características comunicativas y cognitivas muy cercanas a las personas.

Es decir, que los animales al igual que los humanos pueden tener problemas de conducta o de comportamiento debido a una conformación química orgánica que regula las respuestas cognitivas y emocionales, que se pueden presentar en cualquier momento a lo largo de su vida. “Ante las variaciones del entorno el organismo reacciona con modificaciones fisiológicas y comportamentales para recuperar el equilibrio inicial (homeostasis sensorial), como proceso de adaptación indispensable para la supervivencia. Sin embargo, al no contarse con las herramientas para lograr la regulación el animal queda atrapado en medio de las descompensaciones”, agrega González.

A continuación, les presentamos un abecé, realizado por las expertas Angélica González, experta en comportamiento y educación canina y fundadora de WAGGO, y Daniela Peñaranda, veterinaria y co-fundadora de Veterinario Online, sobre cómo identificar las enfermedades mentales en las mascotas, cuáles son las causas y cuáles los posibles tratamientos para hacer de esta etapa algo más llevadero.

¿Por qué sucede esto?

Generalmente por disfunciones a nivel físico químico del organismo, que pueden ser derivados de causas genéticas, biológicas o psicosociales.

Genético: hablamos de una afectación o predisposición que viene implantada en el ADN de nuestros peludos que hace que padezcan este tipo de trastornos o que estén más propensos a sufrirlos, sobre todo si se presta el ambiente ideal para esto.

Biológico: patologías adquiridas, nutrición desbalanceada o inapropiada, consumo de medicamentos sean formulados o no. Cambios a nivel hormonal en perros adolescentes, hembras en estado de preñez o hembras lactantes. Degeneración del sistema nervioso central en perros adultos.

Psicosocial: cambios fuertes o repentinos en el entorno del animal o en su rutina. Estímulos traumáticos, ineludibles o demasiado constantes que afectan o suprimen la capacidad de reacción y/o gestión emocional del individuo.

¿Cuáles son los trastornos más comunes?

En gatos los problemas de conducta más frecuentes son: eliminación inadecuada - que es cuando el gato deja de usar la caja de arena y orina o defeca fuera de ella-, y la agresividad entre gatos o hacia personas. Y en perros la destructividad, la agresividad hacia otros perros o personas y la eliminación inadecuada que es cuando el animal orina o defeca dentro de la casa. “Vale la pena resaltar que muchas veces los problemas de conducta pueden llegar a ser causa de abandono o eutanasia, por lo tanto, es importante tratarlos a tiempo”, resalta Daniela Peñaranda, veterinaria y co-fundadora de Veterinario Online.

¿Cómo identificarlos?

Un trastorno mental suele diferenciarse de un problema de comportamiento común, ya que las manifestaciones conductuales no solo son más profundas, sino que habitualmente traen factores asociados a problemáticas con su salud. En el caso de los perros con condiciones ansiosas o depresivas generalmente experimentan cambios notables en sus hábitos alimenticios, sufren trastornos en el sueño, suelen presentar vocalizaciones inexplicables, llantos, gemidos, ladridos, y con frecuencia comienzan a tener micción o defecación en lugares inadecuados. Algunos también comienzan a tener expresiones de irritabilidad que pueden ir desde gruñidos y ladridos hasta momentos de agresividad.

¿Son curables?

En la gran mayoría de los casos se pueden tratar bien sea con medicamentos, con entrenamiento o sesiones de modificación de conducta, mejoras en su ambiente y educación del propietario. Es importante consultar con un médico veterinario especialista en comportamiento, ya que cuando se evidencia una conducta indeseada en el animal el primer paso es descartar cualquier problema médico o físico, por medio de la revisión veterinaria y la toma de exámenes y si todo está bien, se procederá a hacer la evaluación etológica o de comportamiento.   

¿Cuáles deben ser los cuidados?

Todo dependerá del tipo de trastorno, de su personalidad y las características del entorno. Sin embargo, estas son algunas recomendaciones generales:

• Cuidado de alimentación y sueño, que coma y duerma sin privaciones o excesos.

• Si ha habido cambios fuertes en el entorno o las rutinas, es importante ir habituando a nuestras mascotas de manera gradual a estas, sin hacer sobre exigencias.

• Procurar actividades cognitivas que los mantengan estimulados y aumenten los niveles de dopamina y por tanto las respuestas de placer de su cerebro.

• Nunca auto medicarlos. Los medicamentos y dosis que se aplican en psiquiatría funcionan de manera diferente en humanos que en animales y dependen de cada individuo.

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