28 Jun 2020 - 4:00 p. m.

Las ventajas del estudio en casa

Los profesores y padres de familia que crean que a los niños y los jóvenes no les gusta estudiar quedarían sorprendidos si les hicieran sentir que es para su propia satisfacción.

Raúl Garavito Rivera

La cuarentena es una oportunidad para que niños y jóvenes descubran que el estudio es mucho más que una simple obligación escolar y tomen la iniciativa en la adquisición de nuevos conocimientos.

A ellos les fascina estudiar e investigar si lo hacen para satisfacer sus propios intereses, pero les disgusta hacer tareas que no tienen relación con sus necesidades intelectuales y emocionales. Entonces los adultos deben presentarles los temas de estudio en la forma más atractiva posible, y esto se logra haciéndoles sentir que no son imposiciones, sino asuntos de enorme interés que valen la pena aprender.

Los profesores y padres de familia que crean que a los niños y los jóvenes no les gusta estudiar quedarían sorprendidos si les hicieran sentir que es para su propia satisfacción y no para responder a las exigencias de otras personas, que deben aprender las cosas interesantes que hay en todas las materias.

Así también hay que facilitar aprendizajes aparentemente triviales, pero que en realidad son básicos en la formación de cualquier persona y tienen gran influencia en la calidad de la vida tanto en el presente, cuando todavía viven con sus padres, como en el futuro, cuando formen sus propios hogares.

Comencemos por esto último. Se subestima, por ejemplo, la importancia que tiene en la formación de los pequeños invitarlos a que ayuden a tender la cama, a lavar la loza, a hacer el aseo, etc. El sociólogo P. Bourdieu considera de la mayor importancia el “capital cultural” que aporta la familia y al que el sistema escolar presta poca atención: en el hogar se puede transmitir pautas relativas al orden necesario para vivir adecuadamente, a la organización del tiempo, de la interacción con los demás (al conversar, al comer, al cooperar en la realización de actividades, etc.), todo lo cual sirve de base a lo que puede llamarse “el arte de trabajar”.

En muchos hogares se ignora el enorme valor de la conversación entre padres e hijos, el poder incomparable de las charlas estimulantes que animan a los que están creciendo a esforzarse para mejorar, a ser curiosos, ávidos de conocer, a desarrollar mentes insaciables que garantizan en buena medida el crecimiento cultural y el éxito profesional.

En cuanto a los aprendizajes relacionados con el plan de estudios escolares, el educador (sea profesor, padre o madre) tiene la oportunidad de actuar con un enfoque moderno de la enseñanza, que destacados educadores han promovido desde hace tiempo y tiene como base partir siempre de los intereses de los aprendices, evitando simplemente mandarles que estudien y más bien acompañándolos, en la medida posible, en el proceso de estudio en las diferentes asignaturas.

Varias investigaciones han encontrado relación entre el alto desempeño de estudiantes de algunos países asiáticos en Europa y Norteamérica, y la frecuencia y calidad de la comunicación con sus padres respecto a las actividades académicas.

Padres y madres pueden ayudar mucho a los hijos a ser buenos en el estudio si conversan con ellos acerca de lo que están viendo en las clases y sobre los temas de las evaluaciones, aun cuando no tengan conocimientos específicos sobre las materias. Pueden ayudarlos a distribuir eficientemente el tiempo de estudio y de descanso, comentar sobre la importancia de un tema, leer y comentar a veces la respectiva información, intercambiar opiniones sobre el trámite de las clases y sobre las relaciones del curso con los profesores y entre los alumnos, animándolos y, si tienen la capacidad, orientándolos en la búsqueda de información o en la comprensión y solución de los problemas.

Una cosa es enfrentar solos las exigencias del estudio y otra muy distinta sentirse acompañados por sus adultos que de alguna manera los apoyan. Al dedicar un poco más de tiempo a acompañarlos mientras estudian se puede, de modo natural, estimular el desarrollo de destrezas vitales para el buen desempeño en la escuela y el colegio, como son el deseo de aprender, la diligencia, el orden, la continuidad, el esfuerzo, la resistencia frente a las dificultades, etc., que por ser todavía inexpertos se les dificultan y sobre las cuales el adulto puede tener un mayor control.

Psicólogo educativo *

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