29 Dec 2020 - 5:11 p. m.

Un paso a nuevos liderazgos

Julián Vásquez lidera el Instituto para el Desarrollo de Antioquia. Una vida que se dedica a servir.

Por Guillermo Zuluaga

A Julián Vásquez no le gusta que le digan doctor. Le incomoda a veces tanta “doctoritis” de este país. Prefiere que le digan “Juli”, “amigo”, -o parcero para sonar más antioqueño-, o “hermano”.

Y, sin embargo, quien toma las mayores decisiones del Instituto para el Desarrollo de Antioquia, a partir de este diciembre tendrá que acostumbrarse a ese apelativo, pues recibirá su doctorado en Economía.

Vásquez Roldán es economista y especialista en gerencia financiera (UNAULA), magister en desarrollo (UPB), y formado en Responsabilidad Social Empresarial, becado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD- de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Recién terminó estudios, su vida parecía reservada a la Academia: luego de sus prácticas profesionales en la Secretaría de Hacienda de la Alcaldía de Medellín, regresó a “su Autónoma” y allí se desempeñó como Profesor de Economía, y pronto pasó a ser decano y posteriormente Vicerrector Académico; al tiempo, dictaba clases en posgrados, en varias universidades de Medellín. Y de las aulas pasó a ser miembro de juntas directivas, agremiaciones, asociaciones. En su palmarés también se le reconoce como Investigador categorizado en COLCIENCIAS (hoy MINCIENCIAS), representante de los decanos de Economía de Colombia en el Consejo Nacional de Profesionales de Economía (CONALPE).

Pese –o debido-a esa experiencia en el mundo académico, las puertas se han abierto para él. A los 35 años ya ha pasado por importantes entidades: Alcaldía de Medellín, UNAULA, Bancolombia y actualmente gerencia el IDEA.

Todos esos títulos y distinciones no lo han “mareado”. Sigue siendo un tipo tranquilo, que disfruta de la música popular y los vallenatos y dueño de un humor negro, a veces disfruta haciendo bromas a los compañeros. Y cuando se pregunta por él, prefiere simplemente definirse como el segundo de cuatro hermanos, que nació en Belmira, entre el olor de vacas y de bostas, y que se crio en Guarne, cerca de caballos y de cultivos de fresa y mora. Un tipo “pilo” que le gusta ir a los pueblos en bicicleta y detenerse en algún altico, disfrutar del paisaje y conversar con algún campesino que cruce por la vía. Ese amor por lo rural, por lo anodino, es el mismo que cuando pensó en doctorarse, supo tendría como foco de estudio el desarrollo regional.

Desde hace cuatro años ha combinado responsabilidades laborales con largas jornadas de lecturas como parte del programa de doctorado interuniversitario de las Universidades de Coruña, Santiago de Compostela y Vigo. Su título será en Doctor en Economía con énfasis en Análisis Económico y Estrategia Empresarial.

En medio de su apretada agenda laboral y de sus dedicadas lecturas, saca momentos para hablar de un doctorado que está por llegar y que lo alegra porque sabe que podrá ser útil de cara a estos nuevos tiempos.

Para lograr su doctorado, Julián Vásquez presentó su tesisTres ensayos en economía regional: el caso colombiano”, en los cuales reflexionó sobre la disparidad de ingresos en Colombia, el papel que deben cumplir las regalías en el desarrollo de los municipios y en el empleo formal, y sobre las oportunidades en el mercado laboral para los desmovilizados en Colombia.

Gran parte de su tesis la escribió siendo vicerrector universitario. Sin embargo, los “rayones de la lectura final”, desde la gerencia del Idea. “Al estar en el Instituto de Fomento más importante de Colombia, puedo ver la realidad desde lo científico, lo académico, pero aplicar todo lo que la Academia me permitió reflexionar, a problemas reales”.

Teoría y práctica por el mismo camino

Alguna vez el sociólogo y periodista Alfredo Molano (q.e.p.d.) dijo que cuando estudió en Francia y quiso aplicar lo aprendido en Colombia, cayó en cuenta de que “la teoría iba por un camino y la realidad por otro”, para significar que la aplicabilidad de ciertas teorías es muy difícil llevarlas a la práctica. Julián dice que si bien no conocía esa frase del profesor Molano, lo suyo es totalmente opuesto.

“Quería una tesis útil para la sociedad, y por eso abordo problemáticas con hechos muy concretos: Muéstreme los desmovilizados y muéstreme cómo van en su mercado laboral; miremos las regalías y miremos el impacto en lo regional; miremos el desarrollo y dónde ha habido las oportunidades… Mi tesis permite poner a prueba teoría y realidad, para analizar coyunturas sociales muy reales”.

Y varias veces se ha preguntado si debió llegar al IDEA después de terminar su tesis o, como en efecto ocurrió, llegar ahí a terminarla.

“Creo que la vida me premió después de mi esfuerzo académico. Yo no sabía que en el 2020 estaría en el IDEA, pero alguien que sí tiene doctorado en Planeación, Dios, me puso ahí, y dijo que necesitaba ver cómo este muchacho pone en práctica todo eso que aprendió”.

Y como ya está en sector público, dice que desde ahí puede mostrar caminos, y las regalías son ruta fundamental para reactivar y transformar los territorios.

Aprender para servir

A Vásquez le gusta servir. Y cree que su tesis va a ser útil. Así que el apelativo que más le guste seguro sea el de “servidor”. Pero a él que es de asuntos prácticos, quisiera resolver aquello que no está muchas veces en mente de los grandes economistas. En tal sentido, abre un paréntesis y recuerda que hace poco camino al municipio de Montebello, paró en una vereda y habló con campesinos sobre los problemas del Covid. Y se enteró que allá no había llegado, y que eso por ahora no les afectaba, y sí que el invierno se llevó el tanque de agua. “Aquí en Medellín, por ejemplo, estamos con el embeleco de la ciudad tecnológica, mientras que el campo no resuelve siquiera algo tan básico como el agua”.

Graduarse como doctor lo hace tan feliz como ir a Belmira a llevar recursos para una vía. Quizá por ello, la vida le está poniendo ante una via que se bifurca en el horizonte próximo. ¿Rector de universidad, o director de Planeación Nacional, ministro, senador de la república…?

Fui feliz en la Universidad, también en Bancolombia. Y cuando digo que volví al origen es porque volví a mi niñez, pero también lo he dicho pensando en que mi práctica profesional fue en lo público. Parece respuesta de reina de belleza pero quiero servir. No hay nada más satisfactorio que trabajar por la gente”.

Julián tiene claro que desea seguir en lo público. Sirviendo, dice.

Y mientras conversa, el ambiente bucólico de su niñez y juventud pueblerina, sigue en su presente:

“Mire, llueve y nos parece tan romántico –Julián calla un segundo y hace caer en cuenta del clima que se filtra por la ventana-: pero para los campesinos no es tan bueno como para nosotros: eso les puede acabar sus cultivos, sus viviendas, sus vías”.

Eso dice y luego puntualiza que se sueña un país donde la lluvia sea motivo de alegría y de ensueño para todos.

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