Entrevista

‘Debemos relacionarnos de otra forma con nuestro entorno’: Sylvia Escovar

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La presidenta de Terpel habla acerca de cómo liderar durante la emergencia por el coronavirus, en medio de las distancias y los afanes del momento, así como de los impactos en un sector que se nutre de la actividad de otros, que también están detenidos o funcionan a media marcha.

Todos los sectores de la economía se han afectado por la propagación del nuevo coronavirus, ¿cómo les ha impactado a ustedes y cómo afrontarán el golpe de la pandemia?

Por ahora, nuestro foco de trabajo está en la estructuración de medidas que apoyen a la red de afiliados, proveedores, empleados, clientes y comunidades para superar, de la mejor manera, la situación. Estamos en permanente comunicación con nuestros grupos de interés y atentos a sus necesidades para brindar soluciones oportunas en la medida de nuestras posibilidades. También, al interior de la organización estamos tomando decisiones de ahorros que nos permitan mitigar, en parte, las afectaciones derivadas de las caídas de la demanda en combustibles. Es muy importante mencionar que esta industria, al igual que la mayoría de los sectores económicos en Colombia y el mundo, se ha visto afectada de una manera importante por la crisis del Covid-19.

Nuestro negocio es eminentemente presencial y, si bien la venta de gasolina, gas natural vehicular y lubricantes está exceptuada de las medidas de emergencia sanitaria, quienes los demandan sí tienen restricciones de movilidad y eso hace que el impacto sea importante.  Según cifras de la ACP, la disminución del consumo de combustibles líquidos ha generado una reducción en las ventas de gasolina del 70 % y en diésel del 50 % en los volúmenes diarios.  En el segmento de aviación, estamos hablando de aproximadamente 95 % de caída en las ventas y solo se están atendiendo vuelos de carga, humanitarios y militares.

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De otra parte, dada la situación, las aerolíneas han requerido de tiempo adicional para realizar sus pagos y algunas han cerrado el 100 % de su operación. La dinámica de industria que por años ha dinamizado el PIB Nacional (5,6 %) está seriamente afectada.

Estamos trabajando fuertemente para no afectar la empleabilidad y esto es una prioridad en Terpel, así como no afectar la sostenibilidad de toda la cadena de distribución de combustibles líquidos y, en general, la cadena de abastecimiento.

¿Teme también por el precio del petróleo? ¿Cómo se están enfrentando a este golpe?

Efectivamente, si bien los combustiles líquidos pertenecen a un sector cuyos márgenes están regulados, las caídas del precio del crudo afectan la fórmula del costo del producto y tienen un significativo impacto en nuestros resultados cuando debemos vender nuestros inventarios a un precio menor al del costo. No obstante, a quienes más afecta en la cadena son a las compañías del sector petrolero que están dentro de nuestros principales clientes y aliados.  Reanimar el crecimiento económico será una prioridad en la que todos los segmentos de la industria. La sociedad, la empresa y el Gobierno debemos involucrarnos, una vez esta situación de emergencia llegue a su fin.

¿Cree que el mundo va a cambiar después de la pandemia? 

No tengo duda de que así será. Quizás no en la dimensión que esperan muchos, pero creo que vamos a usar mejor el tiempo utilizando herramientas tecnologicas, el trabajo y el “home office” no van a ser tan extraños para muchos, por ejemplo. Espero que aprendamos a valorar más los espacios públicos, la naturaleza, los encuentros familiares, el trabajo de los campesinos, las labores domésticas y las cosas simples de la vida. Por otra parte, el haber visto los mares más azules, los osos hormigueros en Chapinero, los de anteojos en Chingaza, los patos en las aceras, debería invitarnos a ser más amables, generosos y solidarios con todos los seres vivientes que nos acompañan en el planeta y a quienes hemos dado la espalda por tanto tiempo. Deberíamos ser capaces de relacionarnos de maneras diferentes con nuestro entorno:  cuida y conservar el agua, el aire y los recursos que la naturaleza, de la que hacemos parte, nos efrece.

Muchos hablan de la necesidad de cambiar nuestros patrones de consumo y producción. Y con eso, inevitablemente, se refieren a temas como transformación energética. ¿Qué piensa de esto?

En Terpel, nuestro compromiso es movilizar al país, independientemente de la energía que requieran los usuarios. Por eso hemos diseñado una estrategia centrada en las personas que pone a disposición de los consumidores todas las fuentes de energía disponibles en el mercado: combustibles líquidos, gas natural, y, desde el pasado noviembre, energía eléctrica.  Cada cambio llegará con nosotros, de forma innovadora, al servicio de nuestros consumidores.

¿Cómo cree que cambiará su compañía y qué propuestas vienen para contribuir a un desarrollo sostenible?

Considero que es muy pronto para medir los impactos a mediano y largo plazo e identificar cambios puntuales en la compañía. Por ahora, nuestro foco está en atender la emergencia y estructurar medidas que apoyen a la red de afiliados, proveedores, empleados, clientes y comunidades para superar, de la mejor manera, la situación.  Como lo mencioné, el cambio de la matriz energética forma parte de nuestro mañana al servicio del consumidor final y ello será parte fundamental de ese futuro más sostenible que soñamos todos. Al interior, creo que aprovecharemos todo lo aprendido, conviertiéndonos en una compañía más moderna, innovadora, eficiente, digital y conectada con el mundo y a sus nuevas necesidades.

¿Cómo ha cambiado su rutina con el coronavirus? 

¡Ha cambiado 180 grados! Creo que a todos nos atropelló esta pandemia. Debo comenzar diciendo que, independientemente de mi angustia y preocupación por los impactos sociales y económicos de la cuarentena, ha habido cosas que amo de mi nueva rutina. Me gusta tener más flexibilidad en la dedicación de mi tiempo en el trabajo, me gusta hacer labores de la casa que difícilmente haría en épocas normales, me gusta tener más tiempo con mis hijos, mi novio y mi perro. Y amo el haberme vuelto muy versátil en las herramientas tecnológicas que hoy nos conectan y nos mantienen cercanos. Hay otras cosas que no son tan buenas y que es cuestión de disciplina de todos: se acabaron los horarios y por tanto la facilidad de conectarnos nos lleva a extender las horas de trabajo de forma que hay días que no tienen fin y que no deben ser tan saludables.

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¿Qué ha sido lo más difícil para usted en medio de la pandemia?

Sentirme bastante impotente frente al impacto de las poblaciones más vulnerables y tomar decisiones en medio de la incertidumbre. Debo agregar aquí que también ha sido dificil entender la “ceguera” de muchos mandatarios mundiales ante la crisis y ante el riesgo que significa no tomar decisiones.

¿Cuáles han sido sus reflexiones sobre el sistema social y económico en el aislamiento?

Creo, sin mucho temor a equivocarme, que mis reflexiones no difieren de las de la mayoría de personas en el mundo: el balance entre la salud y la economía. Personalmente creo que no hay tal dilema y se debe buscar un equilibrio que permita cuidar la salud de todos y abrir paulatinamente la economía para que todos podamos trabajar y generar ingresos para mantener a nuestras familias. La pregunta difícil es en qué momento y con qué gradualidad. No es una decisión fácil y creo que nuestros gobernantes están haciendo un gran trabajo para encontrar las respuestas con la poca información con la que cuenta el mundo para ello.

No quiero dejar de mencionar aquí mis reflexiones alrededor de algo que valoro infinitamente: la importancia de la unión, de la generosidad y de la solidaridad. Este es un momento único en la historia, en el que estamos llamados a cuidar y ayudar a los demás. En este marco de ideas, no dejan de maravillarme la cantidad de iniciativas de empresas,  de personas naturales, de emprendedores, de comunidades, que, en el marco de sus posibilidades, encuentran formas creativas para solidarizarse con quienes más lo necesitan.

¿Cómo ejerce liderazgo en medio de la crisis? ¿a qué se aferra?

Siempre he considerado que liderar es sinónimo de saber comunicar y transmitir visiones y valores. En esta época, mantenerme en comunicación constante con todo el equipo – gracias a las bondades de la tecnología– me ha permitido “navegar” de la mejor manera posible por estas aguas turbulentas. Transmitir permanentemente mensajes de serenidad, de claridad sobre la situación, de agradecimiento a quienes siguen trabajando en la operación y de fortaleza para afrontar estos difíciles momentos es una tarea que considero fundamental para mantener el ánimo y la confianza del equipo. Adicionalmente, valoro muchísimo contar con el apoyo y las diferentes visiones del equipo ejecutivo al momento de tomar decisiones durante esta crisis.

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Ustedes decidieron aportar algunas ayudas, ¿cuáles son? ¿Por qué eligieron donar combustible?

Como Aliado País, en Terpel impulsamos una serie de iniciativas –no solamente relacionadas con la donación de combustible– que nos permiten ser parte de la solución a los problemas desatados por el Covid-19 en Colombia. Tenemos varios frentes de trabajo. El primero, como lo menciona, es Donaciones Banco de Alimentos de Colombia (Abaco). Donaremos cerca de 34.000 galones de Acpm, 5.000 galones de gasolina corriente y 6.000 m3 de gas natural vehicular (GNV), para transportar más de 108.000 toneladas de alimentos a diferentes municipios de Colombia, buscando beneficiar a un millón de personas en condición de vulnerabilidad en todo el territorio nacional.

También nos preocupamos por el bienestar para transportadores, taxistas y motero. Como muestra de agradecimiento por su trabajo, habilitamos varias de nuestras tiendas altoque en carretera para ofrecerles caldo y café para llevar y acceso al servicio de ducha de forma gratuita. También entregaremos combos de comida rápida a los taxistas y moteros que siguen rodando para servir a otros.

También entregamos apoyo a la Patrulla Aérea Civil. Desde hace varios años venimos trabajando articuladamente con ellos para realizar misiones médicas en los lugares más apartados del territorio. En esta oportunidad, donamos el combustible para que los aviones de la PAC trasladen a Bogotá muestras del diagnóstico de COVID-19, desde distintos puntos del país, para que sean procesadas. También transportamos a miembros del equipo del Instituto Nacional de Salud.  Adicionalmente, donamos el combustible para que la PAC realice vuelos y entregue kits con elementos de protección (guantes, tapabocas, respiradores, entre otros) a médicos de 15 municipios del Pacífico.

Incluso hicimos una alianza con aerolínea Satena para donar 10 mil galones de combustible JT A1 para el traslado de ayuda humanitaria, insumos alimentarios y médicos a lugares aislados del país, de acuerdo con las necesidades del Gobierno Nacional.

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