Millennials que contradicen los estereotipos

Según un estudio de la Universidad Eafit, el millennial colombiano es diferente al de Estados Unidos o Europa. Santiago Cano, Camilo Fúquene, Chalmy Batz y Lukas Llanos son ejemplos de una generación que no quiere ser estereotipada.

Santiago Cano, Camilo Fúquene, Chalmy Batz y Lukas Llanos son cuatro millennials que desde sus trabajos contradicen los estereotipos de su generación.

En mayo de 2013, la revista Time dedicó su portada a los millennials y los llamó la generación “yo, yo, yo” tildándolos de perezosos, narcisistas y planteando la pregunta “¿Nos salvarán a todos?”. La mayoría de estudios sobre los millennials tienen como referente la realidad estadounidense o europea y, de acuerdo con estudios, como el "Global Generations", de la consultora EY, en 2025 esta generación será el 75% de la fuerza laboral en el mundo.

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Esto ha motivado a muchas firmas consultoras a investigar y caracterizar a esta generación que ha sido estereotipada como una población que cambia constantemente de trabajo — así lo evidenció el estudio realizado por Adecco en Uruguay — y que están en constante búsqueda de trabajo — como lo expone la investigación “Tendencias del entorno laboral en México 2018”.

Sin embargo, otros estudios, como el realizado por la Universidad Eafit en 2017, demuestran que los millennials en Colombia tienen características distintas, especialmente en lo relacionado con el trabajo

Esta investigación concluyó que los jóvenes millennials no tienen mayores diferencias con sus antecesores, la generación X, e incluso no tienen la intención de abandonar las organizaciones, por el contrario, en ellos se ve mayor tendencia a permanecer y esto está dado por la situación del país.

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Aunque esta es una generación que no tiene una fecha de inicio y fin definida, pues el rango que discuten los investigadores está entre 1980 y 1994. En Colombia hay jóvenes que, a partir de sus roles como gerentes de organizaciones, emprendedores o artistas que promueven la inclusión social, rompen con el estereotipo que los ha clasificado como personas inestables e individualistas.

Santiago Cano, un millennial comprometido con el futuro
28 años

Foto: Cortesía Santiago Cano

Santiago Cano es un ingeniero industrial quien, desde los 21 años, trabaja con Techo Colombia, una organización no gubernamental que busca superar la pobreza y trabajar en alianza con empresas colombianas por las comunidades más vulnerables del país. Hoy, desde la gerencia de esta ONG, es el encargado de movilizar a más de 20.000 voluntario y ha logrado vincularse con más de 800 donantes para aportar al financiamiento de proyectos en los asentamientos en los que trabaja.

“Desde que asumí la gerencia general de Techo me quité el estereotipo que dice que para ser gerente debes tener cierta edad. Con 26 años asumí la gerencia de una organización en la que entré como voluntario y llevaba para entonces 5 años de trabajo. Ahora, cuando me encuentro con otros altos directivos siempre se sorprenden porque creen que por mi trayectoria soy mayor. Ahí me doy cuenta de que se puede romper con la barrera de la edad y se puede liderar equipos de jóvenes que encuentran en Techo su primer empleo u oportunidad para comenzar su camino profesional”, dice Cano.

A Cano no le gusta el termino millennials, cree que este tipo de etiquetas ya generan un estereotipo y a esta generación no le gusta que la encasillen o definan. Para él no todos los jóvenes son iguales, no todos tienen las mismas necesidades y por eso no todos se comportan de la misma manera.

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Camilo Fúquene, un millennial que asume responsabilidades gerenciales  
24 años

Cortesía: McDonald's

Hace seis años Camilo Fúquene encontró en McDonald’s su primer empleo formal. Al comienzo asumió las responsabilidades básicas del restaurante del Centro Internacional y fue su desempeño el que le permitió entrar en un proceso de ascensos dentro de la misma compañía. Al cabo de un año pasó a ser entrenador, luego gerente de área; siguió avanzando hasta la máxima responsabilidad que hay en los restaurantes de la marca, que es ser gerente de negocio.

En cada etapa de su proceso Fúquene aprendió no sólo sobre la operación del restaurante, sino la habilidad de liderar equipos y conseguir resultados desafiantes en todos los frentes. Él también dejó de lado ese estereotipo encasilla a los millennials como poco comprometidos o incapaces de asumir grandes responsabilidades; pues no sólo ascendió dentro de McDonald’s, sino que al mismo tiempo estudió su carrera en Administración Turística y Hotelera, estudió inglés y lidera uno de los restaurantes de la cadena de servicio rápido más reconocida del mundo

“Mi mayor reto como gerente es promover a mi equipo y transmitirles toda la confianza que necesitan para ayudarlos a crecer. Quiero que cada uno de ellos ascienda y vean en McDonald’s esa oportunidad para formarse profesional y personalmente”, comenta Fúquene.

Para él, ser millennial es una etiqueta y reconoce que la base para encontrar un empleo siendo joven no es la experiencia sino las habilidades para asumir un rol y adaptarse a los cambios.

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Chalmy Batz, el millennial que con su música ayuda a los más necesitados
31 años

Foto: Cortesía @CHALMYBATZ

Diego Mauricio Peñuela, más conocido como Chalmy Batz, hace música desde niño cuando soñaba con ser dj. Siendo más grande, logró estudiar técnica vocal gracias a una beca que se ganó con la Alcaldía de Suba y pudo grabar su primer ‘cover’. En adelante, formó una banda que lo acompañó durante once años y con la que formó una carrera como artista.

En la vida Chalmy Batz ha tenido que sobrellevar situaciones difíciles y por eso poder vivir de la música es para él un sueño cumplido, sueño con el que quiere ayudar a otros que lo necesitan y darles la mano como en su momento alguien se la dio a él.

“Desde hace siete años convoco a las personas por redes sociales para llevarle comida a los habitantes de la calle o ayudarles a los niños que tienen alguna discapacidad o han sufrido alguna quemadura en su cuerpo. En mi mejor versión he logrado reunir 2 mil chocolates con pan y queso y los llevé a las personas que vivían en el antiguo Bronx”, dice Chalmy.

Para él su proyecto rompe con el estigma de que los jóvenes solo piensan en sí mismos y sus beneficios. Él es un artista que ha querido llevarle alegría y comida a los que no tienen, bajo esta consigna cree fielmente que son esas pequeñas acciones las que cambian la sociedad.

“Pienso que lo mejor de esta generación es que no estamos lo bastante viejos como para cohibirnos de ciertas cosas y somos lo suficientemente jóvenes como para ayudar a otros. Creo que mi experiencia es un ejemplo de que si es posible cumplir los sueños y es solo cuestión de saber encontrar las oportunidades y aprovecharlas”.

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Lukas Llanos, un millennial que es un emprendedor social
31 años

Foto: Cortesía Lukas Llanos

Lukas Llanos, fundador de El Parche Criollo, una comunidad de aventureros que nació hace cuatro años con el objetivo de integrar, ayudar y educar a la gente que ha decidido adoptar o rescatar perros y les gusta el deporte. Es un emprendedor que se dio a la tarea de crear actividades que integran a los animales y la naturaleza.

“Después de hacer caminatas con amigas y conocidos, de recorrer varios lugares de Bogotá con mi perro Rocco, encontré en estas actividades una posibilidad de emprendimiento. Si bien lo que hago es ofrecer una serie de experiencias a cambio de un dinero, para mí este ha sido un proceso de crecimiento y desarrollo al tener que asumir la responsabilidad de hacerme cargo de un grupo numeroso de personas. He aprendido a superar situaciones de alto riesgo y he hecho de este proyecto mi sustento”, dice Llanos.

Para él, ser millennial no es un condicionante a la hora de emprender, no importa si se es joven o viejo, las dificultades siempre aparecerán y sobre todo al comienzo. Para Lukas “El Parche Criollo” es una opción de vida que tomó hace cuatro años y en la que diariamente trabaja con responsabilidad por organizar las caminatas, mantener a todas las personas bien, cuidar las finanzas de su emprendimiento y hacer todo lo posible por cada día crecer más.

 

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