Cáncer de mama: conoce mitos y realidades

Noticias destacadas de Estilo de vida

Sera el cáncer más prevalente en el mundo y debe ser manejado como una enfermedad crónica. Hoy en día no existe una vacuna específica, su detección obedece a múltiples estrategias diagnósticas y de sospecha clínica.

El médico José Ismael Guio Ávila y especialista en Mastología de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud (FUCS), adscrito al Hospital San José le cuenta a la Revista Cromos sobre los mitos y realidades sobre el cáncer de seno.

Si se encuentra en riesgo de desarrollar la enfermedad, no hay mucho que pueda hacer más que estar atenta a los síntomas. Mito

El riesgo es una probabilidad, no una certeza, no es total o nula y la fluctuación en el desarrollo de la enfermedad depende de muchas variables propias de cada persona.

Existen estrategias encaminadas a la detección temprana, situación que puede mejorar las posibilidades de tratamiento, una de ellas es la mamografía en pacientes asintomáticas a los signos de alarma de la enfermedad cada dos años a partir de los 49 años hasta los 69 años.

Te puede interesar leer: Actriz de Beverly Hills 90210 sufre un cáncer terminal

Sumando a lo anterior el autoexamen mensual como medida de autocuidado, otra es el conocimiento de la enfermedad y la atención a cambios en la glándula mamaria para acudir al servicio de salud e iniciar intervenciones oportunas.

La mayoría de los bultos mamarios son cancerosos. Mito

La glándula mamaria tiene una condición propia al momento del examen clínico (examen realizado por el profesional de salud), o del autoexamen (el realizado por la paciente) no es una superficie lisa, tiene unas “modularidades” que varían según la edad, la lactancia o las fases del ciclo menstrual e incluso en la menopausia.

Te puede interesar leer: 7 alimentos básicos para cuidar tus senos ¡Inclúyelos en tu comida!

Esta situación determina una dificultad en la claridad sobre la presencia o no de masas, claramente definidas, estas al ser determinadas con la palpación o imágenes propias del estudio de la mama (ecografía mamaria o mamografía), obligan a establecer un origen es así, como mediante un estudio de células o tejido de la masa (biopsia) se aclara la naturaleza de las misma, en proporción, entonces es más probable que la masa sea benigna que cancerosa, el mito se debe aclarar con estudios adecuados para aclarar el diagnóstico.

Las biopsias con aguja pueden perturbar las células cancerígenas y diseminarlas a otras partes del cuerpo. Mito

La toma de muestras de una masa en seno, ayudan a aclarar el diagnostico que oscila entre el cáncer y la patología benigna, el hecho de tomar la muestra, por medio de una biopsia no disemina la enfermedad existente o no altera el pronóstico de la enfermedad, si esto se documenta mediante estudios adicionales (radiografías del pulmón o rastreo de metástasis Oseas con gammagrafías) es porque ya existían antes de la biopsia, la cual simplemente aclaro un diagnóstico. Es un mito pensar que la diseminación se deba a una biopsia cualquiera sea ella.

Los implantes mamarios pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer. Mito

No se ha documentado esta asociación, es un mito, una gran población de mujeres y hombres en el mundo utilizan esta práctica con intensión estética o reconstructiva y no se ha visto un incremento directo del cáncer de mama en estos grupos poblacionales.

Los antecedentes familiares de cáncer en la familia paterna del paciente no afectan su riesgo de desarrollar cáncer de mama. Mito

Deben considerarse las dos líneas de ancestria, materna y paterna, ambas son fundamentales en el planteamiento de riesgo de cáncer de mama en una persona. Es así como este riesgo en hombres, patología poco frecuente, hace que se considere necesario un estudio genético y familiar para orientación y enfoque de la enfermedad con fines pertinentes. Es un mito creer en esta proposición.

Te puede interesar leer: Murió la actriz Kelly Preston, después de dos años de luchar contra el cáncer

Usar sostén con aros aumenta tu riesgo de desarrollar cáncer de mama: Mito

No, no hay asociación causa efecto entre el uso de sostén con aros y cáncer de mama, es un mito, está desvirtuado. Algunos estudios indican que el uso de ese tipo de sostén puede derivar en evidencia de lesiones no palpables que al estudiarlas pueden ser reportadas en patología como cáncer, pero esta asociación, con brasieres de aro es mas de casualidad que de causalidad.

El cáncer es hereditario, se presenta solo en mujeres que tienen antecedentes en la familiares de cáncer. Mito

El cáncer de seno se da en mujeres sin antecédete familiar o genético es cerca de un 80% de los casos. El cáncer familiar tiene un porcentaje del 10% y el genético (del que se conocen resultados positivos para mutaciones conocidas como Braca1 o Brca2) alcanzan solo el 5% de la población, luego podemos pensar que existe una población de riesgo más alto (antecedente familiar y genético) y una población sin antecedentes conocidos para cáncer de mama que debe ser considerada como de riesgo general.

Las mujeres jóvenes no sufren de cáncer de mama. Mito

Es poco frecuente que se presente cáncer de mama en mujeres jóvenes (digamos que menores de 35 años para dar una edad) pero es factible que se pueda dar, siendo esto un mito que debe abolirse dada la gravedad de la enfermedad si se da a edad temprana.

El sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama. Realidad

Es una realidad dolorosa dado que el aumento de estrógenos circulantes en pacientes obesas tiene gran afinidad, no solo por la glándula mamaria sino para otros órganos y estructuras como el endometrio (glándula que recubre la matriz), dando lugar a enfermedades neoplásicas.

Tomar pastillas anticonceptivas y utilizar desodorantes antitranspirantes pueden producir cáncer de mama. Mito

No existe una relación causa efecto con estas dos prácticas, pero debe tenerse en cuenta que la utilización de hormonas exógenas como prevención secundaria en enfermedad cardiovascular con estrógenos y o progesterona (o las dos) por más de 5.2 años puede elevar el riesgo de cáncer de mama, lo que invita a seguimientos estrictos y rigurosos.

Comparte en redes: