Publicidad

¿Cómo emprender un proyecto personal sin fallar en el intento?

Un filósofo, un psicoanalista, una coach y dos emprendedores dan alternativas para dejar de aplazar la vida que queremos.

Por Redacción Cromos
30 de enero de 2018
¿Cómo emprender un proyecto personal sin fallar en el intento?

Por: William Martínez.

Pedimos a gritos una vida nueva. Pero, ¿qué tipo de ideas nos llevan a creer que necesitamos una vida nueva? En un sistema que tiende a impulsar  y a recomendar y aplaudir los cambios de estilo de vida, valdría la pena preguntarse quién gana con eso, qué se gana con eso. ¿De verdad necesitamos reducir nuestra dependencia al trabajo, aun cuando ese trabajo sea nuestro propósito de vida? ¿De verdad necesitamos adaptarnos al mundo digital para sobrevivir? ¿De verdad un exfutbolista, vestido de gran líder en los foros, puede despejarnos el camino para montar empresa? ¿Es lo mismo capitanear un equipo que capitanear un negocio? Antes de aprender cosas nuevas que ayuden a impulsar nuevos caminos, quizá sea más importante desaprender. Desintoxicarse la cabeza.  

Juan Fernando Mejía, profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad Javeriana, sugiere reflexionar si la necesidad de cambio es personal. Tiene que yacer de las entrañas. En caso de que la intención de respirar otros aires persista, como persisten las voces imaginarias que dejan los traumas, él recomienda revisar hasta el fondo qué daña y cómo  ha dañado. Luego de identificar esto, sugiere preguntarse qué está en su poder hacer y debe mostrarse a sí mismo que pueden darse pasos para superarlo. Algo peor que tomar una decisión es sostenerse en ella. Por eso, para el profesor, el primer paso hacia el cambio es pasar de actuar por costumbres a explorar los caminos que abren las decisiones racionales.

Todo intento de cambio debe estar acompañado de un examen, dice el profesor. Si no se revisan las fallas, es imposible corregir el método. Sin embargo, advierte un riesgo y una oportunidad: “Los seres humanos somos muy hábiles para justificarnos y para juzgarnos injustamente. Así que hay que estar en guardia cuando el examen de la vida que he vivido y la búsqueda de los cambios que quiero hacer está marcada por las excusas, las justificaciones y las historias. Creemos a veces que estamos condenados a cumplir un destino. Alimentar estas ideas no ayuda. Es mejor encontrar hechos, responderse preguntas como ¿qué suelo hacer? ¿qué me hace daño? Y no preguntarse ¿por qué me pasa esto? O ¿por qué soy así? La cabeza debe buscar claridad, no acumular explicaciones”. 

Después de esclarecer los hábitos mentales nocivos, viene algo todavía más complicado: tomar decisiones acertadas que impulsen un nuevo aliento de vida. Cromos, con la ayuda de un psicoanalista, una especialista en coaching emocional y dos emprendedores, cuenta algunas opciones para dejar de aplazar la vida que uno quiere. 

«Si uno desconoce cuál es su deseo, se orientará a tientas en la vida y a la hora de emprender proyectos lo que hará es imitar u obedecer. Hay que mantener vivo el deseo, cultivarlo”.

La depresión no es cuestión de actitud


La depresión es un trastorno mental, no se resuelve con actitud positiva y obstaculiza nuestro camino hacia la vida que buscamos. Requiere ayuda médica. Eso es lo primero que usted debe saber sobre una enfermedad que en el 2020 será la más frecuente del mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La depresión no es un fenómeno simple ni es útil para la vida (la tristeza y la angustia, a niveles normales, sí lo son; por ellas nos damos cuenta de que estamos en riesgo).  La depresión tira a la cama, jode el apetito y jode el sueño. Inmoviliza.  

Juan Fernando Pérez, magíster en Psicoanálisis y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, recomienda descartar las ayudas religiosas y esotéricas para combatir la depresión. “Ese tipo de ayudas apuntan a reafirmar creencias o a construir otras que no tienen un soporte en lo real. Su soporte en lo imaginario ayuda transitoriamente. Cuando lo real se imponga, todo lo demás se cae”. El psicoanalista apuesta por la atención médica, pero no avala todos los tratamientos. Aunque reconoce la necesidad de los antidepresivos para regular la forma en la que el cerebro utiliza ciertas sustancias químicas, considera que son insuficientes. Él cree en una herramienta como en ninguna otra: la escucha especializada. 

Deberíamos hacer del deseo una decisión. Y esto se logra a través de conversaciones críticas con un especialista (alguien que haga un uso clínico serio de lo que escuche. No sirven los amigos).  “Si uno desconoce cuál es su deseo, se orientará a tientas en la vida y a la hora de emprender proyectos lo que hará es imitar u obedecer. Si algo alivia la depresión es mantener vivo el deseo”. Hay otra razón para creer en la escucha especializada: los seres humanos somos seres de lenguaje. “Si una persona puede usar el lenguaje para reafirmar lo que sabe o lo que cree, también puede usarlo para tener una relación crítica consigo mismo”, concluye Pérez. 

Dejar de ‘clavarse’, trabajando para otros


Si  alguien quisiera vivir sereno, es muy probable que en esa ecuación no se cuenten 40 horas de trabajo semanales. ¿Cómo se puede reducir la dependencia al trabajo? Sandra Pulido, especialista en coaching personal, dice que el primer paso es plantearse algunas preguntas: ¿qué tanto se está alejando de lo que lo llena por esas horas extras? ¿El éxito es ser competitivo o es tener tiempo de calidad para dedicarse a aquello que lo apasiona? 
Después de este examen personal, ella sugiere revisar la relación que usted sostiene con el tiempo. “Para mí, la vida es de hábitos. Todos tenemos 24 horas, pero cada uno las organiza distinto. Es vital conocer herramientas para manejar el tiempo, como los cuadrantes de Stephen Covey”. El conferencista estadounidense se hizo popular en el mundo de la inteligencia emocional con el libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, en el que afirma que el objetivo ya no es gestionar el tiempo, sino decidir en dónde enfocar la atención. 

Covey explica que las cosas urgentes, esas que presionan todo el tiempo (responder correos, asistir a reuniones inoficiosas, decir a todo que sí), son una trampa. Como resultan fáciles de hacer, consumen horas y horas, pero realmente son poco importantes. Las actividades importantes, según el conferencista, aportan a los objetivos de mediano y largo plazo que tenga una persona; en definitiva, a su propósito de vida. “Si dejas de lado las cosas importantes, llegará un momento en que se convertirán en urgentes, y esto llevará a un círculo vicioso que implica vivir siempre en modo reactivo, en situación de crisis continua”.

El bestseller de Covey concluye que la gente efectiva pasa más tiempo en el cuadrante II (planeando el futuro y persiguiendo sus objetivos), reduce en lo posible el tiempo que está en el cuadrante I (presiones, proyectos con vencimiento de fecha) y no se preocupa demasiado por los cuadrantes III y IV (responder correos y esas tareas spam). 

Ser esclavo de uno mismo

Viviana Cañón, de 29 años, y Ricardo Jiménez, de 31 años, se conocieron de pequeños y hoy son pareja. También dueños de uno de los pocos restaurantes amigables con los ciclistas que existen en Colombia. Ella, ingeniera biomédica y hasta hace unos años directora de mercadeo en una empresa de equipos médicos, no veía viable montar negocio en este sector tras el arribo masivo de multinacionales al país. Él, ingeniero de sonido y quien grabó los doblajes de varias películas y series de Netflix, nunca recibió un salario superior a 1’700.000 pesos. Ambos andaban en bicicleta para ir al trabajo y disfrutaban ese sacudón espiritual que se forma pedaleando de un lado a otro. Así nació Escarabajos, una pizzería que funciona desde hace diez meses en el sector de El Chicó. 

“Uno cree que para empezar debe tener un montón de dinero ahorrado. El primer paso no es el dinero, sino estar seguro de lo que quieres hacer. La pasión lo empuja a uno a dar el todo por el todo, a decirte que no hay vuelta atrás, a olvidarte de sacar excusas para tirar la toalla”, dice Viviana. Aunque los han tildado de románticos, su estrategia –contagiar una pasión por encima de los números– les ha funcionado. Después de escuchar su propuesta de negocio, familiares, amigos y excompañeros de trabajo les prestaron cerca de cien millones, y varios profesionales de sus familias les han dado asesoría sin costo. Los días de descanso para Viviana y Ricardo terminaron, como las cenas especiales cada ocho días y los viajes. Ellos no se lamentan porque no conciben a Escarabajos como un trabajo. Es su propósito de vida. 

El segundo paso que eligieron para montar el restaurante fue planear, que es para ellos el filtro de la pasión. Al principio, idealizaron un megarrestaurante que necesitaría la cocina de un hotel para funcionar, imaginaron sillas que tuvieran pedales y varias bicicletas atiborrando los muros del local. Después de consultar sus planes con un diseñador de marca, se desprendieron de las cosas que ellos querían, pero que Escarabajos no necesitaba. “Ya no era una guerra de egos. Entendimos que Escarabajos es un hijo que nos decía: ‘yo soy esto’”, cuenta Ricardo. Este restaurante logró transgredir el imaginario de los negocios de bicicletas –tuercas, mugre, llantas– para crear un lugar de encuentro para los amigos. 

Publicidad

El tercer paso que ellos siguieron fue innovar. Su pizza tiene un porcentaje de puré de papa, en referencia a los corredores procedentes de Boyacá. Sus mesas están marcadas con los nombres de fabricantes de bicicletas y accesorios. Son pequeños guiños que llaman a los seguidores de las dos ruedas y que no espantan a quienes no les interese ese deporte. A diez meses de abrir las rejas, Escarabajos no ha logrado su punto de equilibrio, pero sube las ventas mes a mes.

Redacción Cromos

Por Redacción Cromos

“Somos la revista de mayor tradición y reconocimiento en Colombia. Entérate con nosotros de temas de estilo, moda, salud, belleza y sociedad.” RevistaCromos

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Publicidad