¡La persona indicada no siempre es romántica!

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Aunque no lo creas las parejas poco amorosas, son las más estables y con las mejores experiencias.

 

 

Hablan abiertamente de su pasado

 

Es habitual encontrar en las relaciones ciertas molestias cuando se habla del pasado o de la pareja anterior, sin embargo, cuando se crean climas de confianza entre los dos, hablar de experiencias pasadas no representa ningún problema, por el contrario es una señal de que pueden tomar lo vivido como una experiencia para fortalecer la comunicación, la confianza  y la seguridad.

 

 

No te importan las quejas

 

Esta conducta usualmente incómoda y fastidiosa para ti, puede ser la excusa para entender que todo cambia, que estar con otra persona hace que se despierte tu interés por sus cosas, por el tipo de comida, por sus problemas y por sus éxitos. Es un comportamiento que les permite crecer juntos y que además hace que madurar en pareja sea algo que no tiene precio.

 

 

Se regañan mutuamente

 

Aunque al principio pueda molestarte este tipo de conducta, es importante que sepas que con el tiempo, en estas relaciones en particular, puede dar todo un giro. El “regaño” se convierte en el mejor argumento para demostrarte que se preocupa por ti y te ayuda a crecer como persona. (¿Crees estar con la persona correcta?)

 

Se ofenden

 

No te escandalices son chistes internos de tu relación. Los apodos y las situaciones para que la otra persona en momentos clave se vuelven la ruptura de la monotonía, aunque no lo creas es una forma de alimentar la relación, teniendo en cuenta el patrón de respeto que no se puede romper en ningún momento, la burla hace maravillas. 

 

 

Hablan de cosas desagradables

 

Antes cuidaban sus palabras, tenían que ser diplomáticos y reservados con algunas temáticas que se daban dentro de la realidad. Ahora hablan de cualquier cosa, incluyen detalles que pueden producir asco, y a su vez representar cosas poco agradables que se convierten en un festival de risas.

 

 

Es un placer despertar a su lado

 

No importa si hace ruidos cuando está dormido, o si tiene la almohada pegada en la cara. Ver que su cara está hinchada, o que tiene cosas extrañas en los ojos, hace que te des cuenta que aunque al principio te causaba pavor ver eso, ahora lo aceptas tal y como viene, por fin aprendes a entender que es un humano común y corriente.

 

 

Te gustan sus manías

 

La convivencia es muy difícil, y sabes que hay cosas que definitivamente no tolerarías y que además te sacarían de tu zona de confort, con él todo es distinto. Su obsesión por las cosas bien puestas, por el orden y por la limpieza, pintan una sonrisa en tu cara única. Disfrutas de cada detalle y de cada característica de su personalidad, así que eso fortalece la decisión de haberte enamorado de él desde el principio. (Cinco consejos para elegir a la persona indicada)

 

 

Hacen cosas aburridas

 

Al principio todo es diversión y risas, pero cuando empiezan a vivir la vida en pareja, las cosas tienen un giro inesperado. Los hábitos empiezan a modificarse, y las responsabilidades tienen que ser repartidas. Así que cuando estás acompañada de esa persona especial, ir al banco, hacer mercado juntos, barrer juntos e inmiscuirse en la cotidianidad hace que los lazos afectivos sean más difíciles de romper.  

 

 

 

Foto: Istock 

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