
Con motivo del aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, que se cumple el próximo 20 de noviembre, se lleva a cabo esta campaña.
El científico de 68 años, director de la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (Fidic), creó en 1987 la primera vacuna contra la malaria donada la patente a la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuya protección fue del 40 %, y cuyo objetivo desde entonces es ampliar su efectividad al 100 %, así como desarrollar una fórmula para diferentes vacunas, convencido de que la infancia está entre las más beneficiadas de sus investigaciones.
«Somos un equipo humano dedicado a resolver problemas de salud para la humanidad y tengo el honor de dirigirlo», explica sobre su trabajo, por el que ha recibido numerosos premios internacionales, entre ellos el Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica (1994), y el Robert Koch, el más prestigioso galardón científico de Alemania, en el mismo año.
¿Cómo es su trabajo, en qué se enfoca?
Nosotros no hemos tenido ningún objetivo diferente de encontrar una metodología lógica, racional, científica, para desarrollar cualquier vacuna para la humanidad.
¿Cuáles enfermedades son sus prioridades?
Nosotros escogimos para este propósito una enfermedad viral, la hepatitis C; una enfermedad bacteriana, la tuberculosis; y una enfermedad parasitaria, la malaria. De manera que si esta metodología sirve para el virus, la bacteria y el parásito, puede servir para todas las enfermedades.
¿De qué manera su trabajo ayuda a los niños del mundo?
Usualmente la más alta cuota de mortalidad y enfermedad es en niños, por eso disminuye lo que se denomina edad promedio de un pueblo, pues usualmente estas enfermedades atacan a la población infantil. Le doy un ejemplo: la malaria mata cerca de 800 000 personas por año; el 90 % de ellos corresponde a niños menores de cinco años. Las bronconeumonías también son todas en menores de cinco años de edad. Las diarreas, y todas estas enfermedades, tienen un impacto enorme en los niños, de manera que nuestro objetivo siempre ha sido proporcionarles vida y bienestar fundamentalmente a los niños. Es ahí donde queremos incidir, en la salud, el bienestar y la vida de los niños.
Háblenos de la importancia de la Convención de los Derechos del Niño.
Es de un impacto universal grande, porque hasta ese momento se hablaba de las personas; pero centrarse fundamentalmente en los niños es algo esencial, porque es, diría yo, la persona más desprotegida. Un niño tan pronto sale del seno de la madre entra a exponerse a un mundo de enfermedades y a un mundo de dificultades, malnutrición, maltrato, y la Convención de los Derechos de los Niños fijó unas pautas, unas medidas, unas actitudes para proteger la etapa más indefensa del ser humano.
Uno de los artículos de la Convención está dedicado al derecho de los niños a la salud. ¿Eso se cumple?
No. Desafortunadamente la Convención de los Derechos de los Niños fue firmada hace solo 25 años, no hace mucho tiempo, y su implementación va a tomar mucho tiempo más. Por ejemplo, un problema grande son las enfermedades infecciosas de las que ya hablamos, pero también la desnutrición. Un niño bien nutrido puede llegar a desarrollarse fundamentalmente bien, pero además de eso están el aporte y el apoyo sicológico que le pueden brindar la familia y la sociedad para que sea una persona de bien.
Por eso congratulo enormemente la Convención de los Derechos de los Niños porque es enfocar el desarrollo de la sociedad desde el punto más elemental.
¿Qué se puede hacer para que el futuro de los niños sea mejor?
Yo creo que nos queda un camino enorme por recorrer. Primero que todo tenemos que preocuparnos por la salud y la vida de los niños. El hecho de que se muera el 90 % de los niños con malaria es una cosa horrorosa; el hecho de que la mortalidad infantil sea enorme por bronconeumonías, diarreas, enfermedades respiratorias agudas, sarampión; que todavía haya polio, y que los más afectados sean los niños, es algo a lo que tenemos que ponerle mucha atención.
Tenemos que preocuparnos por la buena nutrición de los niños y darles también un ambiente apropiado para que se desarrollen bien sicológicamente. Tenemos un camino largo por recorrer en la sociedad actual.