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‘Respetemos la diversidad sexual’, una columna de opinión de Flavia Dos Santos

El último trimestre del año es un tiempo bonito, que se vive con intensidad la relación de pareja y las amistades. El amor y el cariño se vive a plenitud independientemente de la orientación e identificación sexual que sea.

Por Columnista invitada
17 de octubre de 2022
This photograph taken late June 25, 2022, shows flowers and rainbow flags laid after a shooting near an LGBT bar in Oslo. - Norwegian police have arrested a man suspected of "Islamist terrorism" after two people were killed and 21 wounded in shootings near a gay bar in Oslo, causing the city's Pride march to be cancelled. (Photo by Martin Solhaug Standal / NTB / AFP) / Norway OUT
Fotografía por: MARTIN SOLHAUG STANDAL

El amor y el cariño pueden ser condicionados a la forma en que cada uno vive y expresa su sexualidad.

¿Y por qué cada uno puede y debe expresarla? Porque la sexualidad humana se manifiesta de varias maneras, es construida, es decir, no hay nada de natural o instintivo en ese proceso, desde la identidad, el deseo, las fantasías o el erotismo, poco a poco se van formando a partir de las experiencias, los aprendizajes, los gustos individuales y las emociones sentidas, o sea, es un momento íntimo que cuenta la historia individual de cada uno de nosotros.

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Durante siglos fue controlada, condenada, castigada y amedrentada. Mucho tiempo pasó, pero desafortunadamente sigue siendo blanco de ataques, como si aún estuviéramos en el medievo.

Hacerse respetar en su forma de ser y de vivir se tornó en una lucha individual, familiar y social. El poder ser, poder identificarse y elegir cómo sentir en su placer debería ser un derecho de todos. No hay nada de patológico en la forma de expresar la propia sexualidad ni en la identidad.

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El respeto al otro, la empatía y la aceptación de que el ser humano es único y que no hay una sola verdad sigue siendo un desafío. Muchas culturas y muchos pensamientos estimulan el prejuicio, y no aceptan lo que se salga de sus libretos, prefieren eliminar que incluir en su mente. Por eso es necesario abandonar la ridícula idea de controlar la vida de otros.

Basta de tantas historias innecesarias de sufrimientos, mezquindades, crímenes y dolor. Vivir tiene sentido si las personas son capaces de ver a todos los demás desde el verdadero amor y comprensión, no desde el odio que sienten por lo que es diferente de uno y por eso atacan, eliminan, ignoran…

Autora de la columna: Flavia Dos Santos.

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