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«Siempre soñe con representar en torneos internacionales a mi país», Falcao García

Una mezcla de sentimientos encontrados en el corazón del astro que espera una segunda oportunidad para volver a la gloria del gol.

Por Jairo Dueñas
09 de noviembre de 2016
«Siempre soñe con representar en torneos internacionales a mi país»,  Falcao García

A propósito de su participación hoy con la Selección Colombia para las eliminatorias de Rusia 2018, recordamos la entrevista realizada al samario hace un año, donde dejó ver todo el sentimiento detrás de las lesiones que desde enero del 2014 le dieron un giro a su vida futbolística, tildándolo de inseguro e impreciso. 

Palabras que dejaron ver lo que había detrás del sueño de un astro del gol quien por ese momento participaba en la Copa América 2015, evento que tampoco dejó evidenciar la potencia del  jugador en la cancha. 

Mientras espero que baje del segundo piso de su amplia casa en la campiña inglesa, abro la Biblia que reposa sobre una pequeña mesa junto a la escalera, y veo que en 2 Corintios 4:16, al final de la primera columna hay un trozo de texto subrayado a mano, que dice: “Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día”. Otra pista más del hombre luchador que nos recibe en su hogar, junto a su esposa, Lorelei, y sus dos pequeñas hijas. Después de una rápida sesión fotográfica, —posar lo tensiona—, nos encerramos en el salón donde están el comedor, la sala y el home theatre. Pasamos de largo por la primera isla de muebles, donde un gran sofá como un oso polar dormido a sus anchas y una poltrona impresa con viñetas de cómic, flotan sobre una alfombra color petróleo, frente a una gran pantalla adosada a una pared blanca. Al fondo, Falcao se sienta en la silla fucsia de la cabecera de una larga mesa de vidrio, de perfil a un gran muro de cristal tatuado de figuras geométricas. Sobre nosotros una araña de cristal flota como un cardumen de anémonas. El recuerdo de los reglones bíblicos subrayados con lápiz, bajo el título “Tesoros en frágiles vasijas de barro”, se junta en mi cabeza como en un collage, con esa antigua imagen que me mostrara su tío, Román  Zárate, después de la cirugía, de la cicatriz vertical en su rodilla izquierda, y no aguanto las ganas de preguntarle por su herida de guerra. Radamel, como en una visita guiada, me dice que la bota de su pantalón es muy estrecha para arremangársela y mostrarme cómo quedó, pero que puedo tocar con mi dedo índice el hueco que quedó abajo de su rótula. De verdad le quedó el ojo de una cerradura. Una huella imborrable en la vida de un gran deportista que lucha por volver a ser protagonista.

La ansiedad de no jugar 

En su último partido contra Arsenal, salió en el minuto 61 ¿fue el partido que más jugó con el Manchester?

No, ya había jugado algunos partidos completos con el equipo (Se ríe).

Se fue del Manchester United con un gran aplauso del público.

Fue especial porque no sé qué va a suceder conmigo en la próxima temporada, entonces fue un agradecimiento del público reconociendo el esfuerzo.

¿No ser titular qué tanto lo mortificó?

Yo creo que los futbolistas no estamos preparados para estar en el banco por largo rato. Es difícil convivir con eso, entonces hay que prepararse, realizar un trabajo mental para que eso no te afecte y te permita seguir siendo positivo para el equipo.

No jugaba y cuando entraba a la cancha se le veía la ansiedad de querer hacer más de la cuenta.

Es una ansiedad constante frente al “¡voy a  entrar, qué voy a hacer!”. A veces juega en contra porque las ganas te llevan a hacer más de lo que en realidad debes hacer en ese momento, pero no te das cuenta porque entras con mucha adrenalina.


«Es bueno pasar por estos momentos para dejar de vivir la irrealidad del éxito”

¿Se entra a la cancha sobreactuado?

Sí, exacto, tal cual. Y hay que enfocarse en no querer hacer más, no querer demostrar más. 

Cuando no se juega, ¿qué se pierde, aparte de la ilusión de jugar?

Se pierde ritmo de competencia, porque eso no te lo pueden dar ni los entrenamientos ni algún trabajo extra que se haga durante la semana. El partido es el mejor entrenamiento de la semana. Solo entrenando se pierde la intensidad que te da un partido.

Desde su corazón, ¿para usted qué significa jugar la Copa América 2015?

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Para mí la Copa América es muchísimo, pero quisiera dar un argumento y no decir solo muchísimo. Siempre soñé con representar en torneos internacionales a mi país. No lo pude hacer en el Mundial y ahora está la Copa América. En este momento es todo.

¿Es su gran revancha con la vida?

Yo creo que todavía no.

¿Esa revancha viene después?

Sí, yo creo que sí.

¿En otra instancia, en otro escenario?

Espero. Porque este equipo cree que puede hacer algo más en un Mundial y le damos muchísima importancia a la Copa, pero el gran objetivo de grupo es Rusia. Y la Copa América nos va a servir para prepararnos y fortalecernos.

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¿El de Rusia, el último Mundial para Radamel?

No sé, tal vez por la edad sí, no quiero cerrar puertas, no sé qué va a pasar.

Rumores y más rumores

¿Es cierto que se va a jugar al Chelsea?

No, bueno, durante mucho tiempo siempre hubo acercamientos con esta institución pero en este momento específicamente no lo sé. Me he mantenido muy al margen, tratando de terminar esta temporada. Tampoco he hablado con mi representante, Jorge Méndez, y él no me dice este tipo de situaciones en pleno campeonato. No lo sé, la verdad no sé de dónde lo habrán sacado.

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¿Cómo es vivir en medio de tantos rumores?

El último año fue pesado porque cada semana eran rumores de todo tipo, algunos valía la pena aclarar, otros no tanto y después aprendí que no se puede estar saliendo a desmentir todo. En ese sentido me pareció irresponsable el manejo de muchos medios, no tanto de la prensa inglesa porque tiene un historial de especulaciones y sensacionalismos, pero sí el ver cómo en Colombia lo daban todo por hecho sin tomarse el trabajo  de investigar.

¿Qué especulación fue la que más le molestó?

Ahora no me acuerdo porque hubo una etapa en la que cada semana había muchas. Hubo un montón de cosas, que si iba al estadio, que si no iba, que si saludaba, que me iba del equipo, que si no iba a ver caballos, que estaba enojado con este o con aquel, entonces fue triste ver esa cantidad de especulaciones que no las esperaba de la prensa colombiana.

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¿En qué especulación va? 

¿Esta semana? No sé, me he aislado de los medios. De pronto mi paso al Chelsea. (Se ríe).

Muchas veces se deja a las mujeres fuera del fútbol, en su caso Lorelei, ¿qué tan importante ha sido?

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Muy importante, ella vive mi profesión como si fuera yo. Consulto mucho con ella todas las decisiones.


“En el día a día el dinero lo maneja mi esposa, después los proyectos e inversiones los hago yo con asesores”.

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¿Qué opina ella de tantos rumores alrededor de usted? 

Ella ha aprendido también a no mirar, a guardarse, a guardar su corazón y su mente.

¿Cuánto llevan aquí en Alderley Edge?

Ocho meses, creo.

¿Hace cuanto vive en esta casa?

Estuvimos un tiempo en un hotel y luego nos vinimos para acá.

¿Por qué escogió vivir aquí en este lugar y no en Manchester?

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Porque tenemos ya dos niñas y consideramos que el espacio que nos brindaba esta casa no íbamos a poder encontrarlo en un apartamento o en una casa dentro de la ciudad.

¿Cómo llegó aquí? 

Porque muchos futbolistas viven acá, Cristiano vivía acá. Van Persie y Rooney viven muy cerca de acá, a cinco minutos. Los futbolistas buscan tener más privacidad y tranquilidad, porque en la ciudad hay muchos paparazzi. Aunque creo que ya están en la zona.

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¿Lo rondan los paparazzi?

Hay momentos en que cansa, no puedes ir al pueblo a comprar una gaseosa porque te están tomando fotos. No sé cómo hacen pero te encuentran… Hasta echándole gasolina al auto te toman fotos (Se ríe). 

¿Cuál es el jugador del Manchester United que viene más a su casa?

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No, generalmente nos reunimos, pero no en las casas, vamos a restaurantes. Más que todo salimos con los de habla hispana del club, tenemos buena relación y nos juntamos muy seguido.

¿Con quién?

Ángel Di María, Juan Mata, Ander Herrera, David De Gea, Víctor Valdés, Antonio Valencia. Nos reunimos bastante seguido, y con algunos jugadores del City, como hay muchos argentinos, hay afinidad. 

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¿Sergio ‘Kun’ Agüero? 

Sí, Martín De Michelis, Pablo Zabaleta, Willy Caballero y algunos españoles más del City. Nos juntamos para cenar.

¿Qué tema los une, además del fútbol?

Como la mayoría tiene hijos pequeños, entonces son muy seguidos los cumpleaños de niños.

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¿Cómo es su rutina diaria?

Tenemos que estar a las 9:30 en el entrenamiento. Después nos tenemos que quedar a almorzar allá. porque el entrenador, Louis van Gaal, lo dispuso así. Muchas veces me quedo en el club para hacer un trabajo de masaje, gimnasio, tratamientos o, incluso, clase de inglés. Generalmente voy llegando a la casa a las cuatro de la tarde.


“Un día van Gaal me dijo que no le interesaba que fuera el goleador, sino que trabajara para el equipo y generara opciones para que los demás también hicieran gol”. 

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  Algo que haya aprendido de vivir aquí en esos ocho meses.

A conducir por el otro lado. Al principio me costó y le pegaba mucho a los rines del auto. Debes cambiar para los giros, para no tocar el andén. 

Un plan para relajarse.

Ir al cine que tenemos en la casa y ver una película con mi esposa.

¿La última película que vio?

Interstellar, con Matthew McConaughey.

Y cuando no es cine, ¿qué hace?

Vamos a cenar, a veces, con mi esposa y las niñas. Claro que ahora es más complicado con la llegada de Desirée, mi segunda hija.

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Los planes de Dios

Hace año y medio largo acababa de nacer su primera hija, Dominique, y nos reunimos en Montecarlo con un Falcao lleno de razones para estar jugando en Mónaco. Después vino su lesión, una cosa es lo que uno planea y otra lo que manda el destino. ¿Ha pensado en eso? ¿El éxito lo vuelve a uno prepotente? 

Sí, no sé, no creo que haya sido prepotente, pero en definitiva Dios es el que tiene el control, esa sería la enseñanza. Creo que en ese momento el objetivo era el Mundial y prepararse para él, entonces el estar en Mónaco me iba a permitir estar fresco y prepararme 100% para ese torneo, pero bueno, no fue así. Dios tiene planes diferentes.

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Volvamos a su lesión, ¿recuperarse fue casi como volver a aprender a caminar?

Sí, es complicadísimo, y sobre todo cuando se está aprendiendo a caminar se tiene mucho miedo, mucha desconfianza, se cometen errores por proteger la rodilla, entonces caminas de otra manera y toca estar corrigiendo. Generas compensaciones, apoyas más al otro lado la pierna. Es bastante complejo eso. 

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¿No apoyaba bien su pierna izquierda?

Podía ser no apoyar bien la pierna, no hacer el recorrido completo del pie, podía ser estirarla a medias, eran bastantes cosas. Había que acostumbrar a la pierna de la cirugía a hacer el movimiento normal de caminar. 

¿Qué fue lo más duro para su recuperación?

No jugar el Mundial. La ilusión de jugar me ayudaba a tener una recuperación llevadera con mucha motivación. En el momento en el que se tomó la decisión de no ir, ahí bajó todo. Ese duelo que los lesionados viven al día siguiente de la cirugía o después de la lesión, yo lo viví cuatro meses y medio más tarde. Fue el lamento de la lesión, como ese luto de “no voy a jugar, me voy a perder el Mundial”. 

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Lesionarse es un peligro que siempre está en la cabeza de un deportista, ¿se puede uno preparar para eso? 

No, desde un simple daño muscular hasta una lesión de rodilla, es complicado, uno se mete como en un túnel. Es muy feo, muy feo. Nunca uno está preparado.

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Tenía ya lesiones, las de River, ¿eso ayuda a la hora de encarar una nueva lesión?

¡No! ¡No! Solo te hace tener más tranquilidad, ser más sensato, más paciente.

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La gente dice pobre Falcao con su lesión, ¿Que tanto la lesión afectó a su familia?

Mi hija, Dominique, pobre, vivió seis meses, encima de un avión, se despertaba en diferentes habitaciones. Yo creo que la que más sufrió fue mi hija, porque no encontraba el equilibrio de  levantarse en la misma cama, en la misma habitación, en el mismo horario. Porque un día estábamos en Madrid, después yo tenía que volver a Mónaco a chequeos, después ir a Portugal a revisión con el que me operó, y ellas siempre estuvieron cerca de mí en este proceso.

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“El partido es el mejor entrenamiento de la semana. Solo entrenando se pierde la intensidad que solo te da un partido”.

“Ya ni me acuerdo del que me lesionó”

¿Hoy en día cuando juega piensa mucho en su rodilla? 

No te puedes olvidar de la rodilla, tienes que vivir para ella siempre, para cuidarla, fortalecerla, mimarla. La recuperación fue de seis meses y medio. Después con el tiempo uno se va olvidando y va jugando más suelto, pero al principio se juega pensando en la rodilla.

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Con todo ese super entrenamiento en su recuperación, ¿qué  ganó además de sanar su lesión?

Entrenaba muchísimo y creo que podía hacer una triatlón, corría, estaba físicamente muy preparado, no tanto para el fútbol sino como para una maratón. Después ya enfoqué el entrenamiento un poco más hacía el fútbol, que es más tranquilo. 

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¿Tiene presente esa imagen del primer partido ya recuperado?

Sí,  fue en Londres, en el estadio del Ársenal, Mónaco contra Valencia,  jugué 15 minutos, y al día siguiente jugué titular contra el Ársenal. Hice gol. Fue muy significativo.

¿Se ha vuelto a ver con el jugador que lo lesionó?

No. Nunca más. Ni me acuerdo de él ya. No es culpa de él, es algo a lo cual estamos expuestos los futbolistas. Claro, fue un poco imprudente la manera en que él se tira, pero no lo hace con mala intención.

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¿Algo nuevo que haya subido en su lista de prioridades después de esta experiencia?

Darle más importancia a lo que verdaderamente tiene valor en la vida, más tiempo y atención a eso. Creo que he buscado más hacer la voluntad de Dios, estar más cerca de él. Dice la Biblia: “quien busca primero el reino de Dios, lo demás vendrá por añadidura”. No tengo que descuidar mi carrera deportiva, solo preocuparme más en buscarlo a él. Me ha servido para eso.

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¿Hay algo en esa lista que haya perdido puntos? 

Tal vez no ser tan abierto, cerrarme más en mi grupo familiar y amigos, contar verdaderamente las personas que tienen valor, y no perder tanto tiempo en otras cosas.

¿No perder el tiempo en qué?, ¿La fama? 

Sí, en ir a muchos lugares, compromisos, diferentes cosas. Es muy bueno pasar por estos momentos para dejar de vivir la irrealidad del éxito, y darse cuenta de quiénes son las personas, y valorar a las que realmente valen la pena.

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Es inevitable no hablar de su paso infructuoso por el fútbol inglés, resúmame su experiencia. 

Bueno, llegué a un club al que trajeron muchísimos futbolistas nuevos, contando al entrenador, y era un riesgo. Sabía que era un riesgo. Me parece que durante la temporada se cambió mucho, se movieron muchas piezas, hubo muchos cambios, muchas pruebas para encontrar un equipo que venía de haber fracasado en la temporada anterior con un entrenador que tuvieron que despedir, y yo fui uno de los damnificados. Fue muy difícil para mí también porque yo venía en calidad de préstamo, entonces todo el mundo me miraba con ojos de prueba y más aun viniendo de la lesión. Creo que los medios ingleses fueron muy duros e injustos a raíz de todas esas circunstancias.

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¿Un titular injusto de algún diario inglés? 

No sé, trato de no verlos.

El inolvidable Van Gaal

¿Una conversación inolvidable con van Gaal, el entrenador del Manchester United?

Un día me dijo que no le interesaba que fuera el goleador, sino que trabajara para el equipo y generara opciones para que los demás también hicieran gol. Uno puede ser o no del gusto futbolístico del entrenador, y esas son cosas que uno no puede cambiar, pero a mí eso me ha hecho crecer. Hoy yo creo que soy un futbolista más completo, aunque no estoy haciendo muchos goles ni hice muchos goles.

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¿Cuántos hizo?

Cuatro. Y a mí me miden por los goles, pero me considero mejor futbolista hoy porque con este entrenador tuve que hacer cosas que antes no hacía. 

¿Qué otras otras funciones le tocó aprender?

Por ejemplo, yo siempre estaba acostumbrado a finalizar las jugadas y hoy en día dentro del área, cuando la pelota estaba por los costados y había centro, yo siempre trabajaba para los volantes o los wingers, que juegan por las bandas. Siempre era el que hacía el trabajo de distracción, el que se lleva las marcas, y a mí no me caía una pelota, pero era por el trabajo sucio que estaba haciendo. Así es muy difícil hacer goles, lo sé, pero es lo que me pedía el entrenador.

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Entiendo lo que me dice, ¿pero dónde queda el egoísmo del goleador nato?

Lo que pasa es que si yo no hacía lo que el entrenador me ordenaba de ir al primer palo a arrastrar las marcas, al siguiente día siempre después del partido si su delantero, llámese Rooney, Van Persie o Falcao, no hacía eso, no le gustaba y se lo decía a uno con el video del partido como prueba. No tienes forma de evadir eso.

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River, Porto, Atlético de Madrid, Mónaco, Manchester United, ¿qué falta en el camino?

¡Mmmm! Faltan todavía varios equipos.


 

¿En el 2016 dónde se ve?

No sé, no sé todavía.

¿No le preocupa?

Pues he tratado de poner en las manos de Dios esta situación y saber que él sabe qué va a pasar con mi futuro.  Le pido que me demuestre su voluntad y cuál es ese lugar donde debo estar. Descanso más en él, pongo esa ansiedad en él, con la esperanza de que me dé la respuesta.

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¿Pero es en el futbol inglés?

Puede ser, sí.

¿Qué otros campos le gustaría? ¿español? ¿italiano?

No, pero es que es complicado.

¿Ciencia ficción?

Es complicado.

¿Hasta cuándo ha pensado jugar fútbol?

Lo que Dios me permita, quiero jugar muchísimo tiempo más, pero bueno, eso no depende de mí.

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Un Falcao desocupado del fútbol, ¿qué se imagina haciendo?

Ya estamos iniciando algunos proyectos, así que tendré negocios fuera del fútbol.

¿En qué campo?, deme una pista.

Es que no hay nada definido. No va a ser en un solo rubro, van a ser diferentes. Es como pensando en el futuro.

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¿Un restaurante?

No, tampoco.

¿Y le gusta en lo que va a invertir?

Son proyectos nuevos que empiezan. Vamos a ver.

¿Van con su nombre?

No, no, quizá alguno.

¿Usted es hábil en el manejo del dinero? 

No, yo creo que uno debe tener asesores.

¿Y en la casa quién maneja el dinero?

El día a día lo lleva mi esposa, después los proyectos e inversiones lo hago yo con asesores.

En todo este tiempo de dificultades, ¿alguna vez se sintió olvidado?

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No, no. 

¿Y en este momento qué pide en sus oraciones?

En la oración tengo muchas peticiones. Por ahora conocer su voluntad para saber qué quiere conmigo en la próxima temporada y con base en eso tomar una decisión.

***

Nuestra salida de su casa coincide con la llegada de un empleado del servicio de encomiendas con un gran paquete. Una caja más alta que ancha, rotulada con la marca Maclaren, la Fórmula Uno en cochecitos para bebé. Es el modelo doble para sacar a pasear a sus hijas, Dominique y Desirée, por estos parajes tan verdes y apacibles. Pero, por lo visto, no tendrá que abrirla hasta el próximo trasteo rumbo a su siguiente destino… por ahora incierto.

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Y volver, volver, volver

¿Cuánto lleva viviendo y jugando fuera de Colombia?

Yo me fui en noviembre del 2000, me fui a probar a River. Son quince años.

¿Sueña alguna vez con su regreso?

¿Al fútbol o a Colombia? 

Al fútbol colombiano.

En un momento cuando estaba soltero, pensaba en volver a jugar pero ya con tantos años fuera y tantos años en Europa, hay que esperar la opinión de la familia.

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Lorelei, su esposa, es de Argentina, ella querrá de pronto que vuelva…

…Que vuelva, pero a Argentina.

¿Y usted quisiera volver a River? 

Para mi River es muy importante en mi vida y le debo mucho a esta institución, así que yo creo que en agradecimiento algún día me gustaría volver.

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¿Pero usted tambien habla mucho de Millonarios?

Millonarios siempre fue mi ilusión de niño.

Para los de Millonarios es muy importante que usted quiera el equipo, ellos no pierden esa ilusión. 

Sí, sí, nunca viví el fútbol colombiano, sería una buena experiencia. Mi padre jugó en Santa Fe, yo también jugué en Santa Fe cuando era chiquito, unos meses,  cuando volvimos de Venezuela. Tres meses en inferiores.

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Si jugó de pequeño en Santa Fe, ¿por qué terminó inclinándose  por Millonarios? 

El color azul siempre me gustó. Aunque a Santa Fe le tengo cariño, porque mi papá vivió con Santa Fe una relación similar a la que yo viví con River. Él se fue muy niño, muy joven  y terminó de crecer ahí. Toda mi familia hinchó por esa institución, así que imagínate, no es que le tenga odio, le tengo cariño y es un club que respeto y agradezco porque ayudó mucho a mi familia.

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        PRODUCCIÓN FALCAO GARCÍA, ARDERLEY EDGE

Fotos: Simón Clark

Asistentes: Kristos Giourgas yLionel Henshaw

Video: Diego Fernández

Agradecimientos: Embajada Británica, Román Zarate

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