¿Cómo funciona la respiración de los bebés?

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Por no ser similar a la de niños más grandes y adultos, es fundamental que las mamás conozcan cómo se desarrolla para que no sufran ni se angustien.

Junto a las enormes satisfacciones que genera el nacimiento de un hijo, también surgen diversas preocupaciones provocadas por el deseo natural de los padres de protegerlo y brindarle todas las condiciones y elementos necesarios para que tenga buena salud y se desarrolle con normalidad.

Una de las primeras inquietudes se presenta por su respiración, aquel proceso biológico que permite que él, tú y todos los seres humanos mantengamos activo y con vida nuestro organismo. Muchas madres se preocupan sobre todo en las noches y se despiertan angustiadas pensando que su bebé tiene algún problema porque, en su opinión, no respira bien.

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Por tal motivo, y para que no te preocupes tanto sin razón alguna, es importante que sepas que debido a que su sistema respiratorio aún es inmaduro anatómica y fisiológicamente, la respiración de los recién nacidos es irregular. Lo anterior significa que por unos momentos es acelerada y profunda, mientras que en otros su ritmo es más lento y superficial.

A este cambio de ritmo se le denomina respiración periódica y es considerado como normal y sin ningún riesgo para su salud. Y es por esto que si observas detalladamente a tu bebé por un buen tiempo, percibirás que durante este proceso se toma pausas breves, conocidas como apneas, y deja de respirar entre 5 y 15 segundos, para retomar el impulso y volver a respirar continua y rápidamente.

Si dichas pausas se extienden por más de 20 segundos, es probable que tu bebé tenga apnea patológica, que sucede cuando no hay flujo respiratorio, motivo por el que es necesario que actúes con rapidez para moverlo con el fin de reactivar su respiración o hacerle maniobras de reanimación cardiopulmonar. De no reaccionar, llama o acude inmediatamente a urgencias.

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En ocasiones también puedes notar que su respiración es un poco ruidosa y no necesitarás acercarte tanto a él para escucharla, pero en otras oportunidades es tan silenciosa, que tendrás que arrimarte y casi que estar sobre él para sentirla. Con el tiempo, y poco a poco, el número de respiraciones por minuto será más regular y la cantidad se reducirá hasta que en la adolescencia o antes sea similar a la de los adultos.

Ten presente que mientras un adulto en condiciones estables y normales de salud respira, en promedio, entre 12 y 20 veces por minuto, la frecuencia en un recién nacido y durante el mismo tiempo varía entre 40 y 60, y pueden incrementarse cuando llora o está intranquilo o molesto.

Por la nariz:

También debes saber que hasta los 6 meses de vida tu pequeño respirará exclusivamente por la nariz, debido a que al estar próximos el paladar blando y la epiglotis, hay un cerramiento casi total de los conductos, reduciéndose mucho la entrada de aire por la boca. Sin embargo, como la nariz regula tanto la humedad como la temperatura del aire que inspira, actúa como filtro y lo limpia de elementos dañinos.

Cuando la cavidad bucal crezca, los músculos de la cara, la lengua y el paladar se desarrollen y la epiglotis baje, incrementando el espacio hacia el paladar, su sistema respiratorio estará más maduro y comenzará su proceso de respiración a través de la boca.

Y aquellos sonidos fuertes y desagradables, que con seguridad te han despertado cuando los emite tu pareja o alguien que duerme cerca, conocidos popularmente como ronquidos, no son ajenos a los recién nacidos. Es posible que se produzcan por catarro, por vibraciones en el interior de su boca o por acumulación de mocos que obstruyen las vías respiratorias de tu hijo.

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Los ronquidos tampoco son motivo de preocupación, pero si se acompañan de otros síntomas, es probable que el pequeño sufra del síndrome de apnea-hipopnea del sueño, que requiere valoración de un especialista.

También son habituales en los recién nacidos los estornudos, pero son beneficiosos porque funcionan como mecanismo para limpiar las vías aéreas y liberar las fosas nasales de partículas y sustancias que molestan a tu bebé y que provocan infecciones, alergias y enfermedades. Para evitar dichas molestias, los lavados nasales con suero fisiológico son una alternativa eficaz para asear su nariz.

Es fundamental que te enteres de signos de alarma relacionados con la respiración de tu pequeño, y que en dado caso te obligan a consultar con un médico o acudir con prontitud a urgencias: respiración elevada (60 o más veces por minuto); labios, cara, piel, tronco, lengua o uñas de color azulado (cianosis); quejidos al no poder respirar bien, si respira con dificultad, tos o atragamientos frecuentes, inapetencia constante o vómito y fiebre superior a 38°.

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