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Arquidiócesis de Bogotá / 18 Dec 2020 - 8:51 p. m.

Novena de aguinaldos Día 3: oraciones y cantos para este 18 de diciembre 2020

La Novena de Aguinaldos es una tradición que se realiza desde hace cientos de años para reunir a familiares y amigos en la oración y el canto. Compartimos las oraciones de la Arquidiócesis de Bogotá para rezar este tercer día de novena.

Arquidiócesis de Bogotá

Novena de aguinaldos Día 3: oraciones y cantos para este 18 de diciembre 2020
Foto: Pixabay
Novena de aguinaldos Día 3: oraciones y cantos para este 18 de diciembre 2020
Novena de aguinaldos Día 3: oraciones y cantos para este 18 de diciembre 2020
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Oración para todos los días

Bondadoso Dios de infinita caridad, que tanto amaste a los hombres, que les diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una virgen, naciera en un pesebre para nuestra salud y remedio. Nosotros, en nombre de todos los mortales, te damos infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él te ofrecemos la pobreza, humildad y demás virtudes de tu Hijo humanado, suplicándote por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.

(Se reza tres veces el Gloria al Padre)

Tercer día de Novena

Vencer nuestros miedos

Leamos la Palabra de Dios

José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, pensó abandonarla en secreto, ya lo tenía decidido cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas en recibir a María por esposa, pues la criatura que espera es obra del Espíritu Santo (Mt 1,19 -20)

Las situaciones de crisis como la pandemia nos llevan con frecuencia a releer nuestra vida y los acontecimientos con nuevos ojos y a abrirnos a los cambios de planes. Nuestra vida hasta antes de esta crisis estaba muy organizada y como que lo imprevisto, la enfermedad y la muerte nos parecían cosas muy lejanas. Todo lo que ha sucedido nos obligó a adaptarnos y a responder creativamente ante los retos como, por ejemplo, el trabajo o la educación virtual de los niños y jóvenes desde las casas. A veces estos ajustes provocan tensiones y aún conflictos.

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Algo así habría podido suceder en la casa de la familia de Nazaret. José llegó a pensar que había sido víctima de infidelidad, que su prometida se había comportado injustamente con él. Sin embargo, cuando José se disponía a apartarse discretamente de María, reconoció la voz de Dios en el ángel, que le invitaba a una nueva forma de ver y vivir las cosas. Se trataba de darle un giro a su vida que, desde la perspectiva humana, no iba a ser fácil y que implicó un cambio de planes.

José, después del sobresalto inicial, interpretó adecuadamente y con esperanza lo que le había sucedido y asumió los cambios de planes por la misión que Dios le encomendó. De esta manera prestó su colaboración a la obra divina de la redención.

El Señor nos invita durante estos días a leer lo que estamos viviendo con esperanza, a recoger los aprendizajes que hicimos a lo largo de este año. No podemos, después de todo lo que hemos vivido, simplemente volver a lo de antes. Es necesario confiar en que un mundo mejor es posible, abrirnos a la novedad y colaborar con Dios.

Dios nos marca el ritmo de la esperanza, para que dejemos de lado los miedos, las desconfianzas y los temores. A los que aman a Dios todo les sirve para el bien. Abrámonos con confianza a la novedad divina y colaboremos también nosotros en la obra que Dios quiere realizar en nuestro mundo. No permitamos que los cambios y las tensiones sociales que vivimos generen violencia u hostilidad. Que lo que estamos viviendo nos una en la búsqueda del bien común. Sólo si estamos unidos podremos superar positivamente la difícil situación por la que estamos atravesando.

Demos un paso en dirección hacia la Palabra

“Superemos nuestros miedos y prejuicios, abrámonos a lo nuevo y cultivemos la fraternidad”

Gozos

Aspiraciones para la llegada del Niño Dios

Dulce Jesús mío, mi Niño adorado, ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

(1) ¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh Divino Niño, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!

(2) ¡Oh Adonaí potente que a Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos! ¡Ah! ven prontamente para rescatarnos, y que un Niño débil muestre fuerte brazo!

(3) ¡Oh raíz sagrada de Jesé, que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo! ¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles, bella flor del campo!

(4) ¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas de regio palacio! ¡Sácanos, Oh Niño, con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado!

(5) ¡Oh lumbre de Oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos! ¡Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios!

(6) ¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios Soberano! ¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, en forma de Niño, da al mísero amparo!

(7) ¡Rey de las naciones, Emmanuel6 preclaro, de Israel anhelo, Pastor del rebaño! ¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso!

(8) ¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío, como riego santo! ¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado! ¡Luce hermosa estrella, brota, flor del campo!

(9) ¡Ven, que ya María previene sus brazos, do su Niño vean, en tiempo cercano! ¡Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario!

(10) ¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, mi Dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!

(11) ¡Véante mis ojos de Tí enamorados! ¡Bese ya tus plantas! ¡Bese ya tus manos! ¡Prosternado8 en tierra, te tiendo los brazos, y aún más que mis frases te dice mi llanto!

¡Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto!

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Oración a la Santísima Virgen María

Soberana María, que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiera por madre suya, te suplicamos que tú misma prepares y dispongas mi alma y la de todos los que en este tiempo hicieran esta novena, para el nacimiento espiritual de tu adorado Hijo. ¡Oh dulcísima Madre! Comunícanos algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le aguardaste, para que nos hagas menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.

(Se reza tres veces el Avemaría)

Oración a San José

¡Oh santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias damos a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Te rogamos, por el amor que tuviste al Divino Niño, nos abrases en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina Esencia le veamos y le gocemos en el cielo. Amén.

(Se reza tres veces el Padrenuestro)

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Oración al Niño Jesús

Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado”. Llenos de confianza en Tí, oh Jesús, que eres la misma verdad, venimos a presentarte toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada. Concédenos por los méritos de tu encarnación y de tu infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a Ti, ¡oh Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza y de que en virtud de tu divina promesa, acogerás y responderás favorablemente nuestra súplica. Amén.

(Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo)

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