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No más conciertos en El Campin

Antonio Casale
Galán pidió investigar a Sencia por el mal estado de la cancha de El Campín: “Son inaceptables”
El pasado martes 13 de octubre el partido entre Millonarios y Once Caldas fue reagendado porque la gramilla no estaba en óptimas condiciones para la práctica del fútbol tras el partido contra BTS. / Jorge Andrés Londoño

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Vengo de la radio musical. Sé que los escenarios pueden ser multipropósito, que los conciertos son un negocio legítimo y que la música necesita espacios para encontrarse con su público. Pero una cosa es entenderlo y otra, muy distinta, hacerse el de la vista gorda ante la evidencia. Los de Sencia no pudieron hacerlo. Por eso, llegó la hora de pedir que no se hagan más conciertos en el estadio El Campín.

La cancha habla por sí sola. Este sábado, incluso los jugadores se quejaron de su estado. No es una discusión de aficionados exagerados ni una pelea entre el fútbol y la música. Es una realidad que se repite y que termina afectando a quienes juegan, a quienes pagan una boleta para verlos y a una ciudad que no puede darse el lujo de sacrificar su principal escenario futbolístico en nombre de un negocio

En estos años no hemos hecho más que acumular incumplimientos de Sencia con el fútbol. Y la programación de conciertos que se extiende por casi todo noviembre y parte de diciembre es otra prueba contundente. Cuesta creer que el fútbol sea una prioridad para ellos cuando la agenda de eventos parece demostrar exactamente lo contrario.

Hasta hace unos cinco años, la queja en Bogotá era que no había escenarios suficientes para recibir grandes conciertos. Hoy, paradójicamente, lo que no tenemos son escenarios para jugar fútbol. Para los partidos profesionales, las alternativas se reducen esencialmente al estadio de Techo, con capacidad para unos 8.000 espectadores, y El Campín. Es decir, no estamos hablando de escoger entre dos estadios equivalentes: estamos hablando de que sacar al Campín de la ecuación deja al fútbol bogotano con una alternativa de capacidad muy limitada.

Para los conciertos, en cambio, el panorama es otro. Ahí están el Vive Claro Estadio, con capacidad para 40.000 personas; el Simón Bolívar, que puede recibir hasta 60.000; el Coliseo Live (25.000) y el coliseo contiguo a El Campín (18.000). Cada escenario tiene sus características y no todos sirven para cualquier espectáculo, pero el inventario existe. La pregunta es por qué el fútbol debe pagar las consecuencias de una programación que puede buscar otras alternativas.

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Por supuesto, tampoco podemos olvidar una deuda histórica con Millonarios y Santa Fe: tener estadio propio. Es paradójico que los dos clubes más importantes de la capital no cuenten con casa propia y que dependan de un escenario que hoy está en medio de discusiones. Bogotá es una rareza entre las grandes capitales suramericanas por esta razón. Pero esa es otra polémica. Hoy el problema es otro: mientras los clubes resuelven esa deuda, no podemos permitir que el escenario que sí tienen sea maltratado.

A juzgar por lo que dejan saber el IDRD, la Alcaldía y quienes conocen los detalles del contrato, poco parece haber para discutirle jurídicamente a Sencia. Si ese es el escenario, la solución no pasa por lamentarnos ni por esperar una cláusula milagrosa. Pasa por exigir responsabilidad y sentido común. Lo correcto sería suspender los conciertos programados o buscar alternativas, como se hizo con el de Fonseca, reubicado en otro escenario. Y, de aquí a diciembre de 2028, cuando Sencia se comprometió a entregar el nuevo estadio, no programar más conciertos en El Campín. Claro, esa fecha también ha cambiado varias veces. Los incumplimientos no se limitan, entonces, al cuidado de la cancha.

Lo público no necesariamente tiene que ser lucrativo en cada una de sus decisiones. Hay bienes cuyo valor está en el servicio que prestan y en lo que representan para una ciudad. El Campín es uno de ellos. No se trata de enfrentar a los amantes de la música con los del fútbol, sino de entender que la rentabilidad de unos eventos no puede imponerse sobre el escenario que necesitan miles de hinchas y deportistas. Si Sencia quiere demostrar que el fútbol sí es su prioridad, tiene una oportunidad inmejorable.

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Comentarios
  • fabio(30155)•Hace 3 horas
    Quieren todo gratis y subsidiado. Mucho se escribe en contra de la ciudad y los equipos?. Malos resultados deportivos, deudas enormes, llenan en estadio 4 veces al año. Entonces desde los impuestos debemos enriquecer a unos privados porque nos gusta el fútbol?. Facil cuando la solución es que el faltante se ponga con impuestos que pagan otros.
  • William(16260)•Hace 14 horas
    Totalmente de acuerdo con el columnista, y la prioridad es el fútbol
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