Así se prepara un Grandes Ligas

Félix Pájaro, el entrenador de Julio Teherán, explica los trabajos que se realizan para afrontar un año en el béisbol de las Mayores. Con cuatro colombianos comienza este jueves la temporada regular.

Un ambiente fresco se siente en el Marlins Park de Miami. El olor a perro caliente, pizza, sándwich cubano, fríjol negro y cerdo se mezcla en los pasillos ubicados detrás de las graderías. El domo está cerrado y la ventilación mantiene una temperatura de 20 grados celsius dentro del parque de béisbol, que contrasta con el calor que hace en la ciudad. Sin embargo, en el terreno de juego, Julio Teherán, uno de los referentes colombianos en los últimos años en Grandes Ligas, suda, suda mucho. Es la parte baja de la sexta entrada y con la concentración que siempre demuestra, toma la señal de su receptor Tyler Flowers. Es una recta. Asiente. Hace la mecánica del movimiento y lanza: fly profundo al jardín central que es atrapado por Ender Inciarte. Ese fue su último lanzamiento de la temporada 2017, el número 3.074.

Una campaña en la MLB está compuesta por 162 encuentros, sin contar los 12 de la postemporada y los 31 de entrenamientos primaverales. Es larga, extenuante, ardua. Además, requiere de una entrega total de los jugadores, que la mayor parte del año tienen que estar alejados de su familia. Pero más allá de ese compromiso, la preparación para afrontar una temporada es dura y agotadora. Teherán, quien hoy abrirá su quinto juego inaugural consecutivo con los Bravos de Atlanta, realizó sus entrenamientos en Cartagena con Félix Pájaro, licenciado en educación física y magíster en ciencias de la actividad física.

Pájaro, quien además se especializó en la preparación físico-atlética con los Astros de Houston, empezó trabajando con Ernesto Frieri, quien fue el que lo contactó a finales de 2010.

“Cuando regrese a Colombia la próxima temporada, quiero entrenarme contigo”, le dijo Frieri a Pájaro. Así fue. Después se unieron Teherán y Sugar Ray Marimón. Todos tuvieron un 2012 notable. El fondo físico para afrontar la campaña se vio reflejado de inmediato, lo que hizo que otros peloteros se acercaran al entrenador para pedir sus servicios. “Hárold Ramírez, Meybris Viloria, Brian Díaz, Giovanny Urshela y Dayan Díaz trabajaron conmigo. Algunos no están porque tienen compromisos en otros países en temporadas invernales”, le dijo a El Espectador. La mayoría de estos beisbolistas hicieron parte de la selección de Colombia que estuvo en el Clásico Mundial. Este último año trabajó con Julio Teherán, Dilson Herrera y Tayron Guerrero. (Los jugadores colombianos que estarán desde el día inaugural en Grandes Ligas)

Fueron 12 microciclos, que se iniciaron el 17 de noviembre de 2017 y duraron hasta el 9 de febrero de 2018. Sin descanso. Trabajaban desde las 6:45 hasta las 11:30 a.m. En la tarde, los jugadores de posición hacían práctica de bateo. Los entrenamientos empezaban en el estadio de béisbol 11 de Noviembre y después se trasladaban al Bodytech de Caribe Plaza. Lo hicieron cinco veces a la semana y los sábados, para salir de la rutina, se enfocaron en trabajo aeróbico en la playa de Crespo (Cartagena) o en la loma de Turbaco.

“Lo que primero hacemos es activación y fortalecimiento escapular, además de unos ejercicios manuales para estimular las fibras más profundas y así ganar potencia y velocidad en el brazo. Se trabajan hombros, brazos, músculos centrales, piernas y espalda: todas estas partes recogen la energía, que se termina trasladando al brazo en el momento de lanzar”, afirmó Pájaro, quien también explicó que se utilizan elementos de resistencia como ligas, mancuernas o bolas de diferente peso, lo que ayuda a fortalecer los músculos rotadores (redondo menor, redondo mayor, infraespinoso y supraespinoso), que son vitales para el lanzamiento de la pelota. Esos trabajos se hacen en el estadio.

Después, en el gimnasio se realizó una combinación de fuerza. Los peloteros utilizaron mancuernas, press de banco (barra de pecho), ejercicios de velocidad y de habilidad. Ninguno de estos ejercicios puede hacerse por encima de 90 grados con peso superior a cinco libras. “Se limita la flacidez requerida para lanzar, se robustece el músculo, pero solo superficialmente, con ese peso se fortalecen las fibras más profundas. También, se hacen trabajos de tríceps con polea y con mancuernas, pero nunca con mucho peso para no apretar el músculo o para no estresar la mecánica del movimiento”, agregó el entrenador.

Todo este trabajo es vital para afrontar una temporada. Muchos entendidos en el tema repiten constantemente que el éxito está en la preparación, porque gracias a este entrenamiento se generan destrezas a largo plazo y se mejoran las cualidades físicas y motrices dentro del terreno de juego. Además, se complementan elementos técnicos, tácticos y psicológicos, que sirven para asegurarle un buen desempeño al jugador. Es una labor llena de sacrificios, que se ven reflejados en una campaña regular. Gracias a la preparación, Teherán se convirtió en el “as” de los Bravos. En sus cinco años en Grandes Ligas tiene un promedio de 3.095 lanzamientos por campaña, una cifra que lo convierte en la MLB en uno de los mejores por promedio en su posición.

 

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