Publicidad
29 Jun 2022 - 1:35 p. m.

Lance Armstrong: diez años de su caída en picada en bicicleta

La carrera deportiva y la reputación del ciclista estadounidense se fue al piso en junio de 2012.
Valentina Fajardo

Valentina Fajardo

Periodista de la sección Deportes
El ciclista estadounidense Lance Armstrong ganó siete Tour de Francia, con 20 etapas ganadas y 82 como líder.
El ciclista estadounidense Lance Armstrong ganó siete Tour de Francia, con 20 etapas ganadas y 82 como líder.
Foto: EFE - IAN LANGSDON

Lance Armstrong es uno de los ciclistas más conocidos de la historia. Excelente escalador y contrarrelojista, sobreviviente de cáncer testicular a los 25 años y principal protagonista del escándalo de dopaje más exitoso del ciclismo. La carrera deportiva y la reputación del estadounidense cayeron del cielo a la tierra en junio del 2012.

Puede leer: Tour de Francia 2022: Daniel F. Martínez, gregario de Geraint Thomas en el Ineos

A los 21 años, Lance Armstrong corrió su primera temporada como ciclista profesional. Los años pasaron y en 1993 ganó el Campeonato de Estados Unidos de Ciclismo en Ruta. Mese después y con sólo 25 años, ya era campeón mundial. Armstrong ganó el Mundial de Ruta en Oslo, superando a ciclistas de la talla de Miguel Induráin y Olaf Ludwig.

Se había convertido en una estrella en ascenso, pero la vida tenía otros planes para él. En 1996, fue diagnosticado con cáncer testicular, extendido a su cerebro y pulmones. Sin pensarlo dos veces, se sometió a una extirpación del testículo y después pasó cuatro ciclos de quimioterapia. Armstrong se convirtió en inspiración para las personas que se enfrentan al cáncer e incluso creó la fundación Livestrong.

Le puede interesar: Quintana-Barguil, la apuesta del Arkea para el Tour de Francia 2022

En 1997,volvió a subirse a una bicicleta, pero esta vez nadie apostaba por él. Sin embargo, a finales de año el US Postal decidió darle una oportunidad. Al año siguiente empezó a participar de varias competencias para retomar su nivel. Y, para sorpresa de muchos, Armstrong empezó a ganar una y otra vez.

Llegó 1999 y con él la reivindicación del ciclista. El estadounidense estaba prácticamente recuperado y logró llevarse la primera etapa del Tour de Francia. Los días fueron pasando, cada vez más seguía quedando como líder y para el 25 de julio Lance Armstrong se proclamó como el ganador del Tour. Pasó de haber estado cerca de la muerte a convertirse en un ejemplo de gran admiración.

Le recomendamos: Sergio Higuita, contra viento y marea

Tras su primera victoria del Tour de Francia, empezaron sospechas sobre un posible caso de dopaje. Armstrong dio positivo por el corticosteroide triamcinolone, pero afirmó que esta sustancia se encontraba en una crema para la piel. ¿Acaso era posible que un recién sobreviviente de cáncer ganara la carrera más emblemática del ciclismo sin alguna ayuda externa? Muchos lo pusieron en duda.

Después empezaron a llegar los años de gloria de Lance Armstrong. En el 2000 ganó el Tour de Francia por segundo año consecutivo y dos meses después gana la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Sídney.

Armstrong parecía imparable y los títulos seguían llegando de manera consecutiva. Para 2003, y con sólo 32 años, logró su quinto Tour igualando a Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Miguel Induráin y Bernard Hinault, máximos ganadores de la competición.

Pero cinco títulos no eran suficientes para el estadounidense. El ciclista logra ganar las ediciones del 2004 y 2005, se consagra como el amo y señor del Tour de Francia. Después de ganar siete Tour consecutivos, Lance Armstrong decidió que era momento de decirle adiós a su bicicleta.

Le sugerimos: Enric Mas, líder de Movistar en el Tour de Francia 2022

Sin embargo, a Armstrong le hacía falta el ciclismo y al ciclismo le hacía falta Armstrong. Así que en el 2009 decide volver, esta vez con el equipo Astana, y logra quedar tercero en el Tour. A pesar de todo, las cosas ya no eran como antes y anunció su retiro definitivo en 2011.

El inicio del fin de Lance Armstrong fue el 29 de junio del 2012. Después de dos años de investigación, la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) notificó al tenista con una carta de 15 páginas donde se le acusa formalmente de dopaje. La agencia lo señalaba de ser líder del dopaje sistemático en sus equipos entre 1998 y 2005. Dentro de las drogas utilizadas se destacan la eritropoyetina (EPO), esteroides y transfusiones de sangre.

La EPO es un estimulante sanguíneo que aumenta la concentración de glóbulos rojos en casi un 50 por ciento, lo que brinda una mayor oxigenación. Usualmente, se diluía en la sangre con suero fisiológico y no aparecía en los controles. También con la ayuda de los diuréticos no lograba dar positivo en las pruebas. Esto significaba una ventaja significativa en el ciclismo: los ciclistas pasan hasta seis horas pedaleando diariamente y en algunas de las colinas más altas de Europa.

La acusación incluía a varios miembros del US Postal. No sólo a cinco ciclistas más, sino también a los médicos Pedro Celaya Lezema y Luis García del Moral, y al entrenador Pepe Martín. La USADA tenía conocimiento de primera mano de ciclistas del equipo. Floyd Landis y Tyler Hamilton admitieron que accedieron al dopaje de larga duración con el único fin de llevar a Armstrong a lo más alto del podio.

Puede ver: Otto Peltzer, el primer atleta olímpico que se declaró homosexual ante el mundo

Tras la entrega de la carta, Lance Armstrong optó por no impugnar la evidencia, insistiendo que ganó todo sin ayuda de drogas y estas eran falsas acusaciones. Afirmó que durante su carrera se sometió a más de 500 pruebas y ninguna de ellas dio positiva para cualquier tipo de droga. Armstrong no apeló los cargos, especialmente cuando conoció que sus ex compañeros Landis y Hamilton serían los testigos oficiales del caso.

El 11 de octubre, la USADA publicó un nuevo informe de 1.000 páginas que acaba de hundir a Armstrong. En el documento, Travis Tygart recopila la evidencia necesaria para la declaración de 26 personas, entre ellas 15 ciclistas del equipo US Postal. Los términos iban desde el uso de testosterona y corticoides hasta el maquillaje de hematomas para cubrir la marca de las transfusiones de sangre.

Además de declaraciones dadas previamente por Hamilton y Landis, se le sumó George Hincapié, gregario de Amstrong entre 1998 y 2005. Agregó que, también, se le exigió adherirse al programa de dopaje para no ser remplazado. Con toda esta evidencia en su contra, Armstrong decidió no luchar más contra los cargos de dopaje ilegal. La USADA le dio 21 días a la Unión Ciclista Internacional (UCI) para decidir si despoja al ciclista de sus títulos del Tour de Francia y suspenderlo de por vida.

Pat McQuaid, presidente de la UCI, aceptó el informe de la USADA sobre Armstrong. Toda la evidencia, especialmente los 26 testigos, fueron más que suficientes para una sanción al ciclista. El 22 de octubre, en una rueda de prensa en Ginebra, se hizo oficial la prohibición de por vida a Lance Armstrong y la desposesión de los siete títulos del Tour de Francia. Además, Christian Prudhomme, director del Tour, decidió dejar el palmares en blanco entre 1999 y 2005, ya que los finalistas también fueron vinculados al dopaje

La UCI reconoció una sanción para los excompañeros de Armstrong. Levi Leipheimer, Christian Vande Velde, David Zabriskie, George Hincapie, Michael Barry y Tom Danielson, también recibieron suspensiones de seis meses. Gracias sus testimonios y la oportuna confesión de dopaje ante la USADA, su sanción no fue tan drástica.

McQuaid agregó que Armstrong había sido despojado de todos los resultados desde el primero de agosto de 1998. Lo único que quedó en el palmarés del ciclista fueron el Mundial de Ruta y el Campeonato de Estados Unidos en ruta, ambos de 1993. También fue suspendido de por vida y declarado persona non grata por la UCI.

Sin embargo, la pesadilla del Lance Armstrong se extendió hasta el 2013. Después de años de negaciones por parte del ciclista, el 17 de enero confesó la utilización de drogas entre 1999 y 2005. En el especial del programa de entrevistas de Oprah Winfrey, admitió públicamente que sin la utilización de EPO, testosterona y las transfusiones de sangre, no le hubiera sido posible ganar sus títulos. El dopaje era tan importante como un neumático bien inflado o una botella de agua.

Fue un comportamiento utilizado en bienestar propio para obtener lo que quería. También aceptó que varias veces presionó a sus compañeros hasta lograr controlar el resultado de cada etapa. Armstrong consideraba que no hubiera sido humanamente posible ganar siete veces una carrera de más de tres semanas sin algún tipo de ayuda. El ciclista se disculpaba y que pasaría el resto de su vida tratando de recuperar la confianza del mundo entero.

Después de la entrevista en la que admitió la historia del dopaje, Armstrong también se despidió de su única medalla olímpica. El Comité Olímpico Internacional lo despojó de su medalla de bronce ganada en Sídney 2000 y solicitó su devolución. Así que en septiembre del 2013,13 años después de haberla ganado, la medalla volvió a las manos del COI.

Thomas Bach, el entonces vicepresidente del comité, anunció que el bronce de Armstrong no sería reasignado. Abraham Olano fue quien terminó cuarto en la contrarreloj de Sídney, pero la medalla no le fue heredada. En agosto de ese año, el español fue destituido como director técnico de la Vuelta a España por un positivo de EPO en el Tour de Francia de 1998. Este fue el motivo que llevó a Bach a dejar el puesto en blanco en los registros y cerrar un oscuro episodio del deporte.

Todos los años de entrenamiento, esfuerzo y gloria de Lance Armstrong se vinieron abajo en 326 días. Sus siete Tour de Francia, con 20 etapas ganadas y 82 como líder, se volvieron añicos debido a la eritropoyetina y la cortisona. Decepcionó a millones de fanáticos que lo idolatraban y también a todos los amantes del ciclismo. Armstrong pudo haber marcado la historia como el rey del Tour, pero en lugar de eso se convirtió en el fiasco deportivo más grande de la historia.

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador

Valentina Fajardo

Por Valentina Fajardo

Comunicadora social y periodista e historiadora con énfasis sociocultural de la Universidad Javeriana. Principal interés en la historia deportiva, el fútbol y el tenis.@valfajardomvfajardo@elespectador.com
Síguenos en Google Noticias

Temas relacionados

Lance Armstrong