Vuelta a España: todo comenzó en Covadonga con Lucho Herrera

En 1987, Lucho Herrera se convirtió en el primer colombiano en vestirse con la camiseta de líder de una de las grandes vueltas, justamente venciendo en un mítico puerto en el que 29 años después también haría historia Nairo Quintana.

Página de la sección "Deportes" del diario El Espectador de la edición del 5 de mayo de 1987, un día después de la hazaña de Lucho Herrera.Archivo El Espectador

Cinco premios de montaña tuvo aquella etapa 11 de la Vuelta a España de 1987 que llegó al mítico alto de categoría especial de Lagos de Covadonga. Faltando nueve kilómetros para el final, Lucho Herrera lanzó un ataque y decidió irse solo en búsqueda de la victoria de la jornada. Cuando se acercaba a la meta, miró hacia atrás y se aseguró de que nadie le iba a disputar el triunfo. Consciente de que si ganaba se podría vestir con la camiseta amarilla del líder —en ese entonces no era roja, como ahora—, pedaleó cada vez con más fuerza. (Cuando “Perico” Delgado descontó más de seis minutos y se hizo campeón de la Vuelta a España)

Quería sacar el máximo tiempo posible porque en los próximos días habría una etapa contra el reloj en la que cedería segundos. “Cuando crucé la raya me vi rodeado de periodistas, acompañantes, aficionados. Era un espacio muy pequeño para tanta gente. Fue una sensación inolvidable”, recuerda Herrera, quien ese día se convirtió en el primer pedalista colombiano en llegar a ser líder de una de las grandes (Giro de Italia, Tour de Francia y Vuelta a España). (Lucho Herrera, el rey de la montaña)

Lucho llegó con más de un minuto de ventaja sobre Vicente Belda, que llegó segundo junto con el irlandés Sean Kelly, favorito al título. Pedro Perico Delgado perdió aquel día más de 2 minutos y con ello la opción de luchar por la hazaña que había logrado 2 años antes, el título.

El ciclismo de ruta colombiano ya había logrado gestas importantes a nivel mundial, como la Vuelta a México que ganó Álvaro Pachón en 1967, o el título del Tour de L’Avenir de Alfonso Flores en 1980, o la Dauphiné Liberé de 1984, que vio vencedor a Martín Ramírez. Pero nada tan grande como liderar una gran vuelta. El entusiasmo y la admiración que despertaron esa victoria y el liderato fueron a partir de ese momento incontenibles. (Vea el especial de la Vuelta a España

El país, el continente y el mundo del ciclismo vivirían desde ese momento pendientes de los pedalazos de los criollos, quienes se habían convertido en el centro de atracción y en los reyes de la montaña delante de la rancia nobleza del ciclismo europeo. “Lucho: líder en las alturas”, fue el título de El Espectador en la edición del martes 5 de mayo, en la que se registró el triunfo del “jardinero de Fusagasugá”, como se conoce al gran Lucho Herrera.

Y en ese mismo año conseguiría el título de la Vuelta. Once etapas más estaría como líder de la competencia, hasta llegar a Madrid, en donde alzó el trofeo de campeón y se convirtió también, hasta hace apenas dos años —cuando Nairo Quintana ganó el Giro de Italia— en el único colombiano ganador de una grande. (La delgada línea entre la gloria y el dopaje: Heras, el más ganador de La Vuelta a España)

Lucho fue quien realmente le mostró al mundo las capacidades de los escarabajos, fue quien motivó a otras generaciones en Colombia a dedicarse al deporte, y tras sus gestas aparecieron otros grandes pedalistas, como Santiago Botero, Víctor Hugo Peña y Mauricio Soler. Desde Herrera, nueve colombianos se han vestido de líderes en las grandes vueltas en por lo menos una etapa. En el Giro de Italia se han puesto la camiseta rosa cuatro escarabajos: Rigoberto Urán (2014), Nairo Quintana (2014), Esteban Chaves (2016) y Fernando Gaviria (2017). En el Tour de Francia sólo un colombiano se ha puesto la amarilla: Víctor Hugo Peña (2003). Y en la Vuelta a España, siete nacionales lo han hecho: Lucho Herrera (1987), Ómar Hernández (1989), Martín Farfán (1989), Santiago Botero (2001), Nairo Quintana (2014 y 2016), Esteban Chaves (2015) y Darwin Atapuma (2016).