El dilema del arco

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En medio de este rompecabezas en el que se le convirtió la convocatoria a Carlos Queiroz, gracias a la falta de compromiso de la FIFA con la Conmebol, permitiendo que varios equipos no prestaran a sus jugadores por la pandemia que aún sacude al mundo, quedó en evidencia un gran detalle que hace rato se estaba asomando en el fútbol colombiano. No tenemos claro el reemplazo de David Ospina. Cabe anotar que el relevo no puede ser uno solo, deben ser varios nombres los que respalden los tres palos de la selección.

Al técnico le gusta mucho Álvaro Montero, y de no ocurrir nada extraño será el titular para la doble cita contra venezolanos y chilenos. Su estilo es clásico, tipo europeo, ágil y de mucha presencia. Tiene en contra que sigue tapando en el país, no ha podido todavía dar el salto que lo consolide. Muy joven estuvo en Argentina y Brasil. Eso le sirvió bastante, pero necesita cruzar el charco urgentemente. La palomita de estos partidos le va a servir para mostrarse. Siendo justos, debería atajar Camilo Vargas. Su momento en México. La edad, 31 años. Por todo lo que ha tenido que esperar la oportunidad detrás del titular, pero parece no llenarle completamente al técnico ni al entrenador de arqueros, Des McAleenan. Es un portero más salidor, de buen juego con los pies y muy experimentado. Las pocas veces que tuvo que defender la puerta amarilla, azul y roja lo hizo bien, sin contratiempos. Sin embargo, no basta con dos nombres.

Después del guajiro y el bogotano hay algunos, pero lejos de disputar titularidad. En esta lista de octubre fueron incluidos Aldair Quintana y Éder Chaux. Para otras anteriores Mauricio Arboleda y Diego Novoa. Arboleda en Banfield era el de mejor perfil, con todas las características que se exigen hoy para el puesto, pero tuvo un desafortunado debut en la gira asiática del año pasado que le hizo perder la confianza del portugués. Los otros tres tienen altas y bajas en Nacional, América y Equidad, respectivamente. El mejor biotipo de este trío lo tiene sin duda Quintana, más parecido incluso a Montero. Chaux y Novoa son muy similares, cumplidores y sobrios, eso sí.

La época dorada del arco patrio fue sin reparo la surgida de la escuela del Valle del Cauca. Córdoba, Calero y Mondragón, sus grandes exponentes, lograron con sus actuaciones brindarles tranquilidad a sus equipos por el mundo y a la tricolor. Llegaron precedidos de una estirpe encabezada por Efraín el Caimán Sánchez, Pedro Zape y René Higuita, quienes atajaron muy bien siempre que fueron requeridos. Baches tuvimos también en esa posición y por eso hubo que recurrir a Luis Jerónimo López y en la era del médico Gabriel Ochoa, a Carlos Navarro Montoya. Esas urgencias tampoco van a volver, pero enfatizo que se tiene que seguir trabajando en el inmediato futuro. Los guardametas criollos tienen que trascender al fútbol internacional, a su debido tiempo, pero deben hacerlo. Si se está fallando asimismo en formación para tal efecto hay que corregir, insistir en el modelo del cancerbero que demanda el primer mundo y que a su vez represente seguridad para el combinado patrio. Siendo por esto definitivamente que hay que llamar a cuatro por fecha eliminatoria. Adelante míster, utilice ese cupo.

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