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La exclamación: “¡Qué golazo!”, en ocasiones va seguida del consabido reproche “Fue gol de arquero”, pero pocas veces, o mejor dicho, casi nunca, se complementa con la reflexión: “Pero mire la velocidad y la curva que hace la pelota”. Esa última debería ser la más repetida por estos días en el fútbol colombiano, teniendo en cuenta que hace tres meses se estrenó el balón Dorado de Golty, que por sus características le está sacando canas a los porteros y de paso ha mejorado los escalafones de goles bonitos en los noticieros.
Para la muestra, 35 botones. Esta es la cifra de goles de media distancia que se han marcado en las primeras nueve fechas del torneo Finalización. De esos 35, diez fueron anotados en un tiro libre directo desde fuera del área por conocidos especialistas como Giovanni Moreno o Milton Rodríguez, o por nuevos talentos que han surgido en esta materia, como el joven volante del Huila, Juan David Valencia, quien ha sorprendido con tres goles por esta vía.
“Aquí se ha evolucionado mucho en este aspecto. Antes el balón era muy pesado y lento, ahora es más rápido, se deja golpear mejor y eso nos favorece a nosotros”, dijo el goleador del torneo, Milton Rodríguez, quien lleva tres goles de media distancia.
El experimentado Óscar Córdoba, de Millonarios, ha sido uno de los más afectados. En el clásico pasado el balón le jugó una mala pasada y terminó en el gol de Valoyes. “El problema es cuando cambia de dirección. Si viene a gran velocidad y te cambia de rumbo ahí estás muerto”, dice Córdoba, quien también ha recibido tres goles de media distancia.
Asimismo, tres goles de media distancia, en los que aparentemente está muy comprometido, le costaron el puesto en la titular al juvenil portero Enrique Quiñones del Tolima, luego del 3-1 frente a Millonarios en El Campín.
“No hay que darle tan duro a los arqueros, pero sí tienen que trabajar más duro hoy en día”, dice Eduardo Niño, entrenador de arqueros de las divisiones menores de Millonarios y quien hizo parte del cuerpo técnico de la Selección Colombia.
Niño destaca que “el proceso de adaptación al nuevo balón no es fácil, pero tiene que ser rápido” y revela que un portero recibe en los entrenamientos de la semana unos 650 balones de todo tipo con este fin. “Balones a ras de piso, a media altura, de sobrepique, centros y tiros libres... se trabaja muy duro, pero creo que este año todavía van a tener muchos problemas”, advirtió Niño.
Golty ha cambiado el balón en tres ocasiones en lo que va de esta década. En 2003 apareció el Mágnum gris, que fue muy criticado por los porteros porque no se veía en la noche. Después aparece el Mágnum blanco, que no tuvo quejas y con el que se jugó hasta hace unos meses, y ahora, el Dorado, que tiene como gran característica su mayor rebote (ver gráfico).
Juan Manuel Niño, coordinador de promoción de Golty explica que este balón puede rebotar hasta 135 centímetros, mientras que los anteriores lo hacían hasta 125 cm. “Lo que buscamos es hacer que el balón sea más dinámico, que haya mejor espectáculo y lo estamos logrando”, dijo Niño.
Lo cierto es que la pelota sigue avanzando, los goles aumentan y los porteros, por ahora, seguirán diciendo: “Dónde está la bolita...”.