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Algunos históricos del fútbol europeo, cansados ya de un prolongado trajinar por tantos gramados y también de inscribir registros que demandarán no sólo tiempo sino demasiado esfuerzo para siquiera ser alcanzados, han decidido trazar un límite y el pitazo final de sus carreras está más próximo que lejano.
Paolo Maldini, el ídolo del AC Milan tras 25 temporadas ininterrumpidas, anunció que a final de la presente se alejará del vestuario rossonero y Raúl, que acaba de convertirse en el máximo goleador del Real Madrid, decidió que en 2011 la camiseta blanca número 7 deberá tener un nuevo dueño.
Y cuando muchos creían que por ese mismo camino optaría Edwin van der Sar, el arquero holandés a sus 38 años aceptó en julio pasado prorrogar su vínculo con el Manchester United, que acaba de reconquistar Europa, gracias al holandés.
‘Pinocho’, como le dicen por su longilínea figura y nariz respingada, hizo valer sus 1,98 metros de estatura para atajarle el cobro a Nicolás Anelka del Chelsea en la pasada final de la Champions en Moscú, lo que le inscribió en la rica historia de los ‘Diablos Rojos’, a la cual le ha agregado algunas vueltas olímpicas más, desde dos Ligas Premier hasta el pasado Mundial de Clubes en Japón.
Formado en el Ajax, donde Louis Van Gaal le dio toda la confianza para que a partir de él se edificara el equipo que desafió al Viejo Continente y con la generación de los Davids, Seedorf y Kluivert, entre otros, lo puso a sus pies.
“Lo que viví en esos años marcó mi vida en lo personal y profesional, tanto que debí esperar 13 años para volver a levantar la Champions, así que no descarto volver a Amsterdam para despedirme del fútbol allí”, es la confesión del meta que luego estaría en Juventus de Turín sin mayor suceso y posteriormente aterrizaría en Inglaterra por pedido del Fulham.
En el club más antiguo de Londres, cuyo principal objetivo era mantenerse en la Premier League, parecía firmarse el ocaso de Van der Sar, al que el destino le advertiría en cierta forma, tras permitirle estrenarse en la Premier frente al ‘ManU’ en Old Trafford, un 19 de agosto de 2001.
Durante los cuatro años posteriores, la vigencia, al igual que sus reflejos, permanecían intactos, lo que llenó de razones a sir Alex Ferguson para convertirlo en ‘Diablo Rojo’ a pesar de los múltiples cuestionamientos de la prensa sensacionalista inglesa, que llegó a burlarse hasta de la edad del meta.
“El liderazgo que ejerce en la cancha es impresionante, nunca se calla durante el partido y eso cuenta mucho”. Así lo define el entrenador escocés, que hoy recuerda a manera de anécdota el valor de la transferencia: dos millones de libras.
La rentabilidad de tal inversión se ha multiplicado de manera incalculada, al punto que aparte de títulos, el holandés ya se adueñó del récord de minutos imbatido en la Premier League y no conforme con ello, otra cita del azar quiso que frente al Fulham, superara al español Abel Resino como el portero durante más tiempo consecutivo sin recibir gol en las grandes ligas europeas.
Ahora va por la marca del Viejo Continente, en poder del belga Dany Verlinden, y apenas 88 minutos lo distancian de una meta que jamás se propuso, pero ahora se convierte “en un lindo desafío, aunque primero estará siempre el bien del equipo, que siempre parte del cero que podamos garantizar”.
El próximo miércoles contra Newcastle en Saint James Park deberá mantenerlo para ser el arquero récord europeo, pero antes, Van der Sar tendrá la oportunidad de aumentar la gloria con otra vuelta olímpica, cuando enfrente hoy al Tottenham en la final de la Carling Cup.
“El récord pudo ser mayor, pero la envidia no dejó”
El nombre de Otoniel Quintana es sinónimo de récord en el fútbol colombiano y no en vano desde 1971 es el arquero de mayor invicto en el país. “Al comienzo se manejó como algo normal, pero después se generó demasiada presión y eso contagió hasta los árbitros, al punto que en el partido anterior al de Pereira, donde me marcaron, el central se inventó un penal y el médico Gabriel Ochoa decidió reemplazarme”, recuerda el entonces Uno de Millonarios.
Por eso confiesa que al Hernán Ramírez llegó “desmotivado y hasta les dije a mis compañeros: acabemos con esta joda”. De ello se valió Paniagua para marcarle a los seis minutos de juego en el triunfo matecaña 3-1, con lo que se acabó un registro que, según Otoniel, “pudo ser mayor, pero la envidia no dejó”.