Este miércoles, gran final de la Copa Águila (7:30 p.m., Win Sports)

Aldo Bobadilla, el DT del pueblo

Sus atajadas le permitieron ser campeón con Independiente Medellín hace 10 años y lo convirtieron en ídolo del equipo que ahora dirige y que busca ganarle el título al Deportivo Cali.

Aldo Bobadilla, de 43 años, regresó al Medellín como entrenador en septiembre pasado. / @DIM_Oficial

El brillo salía de los ojos de Aldo Antonio Bobadilla Ávalos cuando era niño y observaba los partidos en los que atajaba el italiano Dino Zoff (campeón del mundo en España 1982) y el alemán Toni Schumacher (subcampeón en 1982 y México 1986). Le gustaba mirar a las leyendas. Sin embargo, su ídolo era un compatriota. “Fue Roberto el Gato Fernández, exarquero del Deportivo Cali. Me encantaba por serio y tranquilo en la portería. Lo vi en la Copa del Mundo del 86 y quedé encantado. Después tuve la suerte de estar con él en Cerro Porteño”.

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Aldo se imaginaba haciendo lo mismo que el Gato: defendiendo el arco de su natal Paraguay en la máxima cita del fútbol. Para eso tuvo que recorrer un extenso camino, que comenzó en Cerro Porteño, con el que debutó en 1994, cuando tenía 18 años. En el Ciclón del Barrio Obrero estuvo hasta 2004 y conquistó dos títulos de primera división. Luego partió hacia el balompié argentino. Atajó en Gimnasia y Esgrima de la Plata, antes de regresar al país guaraní para jugar en Libertad, club con el que llegó hasta las semifinales de la Copa Libertadores en 2006.

Las destacadas actuaciones que tuvo Bobadilla en diferentes canchas del continente lograron que Boca Juniors se fijara en él y lo contratara. Con el cuadro argentino ganó la Recopa Suramericana 2006 y la Copa Libertadores 2007, en la que fue suplente de Mauricio Caranta, en un equipo que dirigía Miguel Ángel Russo. “Haber jugado en uno de los clubes más grandes del mundo no tiene precio. Salimos dos veces campeones. Hay gente que paga mil dólares para verlo y saltar en la tribuna, ¡imagínese! Tuve la fortuna de jugar allá. La cancha tiembla. El césped se mueve, de verdad. Es indescriptible”, recuerda Aldo, quien en su momento también contó cómo dejó Boca para ir al Deportivo Independiente Medellín.

“Tenía una opción en Turquía, pero no pude llegar a un acuerdo. Ahí apareció Medellín. Y como el técnico de la selección me dijo que necesitaba que jugara, me vine a Colombia. Claro, tenía un poco de temor”, relata Bobadilla, un hombre que se hizo ídolo del conjunto paisa por su desempeño y liderazgo. Quedó con bronca tras perder la final con América en el segundo semestre de 2008 y tuvo revancha un año después: fue campeón con el elenco cuyo entrenador era Leonel Álvarez. Además del título, logró el objetivo de ser convocado para Sudáfrica 2010, su segundo Mundial, luego de Alemania 2006, en el que atajó tres encuentros por la lesión de Justo Villar.

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Fue en aquel año mundialista cuando al Medellín llegó una oferta por Bobadilla procedente del Corinthians. Él sabía que el final de su carrera estaba cerca y el elenco antioqueño no podía igualar el contrato que ofrecía el gigante brasileño, del que partió hacia Olimpia, en el que acabó su carrera en 2011. La terminó para convertirse en entrenador de arqueros de su amada selección paraguaya. En 2013 comenzó su trasegar como director técnico. Fue estratega de diferentes escuadras en su país y en septiembre pasado regresó al Poderoso, ahora como DT.

“Es muy difícil describir con palabras la alegría que siento por venir a dirigir al equipo del pueblo, un club que contagia pasión y que es tan fervoroso. Es algo maravilloso, y lo único que puedo prometer en este momento es mucho trabajo y compromiso, que es lo que mostré cuando jugué acá y pudimos ganar muchas cosas. Ahora, como entrenador, junto con los jugadores, espero llevarle a la afición muchas alegrías”, expresó en su presentación como técnico del DIM.

Y está cerca de celebrar su primer título. Este miércoles (7:30 p.m., Win Sports), en el Atanasio Girardot, enfrenta al Deportivo Cali en el partido de vuelta de la final de la Copa Águila (la ida terminó 2-2). Va por su primera celebración como técnico del club al que adora y por un cupo a la Copa Libertadores del próximo año. “Desde un principio hablamos de que tenemos el compromiso de mantener una idea de juego saliendo a proponer. Vamos a seguir peleando y esperamos que en nuestra casa podamos conseguir lo que todos queremos”, comenta Bobadilla. Y esa idea, según le ha dicho a El Espectador Andrés Ricaurte, uno de sus líderes dentro del terreno de juego, consiste en “que el equipo sea muy ordenado. Quiere que seamos un poquito más tácticos y con el balón le gustan las transiciones rápidas”.

Bobadilla Ávalos manifiesta que se siente un paisa y un colombiano más, que uno de los mayores orgullos de su existencia fue haber defendido el arco del Deportivo Independiente Medellín. La felicidad lo albergó cada vez que su nombre fue coreado desde las tribunas del Atanasio, en donde lo bautizaron como “El arquero del pueblo”. Ahora es el timonel del equipo que ese pueblo desea ver campeón.

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Redacción Deportes - @DeportesEE

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