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Luego de la polémica por sus palabras, de la expulsión que le generó hablar de más y de los malos resultados de Atlético Nacional, se puede decir que todo parece estar retomando el rumbo para fortuna de Jorge Almirón. El entrenador argentino, que ya cumplió las dos fechas de sanción, tuvo que ver la recuperación de sus hombres desde la tribuna, mientras que Pablo Ricchetti, su asistente, el hombre que prefiere trabajar desde lo incógnito y que no le gusta hablar mucho con los medios, tomó las decisiones durante los partidos. Lo hizo en la igualdad ante Millonarios, por liga (1-1), en el triunfo sobre Patriotas por la Copa Colombia (1-0) y ahora en la victoria ante América en el Pascual Guerrero (2-0). Siete puntos de nueve posibles para un onceno que por momentos recupera la memoria de juego y para unos jugadores que no se cansan de decir que más allá de lo que haga el entrenador la situación actual es responsabilidad de ellos.
Fueron 20 minutos de buscar los espacios, de levantar la cabeza y de aprovechar las debilidades del rival, de dejar a los hinchas sin palabras por la manera en la que se recuperó la memoria futbolística, de volver a las críticas por la actitud que se tuvo durante los 70 minutos restantes. El rendimiento de Nacional parece un electrocardiograma: a veces picos muy altos, otras bastante bajos, demasiado bajos para el equipo con la nómina más costosa del país, con hombres de la talla de Dayro Moreno, Vladimir Hernández, Alexis Henríquez, entre otros, acostumbrados a hacer las cosas bien por simple costumbre. No ganarle al América en condición de visitante desde el 3 de noviembre de 2011 (4-2 cuando Santiago Escobar era el entrenador), aumentó el envión, también el gol 49 de Dayro en 79 partidos con el club.
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Y qué decir del séptimo tanto de Henríquez, el segundo en esta era de Almirón. Datos que le mandan un mensaje al DT argen tino, pues en el juego de ida contra Atlético Tucumán, por Copa Libertadores, sentó a ambos futbolistas, desorganizó la estructura organizada desde hace años y trató de improvisar en una plaza y frente a un rival complicado (ninguno de los dos fue titular en el encuentro en el que el equipo paisa perdió 2-0 en el estadio José Fierro).
“Supimos ocupar los espacios y en eso estamos mejorando, para que ya sea algo nato en el grupo y poder ganar partidos como el del sábado pasado, así de importantes”, dijo Ricchetti tras el segundo triunfo consecutivo de Nacional. Ahora bien, esta es apenas la mitad del camino de un calendario al estilo Mundial que tienen los antioqueños. Este martes será el partido de vuelta contra Patriotas, por los octavos de final de la Copa Colombia (en Tunja), y tres días después una nueva jornada contra Alianza Petrolera en el Atanasio Girardot. Luego, el 28 de este mes, recibirá a Tucumán con la obligación de seguir con vida, pues es el único representante de nuestro país en el torneo internacional.
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Por ahora, los ocho puntos en la Liga Águila parecen servir para calmar la marea, para poder trabajar con más tranquilidad y evitar la presión de dirigir el equipo más ganador de Colombia. Y mientras en Argentina suena su nombre para dirigir la selección de su país, ante la neura de Diego Armando Maradona por lo que él mismo considera “una cosa tremenda”, el DT de 47 años tendrá una semana clave para enmendar el camino en los tres frentes que pelea, algo que puede hacer sin problemas por la calidad de los jugadores que tiene bajo su mando.
Nacional aún no le gusta a sus hinchas, pero si los resultados se empiezan a dar en menos de lo esperado se verá un Atanasio Girardot a reventar, como es de costumbre, siempre con el apoyo de una de las aficiones más grandes de Colombia.