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17 May 2022 - 11:30 p. m.

El juego de las mafias II: El legado de El Dorado

La influencia del narcotráfico y el lado oscuro del fútbol colombiano. Segundo capítulo de la nueva entrega del especial ¿A qué jugamos?
Fernando Araújo Vélez

Fernando Araújo Vélez

Editor de Cultura
Pablo Escobar, así como muchos otros narcotraficantes de las décadas de 1980 y 1990, vio en el fútbol una vía para legitimar su imagen.
Pablo Escobar, así como muchos otros narcotraficantes de las décadas de 1980 y 1990, vio en el fútbol una vía para legitimar su imagen.
Foto: Archivo particular

América perdió, y por aquella pagada convivencia que se fue forjando con lo años entre el periodismo y el fútbol, los hinchas creyeron también haber perdido. Y el país entró en una especia de luto, porque como decían por la radio y en los noticieros de televisión, América era Colombia en la copa. A la vuelta de un tiempo, terminó por quedar muy en claro que aquella frase era casi absolutamente cierta: América era Colombia, porque desde el más pequeño hasta el más grande de sus estamentos, Colombia se le había vendido a los distintos carteles de la droga, que se habían multiplicado. América era Colombia, pues sus artimañas, sus gustos, sus modos de vivir y de negociar, sus valores de película de mafia, sus no valores con respecto a la vida, se habían diseminado por todo el país, y se enquistarían en lo más profundo de la sociedad por muchas décadas. El dinero todo lo había podido, todo lo podía y todo lo pudo.

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Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual es editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas.Faraujo@elespectador.com
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