Líderes

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Estuve leyendo un estudio que la dirigencia del Barcelona de España hizo para encontrar a los cinco líderes que tiene su equipo en el campo de juego. No parece ser una verdad de a puño, aunque sí puede aplicarse, por ejemplo, a la próxima selección de Colombia, sujeta como todas a los vaivenes de esta pandemia, así en teoría inicie actividad en la eliminatoria mundialista en septiembre.

Las clases de líderes son: líder social (Busquets), líder anímico (Piqué), líder ejemplo de compromiso (Luis Suárez o Vidal), líder estratégico (Busquets) y líder resolutivo (Messi).

Si intentáramos aplicar este concepto al plantel de la selección y buscáramos a quiénes adjudicarles estos roles, tendríamos bastantes dudas. Porque nuestros jugadores no están inclinados a “hablar” dentro del terreno. Veo a Yerry Mina como una especie de líder anímico, a Juan Guillermo Cuadrado lo nominaría para ser líder estratégico, porque entiende con claridad la idea de juego del técnico Queiroz y puede conseguir comunicar a sus compañeros la necesidad de atacar o jugar de cierta manera.

Después, no sabría cuál jugador de medio campo, como lo fue el Pibe Valderrama, sería el líder ejemplo de compromiso. En ese rubro y estando en plenitud de condiciones, Falcao García, capitán además, bien se podría desempeñar.

En cuanto al resolutivo, Luis Fernando Muriel, que transita por excelente momento en Atalanta de Italia, estaría llamado a definir o hacer definir a sus compañeros de línea ofensiva. Ya consiguió goles en su periplo por Europa 90 y, de paso, ha demostrado que ser suplente o, mejor, no inicialista en varios juegos, no merma su condición, ni se cae anímicamente; al contrario, ingresa para ofrecer soluciones y generalmente lo consigue.

Sin embargo, saco una conclusión después de este rápido ejercicio. Pocos son los jugadores señalados para encajar dentro de este ejercicio, así pueda ser cuestionado, porque siempre en los equipos o en nuestras selecciones dos jugadores como máximo alcanzaron esa dimensión de líderes. Se puede reunir en un equipo con jugadores de talento, otros con sacrificio, pero es preciso elegir a los que tengan voz de mando y sepan ser solidarios en todas las circunstancias.

Lo hecho por Barcelona no es una panacea (remedio o solución general) ni es para copiarse a pie juntillas. Sirve para sacar provecho y motivar a los jugadores convocados para que hablen del juego y escudriñar maneras para mejorar el rendimiento.

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