4 Jan 2021 - 1:22 a. m.

Rueda y el afán por lo inmediato

Antonio Casale

Columnista

Si nada extraordinario ocurre (en el fútbol colombiano suelen ocurrir cosas extraordinarias), Reinaldo Rueda será el entrenador de la selección de Colombia.

Más allá de la dificultad natural que representa el primer semestre, sin fechas FIFA previas, Colombia tiene que enfrentar a Brasil y Argentina en casa, así como a Paraguay y Perú de visitante, lejos en la tabla de posiciones y con la obligación de ganar la Copa América (si se realiza), hay serios problemas con la materia prima que tendrá el vallecaucano.

Colombia tiene unos 25 jugadores de categoría para vestir la camiseta de la selección. De esos solamente uno, Cuadrado, hace parte de un equipo de élite mundial. Cinco más (Uribe, Díaz, Mojica, Zapata y Muriel) están en los octavos de final de la Champions, pero con muy pocas posibilidades de llegar lejos con sus equipos.

En la lista de los cien mejores futbolistas de The Guardian, hecha por 140 periodistas del mundo, solamente aparece Duván Zapata, ningún compatriota más. Nuestros grandes referentes, Falcao y James, pasan más tiempo entre algodones que en la cancha. Lo del Tigre es en cierta medida normal, su tiempo natural está pasando, pero sus goles y su capacidad de liderazgo no tienen remplazo.

Lo de James ya no sorprende, a pesar de que biológicamente debería estar entrando en el mejor momento de su carrera (estudios demuestran que a los 29 años se consigue la mezcla perfecta entre lo físico y lo mental para expresar las mejores sensaciones en la cancha). Sus cualidades como futbolista no están en duda, pero entre pequeñas lesiones y la falta de continuidad se ha ido desapareciendo del mapa protagónico. No se puede depender de James.

Hay otros que aportan más dudas que certezas. Dávinson Sánchez, otrora titular en Tottenham, hace meses perdió su lugar. Mina anda bien, pero todos sabemos que las lesiones lo acechan permanentemente. Los laterales no producen lo que Armero y Zúñiga podían dar. Uno diría que los extremos, Cuadrado y Luis Díaz, son los más regulares. Zapata y Muriel, sin ser Falcao, cumplen con ofrecer peligro a los rivales.

Con ese equipo Rueda puede pelear la entrada al mundial en la medida en que no nos desesperemos si los resultados al comienzo no se dan. Colombia es cuarta o quinta en el continente. Después discutiremos (si es que cabe la discusión) si estamos para llegar tan lejos como en Brasil (cada día menos probable) en un mundial.

Pero tenemos que ir más allá. No podemos olvidar que Rueda es el formador, junto a Eduardo Lara, de nuestra generación más exitosa. En tiempos en que el torneo local produce poco material y la estrategia de las selecciones menores está confundida, se hace fundamental empoderar a Reinaldo del fútbol formativo. Es hora de pensar en algo más que el afán por lo inmediato.

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