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El gol que todavía se grita

Es época de mundial y como tal, Freddy Rincón, quien disputó tres con la selección de Colombia, recordó aquel tanto que marcó en Italia 90. Inolvidable.

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Freddy Eusebio Rincón Valencia
07 de junio de 2010 - 02:02 a. m.
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Es inevitable la nostalgia cuando se asoma una nueva Copa del Mundo por tantos momentos que me dejó al disputarla en tres ocasiones, pero sobre todo al ver que otra vez nuestra selección no hace parte de semejante fiesta.

Una pena sin duda que el tricolor nacional no esté izado al lado de las otras banderas como ocurrió en Chile 1962 y luego de manera consecutiva en Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Francia 1998, aunque en medio de tanta desazón, no viene mal desempolvar un recuerdo que me eligió como protagonista.

Gracias a El Espectador, pude caer en cuenta de que dentro de pocos días se cumplirán 20 años de aquel memorable gol a Alemania, el cual celebré con la euforia propia del momento, pero sin llegar a imaginar que representaría tanto para el país, al punto que hoy todavía se acuerden de él, como en este caso. 

Más allá de que se le empatara a una potencia, en tiempo de descuento y tras una gran jugada colectiva, como fiel reflejo del fútbol que practicaba la selección en ese momento, el 1-1 nos llevó por primera vez a una segunda fase de Copa del Mundo, lo cual le dio un tinte especial al festejo, en el que apreté tan fuerte mis puños, que pude soportar la avalancha que se me vino encima.

No me explico cómo pude mantenerme de pie -¡Sostuve a tres compañeros sobre mi espalda!-, como tampoco puedo olvidar que en medio de tantos abrazos, gritos y hasta llanto, se me vino a la cabeza una ilusión de niño porque cuando pateaba pelotas deterioradas en las calles de mi natal Buenaventura, soñaba con anotar el gol que le diera a Colombia la clasificación a un Mundial, inclusive el del 86, pero infelizmente la selección no pudo y yo ni estaba listo.

Igual visualizaba muchas más anotaciones, sobre todo en la cancha de mi barrio y con jugadores de la tierra que marcaban en campeonatos aficionados, pero estoy seguro de que ninguno habría resultado tan especial como el marcado a los alemanes en San Siro, el 19 de junio del 90.

¿Y por qué lo es? Simplemente porque se consiguió en un momento en el cual el país estaba pasando por dificultades de orden público, la violencia parecía reinar y ese gol simbolizó la alegría que tanto necesitaban los colombianos, por eso creo que se recuerda con tanta alegría y de ahí que todo mundo tiene una historia para contar sobre ese día y por el cual me enorgullezco demasiado.

Es tal la emoción que me produce recordarlo, que considero que fue el broche de oro de una semana diferente porque era un partido definitivo y de mucha tensión por tener al frente a un gigante del mundo como Alemania, aunque a la par había la suficiente confianza confianza en que íbamos a hacer un gran juego y gracias a Dios así lo hicimos.

La alegría fue indescriptible y la euforia se hizo notar de una forma muy fuerte no sólo en el vestuario sino de regreso a la concentración porque los hinchas nos acompañaron con banderas y hasta los propios alemanes aplaudieron.

Esa imagen la tengo en el disco duro de mi mente y años atrás de vez en cuando me daba por poner el video del partido y resultaba inevitable no emocionarme como aquella tarde. Hace rato no lo veo, pero seguramente por estos días valdrá la pena hacerlo porque bien dicen por ahí que recordar es vivir.

Lo que a la memoria sí le cuesta es saber quién se quedó con la camiseta de ese partido, hoy me gustaría tenerla, pero la verdad fue difícil guardar algo porque en ese momento todo mundo quería un presente, así fuera un media o una canillera.

Entendible en cierta forma que cada quien deseara un pedazo de ese partido que vino a cobrar más valor con el paso de los días porque Colombia fue la única selección que le empató al campeón mundial invicto.

Era un equipazo y así se lo expresé en su momento a Bodo Illgner, el arquero alemán, con quien me vine a cruzar de nuevo en el 2000 cuando tapaba en el Real Madrid, con motivo del Mundial de Clubes que se realizó en Brasil y que ganamos con Corinthians.

Otro momento importante de mi carrera, como el 5-0 a Argentina en Buenos Aires por ejemplo, en el que marqué dos goles y algunos dicen que el primero fue muy parecido al marcado a Alemania, pero la verdad considero que son alegrías diferentes, aunque en realidad el orgullo y la felicidad son los mismos.

Por Freddy Eusebio Rincón Valencia

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