
Pasaron apenas dos meses desde que España levantó la Copa del Mundo y el fútbol de selecciones ya luce diferente. La primera ventana internacional posterior al torneo de Norteamérica funciona como punto de partida hacia la próxima cita orbital de 2030. Hay ciclos de jugadores y técnicos que llegaron a su final, así como procesos y veteranos empeñados en demostrar que todavía pueden escribir algunas páginas más.
El adiós que más acaparó la atención fue el de Lionel Messi. El astro argentino anunció su retiro internacional después del Mundial y fue invitado por su federación para despedirse el 6 de octubre en un amistoso contra Benín, en el Monumental de Buenos Aires. Será el último homenaje al futbolista que condujo a la Albiceleste al título mundial de Catar 2022.
Otro histórico portador de la camiseta número 10 también cerró su etapa internacional. Neymar, de 34 años, confirmó después de la eliminación de Brasil que su recorrido con la selección había terminado. Se marchó con 80 goles en 130 partidos y después de haber disputado cuatro Copas del Mundo con la Canarinha.
Colombia también empezó a despedirse de la generación que marcó su última década. La más sonada fue la de James Rodríguez, quien anunció su retiro tras 131 partidos, 31 goles y tres mundiales disputados. Su salida, junto con la de Juan Fernando Quintero, nos obliga a preguntarnos qué pasará con la creatividad de la tricolor en la mitad de la cancha en el próximo ciclo.
Manuel Neuer, uno de los mejores porteros de la historia, también dijo adiós a su selección y esta vez de forma definitiva. Había dejado al combinado alemán después de la Eurocopa de 2024, pero regresó exclusivamente para disputar el Mundial de 2026. Tras la eliminación, el guardameta campeón del mundo en Brasil 2014 confirmó que ya no volvería más.
También terminaron sus recorridos internacionales Enner Valencia, máximo goleador histórico de Ecuador, y Riyad Mahrez, capitán de Argelia. El ecuatoriano confirmó su decisión inmediatamente después de la eliminación mundialista, mientras el argelino se despidió tras caer frente a Suiza. Son otros nombres reconocibles que ya no estarán camino de 2030.
No todos, sin embargo, están preparados para marcharse. Cristiano Ronaldo, a sus 41 años, apareció en la primera convocatoria de Jorge Jesus con Portugal y mantiene abierta la posibilidad de ampliar sus registros como máximo goleador histórico del fútbol masculino de selecciones. El Mundial fue el último para él, pero no necesariamente su último torneo con el combinado luso.
Luka Modric tomó una decisión similar. El croata cumplió 41 años el pasado 9 de septiembre y continuará representando a su país durante la Liga de Naciones. Su permanencia prolonga una carrera internacional que supera las 200 apariciones y confirma que la transición generacional posterior al Mundial no implica una ruptura inmediata con todos los veteranos.
La mayoría de selecciones top cambiaron de entrenador
El cambio resulta mucho más evidente en los banquillos europeos. Francia cerró los 14 años de Didier Deschamps y entregó el proyecto a Zinedine Zidane, mientras Alemania apostó por Jürgen Klopp después de la salida de Julian Nagelsmann. Dos entrenadores emblemáticos asumieron así selecciones que apuntan desde ahora hacia la Eurocopa de 2028 y el Mundial de 2030.
Bélgica sustituyó a Rudi Garcia por Mark van Bommel y Países Bajos comenzó una nueva etapa con Xavi Hernández tras la renuncia de Ronald Koeman. Portugal reemplazó a Roberto Martínez con Jorge Jesus. Italia, ausente nuevamente de la Copa del Mundo, recurrió otra vez a Roberto Mancini, su entrenador durante la conquista de la Euro 2020, para reconstruir su proyecto.
A todos ellos les llegó la hora de mostrar qué es lo que tienen sus equipos y les toca hacerlo de una vez por los puntos. Justo este miércoles arranca la UEFA Nations League 2026/27, con varios de los mencionados enfrentándose entre sí. Algunos de los países árabes disputarán la Copa del Golfo y los del Sudeste Asiático jugarán la Copa ASEAN, pero el grueso de los seleccionados del mundo van a encarar amistosos.
Sudamérica presenta, por ahora, una tendencia diferente entre dos de sus principales selecciones. Colombia ratificó a Néstor Lorenzo para encabezar el camino hacia 2030, mientras Brasil había renovado a Carlo Ancelotti antes incluso del Mundial. Más que comenzar desde cero, ambas federaciones decidieron entregarles continuidad a los proyectos construidos durante el ciclo anterior.
En Argentina hay un deseo gigante, tanto de la gente como de los directivos de la AFA, de que Lionel Scaloni siga al frente de la albiceleste, pero todavía no hay humo blanco. El estratega, a pesar de ser artífice de uno de los ciclos más exitosos de su país en la historia, con un Mundial y dos Copas Américas, ha enfrentado un fuerte desgaste y todavía no está convencido de si quiere liderar el recambio generacional tras la salida de Messi y otros.
Más allá del fútbol: la situación geopolítica
Pero los próximos cuatro años no estarán determinados únicamente por decisiones deportivas. El calendario internacional vuelve a convivir con tensiones geopolíticas. El ejemplo inmediato es Israel: Irlanda debe enfrentarlo por la Liga de Naciones en medio de protestas, pedidos de boicot y cuestionamientos derivados de la guerra y la situación humanitaria en Gaza.
La presión obligó a modificar considerablemente el contexto de esos encuentros. Los dos partidos entre Israel e Irlanda fueron programados en sedes neutrales y sin público, mientras más de 160 deportistas y figuras irlandesas respaldaron una carta solicitando el boicot. La federación irlandesa decidió competir para evitar las consecuencias deportivas de una retirada.
Estados Unidos seguirá ocupando un lugar central en el mapa futbolístico regional por su peso dentro de Concacaf y como sede habitual de la Copa Oro. También ha organizado dos Copas América, en 2016 y 2024, aunque la sede de la edición de 2028 todavía no está oficialmente definida y existen otras alternativas sobre la mesa.
La discusión sobre las sedes tampoco puede separarse completamente del contexto político. Las políticas migratorias estadounidenses y las actuaciones de las autoridades migratorias como el ICE forman parte del escenario que enfrentan los aficionados extranjeros. Hacia 2030 habrá además atención sobre otras tensiones internacionales capaces de afectar desplazamientos, seguridad, relaciones diplomáticas y organización de grandes eventos.
El conflicto entre Rusia y Ucrania, las tensiones alrededor de Irán y el estrecho de Ormuz y la presión migratoria entre Marruecos y España son ejemplos de asuntos que coexistirán con el próximo ciclo. Estos dos últimos países, junto con Portugal, organizarán precisamente el Mundial de 2030, por lo que el fútbol está sujeto a encontrarse con un escenario internacional cambiante.
El camino acaba de comenzar. Cuatro años separan al fútbol del próximo Mundial y resulta imposible anticipar cuánto cambiará hasta entonces. Lo evidente en esta primera fecha FIFA es que 2026 cerró varias historias y abrió otras. Tendremos nuevas figuras que deberán asumir responsabilidades, entrenadores que intentarán reponer el rumbo de potencias y el privilegio de poder ver los últimos destellos de grandes leyendas que todavía se resisten a abandonar el escenario.

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