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Para los seguidores de un club modesto de Inglaterra, que con 128 años de historia sólo ha ganado la liga en dos ocasiones y en los años 90 cayó dos veces a la segunda división, no puede ser menos que un milagro que un grupo poderoso, de la noche a la mañana, decida comprarlo y se fije como meta convertirlo en el equipo más grande del mundo contratando a los cracks de más renombre. Abu Dhabi United Group (ADUG) decidió darle vida al Manchester City, un equipo que hoy ni siquiera juega en la Liga de Campeones, que siempre ha sido opacado por su poderoso rival de patio, el Manchester United.
Los 42 millones de euros pagados al Real Madrid por Robinho, a las 10:30 de la noche del pasado 1° de septiembre, fueron la carta de presentación de Abu Dhabi United Group, un viejo conocido en el mundo económico, que quiso dar su salto a la fama a través del trampolín mediático del fútbol. Horas antes de la bofetada que le dio al Chelsea al ganarle el pulso por el brasileño, ADUG había desembolsado 250 millones de euros para comprar el City (el tailandés Thaksin Shinawatra lo había comprado el año pasado por 100 millones de euros al cambio actual).
Después vino el reto de lograr en pocas horas lo que otros clubes hacen en meses: firmar cheques y contratar refuerzos. Una vez en tierras inglesas, ADUG le pidió al nuevo técnico del City, Mark Hughes, que hiciera una lista con los jugadores que él quisiera tener en su equipo y que ellos se encargarían de contratarlos. El DT respondió pronto: Cristiano Ronaldo, David Villa, Dimitar Berbatov, Sergio Agüero, Carlos Tévez, Robinho y Ruud Van Nistelrooy encabezaban la lista.
Sin embargo, los de ADUG no tuvieron mucho tiempo, porque ese día era la fecha límite para el cierre de fichajes en el fútbol europeo. Lanzaron ofertas por cada uno y pusieron a dudar a Berbatov, que estaba a punto de firmar con el United, también tentaron al holandés van Nistelrooy y hasta ofrecieron 170 millones de dólares por Cristiano Ronaldo, mucho más del doble de lo que el Real Madrid pagó por Zinedine Zidane en 2001.
El rostro vivo de este ostentoso grupo es Sulaiman Al Fahim, un simpático personaje de sólo 31 años, apodado el Donald Trump de Abu Dhabi, quien aparece en el puesto 16 entre los 100 árabes más poderosos del planeta según la revista ‘Arabian Business Magazine’. El magnate representa a la familia real del emirato, poseedora de una fortuna de 573.000 millones de euros y que de un zarpazo le arrebató al ruso Roman Abramovich su condición de ‘Tío Rico’ del fútbol británico.
Fue tanta la emoción del Al Fahim cuando estrenó su nuevo ‘juguete’ que no tuvo ningún problema en anunciar que tiene 750 millones de euros para convertir al Manchester City en el equipo más poderoso del planeta, lo que generó la reacción inmediata de Mansour bin Zayed Al Nahyan, presidente del Al Jazira Club y hombre fuerte de Abu Dhabi United, quien lo llamó para pedirle discreción.
La llegada de ADUG al fútbol inglés ha hecho que los medios británicos vaticinen que su vecino, Dubai, se decida pronto por imitarlos adquiriendo al Liverpool y que Qatar haga lo propio con otro club de ese país en un futuro cercano.
¿Abramovich está de salida?
El multimillonario ruso, que en los últimos cinco años gastó cerca de 700 millones de euros en el Chelsea, ahora parece estar más interesado en las obras de arte, lo que ha generado el asombro de los hinchas del club londinense y hasta el del propio técnico Luiz Felipe Scolari. Para esta temporada, el oligarca sólo invirtió 10 millones de euros en refuerzos, mientras que ADUG gastó 96 millones con el City. Hasta el Sunderland y el Bolton lo superaron en contrataciones.
Scolari no cree que Abramovich haya preferido gastarse 61 millones de euros en una pintura de Francis Bacon y otros 24 millones por una obra de Lucien Freud, que en contratar un par de jugadores más para pelear la liga.