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A un lado quedó la derrota frente al colombiano Mauricio Hadad por 4-6, 4-6 en el primer partido individual que se cumplió en la capital colombiana, porque para Bahrami lo realmente importante era divertir y entretener a la afición.
Aunque el cansancio se hizo evidente en el jugador iraní, afectado además por los 2.640 metros de altura de Bogotá, esto no fue dificultad para que él decidiera contestar su teléfono celular en pleno partido, o responder una bola sin siquiera mirar como venía, ante la mirada emocionada y feliz de una afición que disfruto con el espectáculo.
Posteriormente, el segundo juego individual lo protagonizaron el estadounidense Jim Courier, ex número uno del mundo, y el español Sergi Bruguera, quienes a pesar de los años demostraron que aún tienen vigente muchos de los golpes que los llevaron a estar entre los mejores de la ATP.
Bruguera, quien le ganó a Courier la final del Roland Garros de 1993, no sólo ratificó su dominio 15 años después ante el norteamericano, al que superó por 7-6 (5) , 6-2, sino que lo hizo de una manera divertida, sin las tensiones propias de una final oficial.
Tanto Courier como Bruguera se dejaron contagiar de las situaciones cómicas que han aprendido de su colega Bahrami, para por momentos divertir a la gente con una que otra jugada diferente a un fuerte servicio, un pase perfecto o una volea espectacular.
Para cerrar la jornada, los cuatro jugadores protagonistas del Máster de Bogotá decidieron deleitar con un set de dobles a la afición, en el que se enfrentaron Mansour Bahrami y Sergi Bruguera contra Mauricio Hadad y Jim Courier.
Allí, de nuevo el espectáculo de humor y buena energía que dejó Bahrami entre la afición, que nunca olvidara que el tenis no es deportes altamente competitivo, sino que también es diversión y felicidad además de un 7-5 en favor del español y el iraní que festejaron como si hubieran ganado la final de un torneo de Grand Slam.