
Juan Antonio Uribe, gerente de la Federación Colombiana de Automovilismo, todavía recuerda con mucha alegría las épocas en las que madrugaba o trasnochaba para ver correr a Juan Pablo Montoya en la Fórmula 1. El piloto bogotano, quien llegó a la máxima carpa a los 25 años, fue una verdadera revolución para el deporte colombiano. Eran pocos los aficionados y periodistas que sabían de esta categoría y de la trayectoria de Montoya.
“Juan Pablo fue una excepción, no solo porque compitió en el máximo escenario que es la F1, sino también porque sus condiciones fueron definitivamente disruptivas”, reseña Uribe. Una serie de circunstancias que vivió Colombia durante cinco años (2001-2006), y que ahora desde la Federación quieren volver a vivir, y, más importante aún, hacer habitual.
“Para nosotros es fundamental cualquier evento que fomente la práctica de automovilismo en el país. Por eso, iniciativas como la de Barranquilla con la Indycar contarán con todo nuestro apoyo y respaldo”, manifiesta Uribe. Todo esto en relación con la oficialización de la Arenosa como sede de una válida de esta categoría de monoplazas.
No obstante, con este anuncio aparecen las voces que cuestionan el verdadero impacto de un evento de esta magnitud para el desarrollo del deporte en un país que apenas tiene un autódromo (Tocancipa) con más de 40 años de uso y otro que lucha por terminarse de construir (Antioquia).
“Aunque ya hay estimaciones de cuánto dinero podría ingresar por la realización de esta carrera de la Indycar en Barranquilla, más allá de lo económico, lo que nosotros calculamos y ponderamos es la visibilidad que esto le dará a la ciudad a nivel mundial. Esperamos que más niños y jóvenes colombianos practiquen el deporte y cumplan sus sueños de un día estar en esos grandes escenarios del automovilismo”.
Eso sí, Uribe reconoce que aunque les gustaría hacer o apoyar competencias de fórmulas en Colombia, la cuestión siempre se complica cuando se llega al tema de la inversión. “Realizar un Gran Premio, sea de F1 o Indycar, requiere costos cercanos a los USD 1.000 millones. Aun así, hay que abrir la mentalidad de que podemos realizar estos grandes eventos mundiales”.
Es por eso que hoy pilotos colombianos como Salim Hana, Sebastián ‘Tatan’ Garzón, Henry Cubides, Gerónimo Gómez Azza, Óscar Tunjo y Tatiana Calderón tienen que mirar hacia Europa o Estados Unidos, incluso desde los siete, seis o hasta cinco años, para seguir adelante con su carrera. Todo, con esfuerzos personales y familiares, cercanos a los USD 10 millones, para un día cruzar la línea de meta de sus mayores anhelos en el deporte a motor.

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Brayan Tibocha(jbw8b)•Hace 2 horasPara qué? Para que continúe ese absurdo desperdicio de gasolina y caucho de llantas. Necesitamos científicos, ingenieros, médicos, gente preparada, eso es lo que necesitamos, no petimetres engreídos