
Néstor Lorenzo no escondió el problema. Después de la derrota 1-0 contra Paraguay, el entrenador de la selección de Colombia reconoció lo que la cancha había mostrado durante buena parte del partido: el equipo no jugó bien. El resultado, tratándose de un amistoso en el comienzo de un nuevo ciclo, debería ser casi secundario. Lo que empieza a generar dudas es otra cosa: Colombia todavía no encuentra una forma convincente de jugar.
“Hay cosas buenas para destacar, más allá de que el equipo no jugó bien. Hubo cosas para destacar. Las chances que tuvieron ellos las dimos nosotros con errores. Hubo equivocaciones que hicieron que Paraguay tuviera un chance, y no solo de futbolistas jóvenes, sino de jugadores con experiencia”.
La declaración de Lorenzo resume buena parte del momento. Colombia viene de un Mundial en el que esperaba más y apenas empieza a reconstruir su camino pensando en el siguiente ciclo. Hay jugadores nuevos, pruebas tácticas y una búsqueda que necesariamente necesita tiempo. Frente a Paraguay, incluso, el entrenador ensayó una línea de tres centrales que alteró la estructura habitual del equipo y que tuvo dificultades especialmente en la salida desde el fondo.
Por eso sería apresurado convertir una derrota en una crisis. Estos partidos sirven justamente para equivocarse, probar y entender qué futbolistas pueden sostener el recambio. Sin embargo, tampoco se puede ignorar la señal que dejaron las primeras presentaciones de esta nueva etapa. Colombia empató 1-1 contra México en Baltimore y después cayó frente a Paraguay en Nueva Jersey. Más que los marcadores, lo preocupante ha sido la falta de continuidad en el juego.
“Estamos en construcción; las conclusiones las vamos a ir sacando a medida que pase el tiempo, pero creo que hay cosas buenas para destacar, más allá de que reconozco que el equipo no jugó bien. Las chances que tuvieron las dimos nosotros con el gol, y no solo los jovencitos; hubo errores de jugadores mundialistas que hicieron que Paraguay pudiera tener algunas chances”.
Ahí está, quizá, la frase más importante: “estamos en construcción”. Lorenzo entiende que la selección que terminó el Mundial no puede ser exactamente la misma que empiece el camino hacia 2030. Debe ampliar su base, encontrar nuevos nombres y preparar el relevo de futbolistas que fueron determinantes durante el ciclo anterior. Ese proceso, inevitablemente, tendrá tropiezos.
Sin embargo, estar en construcción tampoco puede convertirse en una explicación permanente. Contra Paraguay hubo problemas para salir jugando, pérdidas sencillas, poca claridad para romper líneas y dificultades para transformar la posesión en situaciones verdaderamente peligrosas. Contra México, aunque Colombia tuvo buenos pasajes, tampoco logró sostener su dominio durante todo el partido. Es ahí donde aparecen las dudas: no en perder un amistoso, sino en no encontrar todavía una identidad reconocible.
Perú, el martes en Miami, será la siguiente oportunidad para corregir. Tampoco será un examen definitivo ni un partido que determine el futuro del proceso. No obstante, Colombia necesita empezar a mostrar algo más que resultados. En esta etapa, ganar ayuda; jugar bien, mucho más. Porque el ciclo apenas comienza, pero las dudas también.

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