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Para sellar el visado mundialista no es necesario saber cómo se consiguen las millas, sino sumar las suficientes, y como tal, la selección colombiana, con errores y virtudes, llegaba a la séptima jornada de la eliminatoria suramericana con la tranquilidad que ofrecía el tercer lugar en la tabla.
Además, con un agregado: invicta. Pero el sábado, frente a Uruguay, rival directo en la lucha por uno de los cupos para Suráfrica 2010, la realidad cambió radicalmente luego de jugar el peor partido del torneo premundialista, caer en El Campín y dejar en rojo el saldo de cara a otra ‘final’ frente a Chile en Santiago.
En cuestión de horas, el seleccionador nacional, Jorge Luis Pinto, deberá encontrar la fórmula con la que la tricolor reaccione en la cancha y así recupere un factor definitivo en cualquier conjunto: la confianza.
Y para lograrlo se requieren cambios inmediatos, no sólo en actitud, sino también en hombres y hasta esquema. Pero Pinto no es de borrón y cuenta nueva y sus palabras tras la primera derrota en la eliminatoria parecen confirmarlo: “De pronto, por el rendimiento de algunos jugadores, miraríamos la opción de hacer modificaciones, pero dentro del concepto y la filosofía del partido, no deben ser muchas”.
De todas formas, ante las lagunas defensivas, la indecisión en la mitad, la escasa creatividad y la pobre producción ofensiva, al menos por línea, aparecerían caras nuevas en la capital chilena respecto a la formación inicialista del sábado.
¿Perea de lateral derecho?
Atrás, la opción de Amaranto Perea como lateral derecho es latente ante las ventajas por los costados de la zaga, aunque con el del Atlético de Madrid no se podría esperar proyección alguna. En el medio, Ringo Amaya volvería a ser volante central y luego de la inoperancia de Giovanni Hernández y Macnelly Torres, Tressor Moreno sería la alternativa de creación.
También el esquema a utilizar podría ser otro, ya que del 4-3-1-2, Colombia pasaría a un 4-4-2 ó 4-4-1-1, con el objetivo de taparle la salida por los costados a los australes y tener control del balón.
La tricolor deberá entonces ser otra contra Chile, pero con los mismos que no pudieron el sábado hacer respetar la localía y que prácticamente es con lo que cuenta el entrenador, salvo Freddy Grisales —suplente en Independiente— y Édixon Perea —no estuvo por lesión—.
Mejorar y sumar son los verbos a conjugar por la selección, pero de insistir con el de perder, se extraviaría más la ruta mundialista, en la que el invicto era lo de menos, cuando realmente la necesidad de jugar bien apremia.